Opinión Nacional

Aún pueden escoger

El régimen y quien lo preside quedará en segundo plano en la causa de la ingobernabilidad que asoma en nuestro país, queriendo instalarse.

¿Qué le dirán a su familia los tres actores, hoy todopoderosos, si persisten en empujar a los venezolanos en ese camino de caos, violencia y destrucción?
¿Han vislumbrado la continuación incontrolable del guión que están empeñados en producir?
¿Qué nación los acogerá cuando llegue el fin?
¿Tienen suficientes recursos para buscar refugio en otro país, con todos los suyos?
¿Cómo impedirán que la ira ciega e incontenible alcance sus allegados?

¿Qué se dirán, al espejo en algún lejano lugar cuya lengua quizá desconozcan? ¿Cómo se sentirán al reconocerse provocadores de tamaña monstruosidad? ¿Sonreirán como lo hacía el disfraz de robocop que disfrutaba de la golpiza a la joven Montes o demasiado tarde los abrumará el peso de las consecuencias? ¿Cuántos muertos tendrán en su conciencia? ¿Cuántos hijos sin madre o sin padre y cuantos padres sin hijos será el saldo sobre sus hombros? ¿Cuántos sitios familiares reducidos a escombros les costará identificar en las imágenes televisadas?

Al psiquiatra Rodríguez le queda poco tiempo para desistir de vengarse sobre gente que nada tiene que ver con su resentimiento, por legítimo que sea. Para él y para Cacharrito Carrasquero, como afectuosamente le decían sus compañeros de estudio, pronto dejará de existir la alternativa de elegir entre masificar la liquidación entre compatriotas o robustecer la esperanza para nuestra patria, que es también la del pueblo goagiro. El tercero de esta deliberada tragedia, Bataglini, tiene fama de ser caso perdido ¿se quedará solo pretendiendo desde el CNE la resurrección del totalitarismo inhumano, versión siglo XXI tropicalizada o el concurso de los tres garantiza el triunfo de la contenta barbarie.

En una de sus intervenciones televisadas el psiquiatra Rodríguez rechazó cualquier responsabilidad sobre las reacciones que pudiesen ocasionar las decisiones del reducido CNE, avaladas y defendidas por él. Destacó que cada venezolano es responsable de sus actos, sin que pueda culpar a terceros. Es cierto que cada quien es responsable de sus actos y es cierto que incluso en situaciones de sujeción máxima el ser humano conserva un margen mínimo de decisión autónoma. Pero no es menos cierto que el poder para afectar otras voluntades e imponerles la propia no viene solo, la responsabilidad que conlleva el poder es directamente proporcional a su magnitud. La responsabilidad es de la misma dimensión del poder que se ejerce, que se impone a otros seres, no importa cuan sólida o frágil sea la máscara que la imposición arbitraria utilice. Así, pues, aún es tiempo para que el psiquiatra Rodríguez recuerde, lo que por oficio bien sabe, que se pueden controlar las decisiones pero que suele ser pretensión inútil el control de las consecuencias de las propias decisiones.

Quienes pedimos votar, en el marco de las previsiones constitucionales, calificados de golpistas por el régimen, les rogamos que piensen en las repercusiones que tendría para ustedes, para los suyos, para los venezolanos todos, preferir la condición de instrumentos de un régimen que dice querer al mismo pueblo que pretende asfixiar a través de ustedes.

¿Qué mejor oportunidad para despejar la validez de las hipótesis, que la efectiva realización del Referendo Revocatorio?

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