Opinión Nacional

Bandera a media asta

Quienes piensan que los políticos son hombres fríos y sin entrañas, capaces de las peores iniquidades para alcanzar el poder político o el que se deriva del dinero bien o mal habido, encontrarán un profundo desmentido en la vida y obra de José Antonio Pérez Díaz. Descubrirán que se puede ser político y profundamente honesto. Que la política no es incompatible con la honradez integral que quisiéramos ver reflejada en nuestros semejantes, independientemente de su condición social, política o económica. Fue un ejemplo de cómo se puede hacer política de la grande sin descuidar los deberes que imponen la condición de cabeza de familia, la amistad y las exigencias de la vida pública.

El Negro Pérez Díaz, como cariñosamente lo llamábamos cuantos tuvimos el privilegio de tratarlo, fue el primer secretario general nacional del Partido Socialcristiano COPEI. Diez años antes contribuía de manera eficiente a la fundación y posterior desarrollo de la Unión Nacional Estudiantil –UNE- y de Acción Nacional, núcleos originarios de la democracia cristiana venezolana. Se iniciaban las luchas para la construcción democrática luego de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. Era un grupo de estudiantes, cristianos comprometidos, que salieron a enfrentar en todos los terrenos a quienes desde la Federación de Estudiantes de Venezuela –FEV- y de nacientes partidos, se convertían en expresión política de las corrientes materialistas inspiradas, directa o indirectamente, en la revolución soviética. Luego vendrían las luchas a raíz del golpe del 18 de octubre de 1945, el gobierno militar del 24 de noviembre del 48 al 23 de enero del 58 y el largo proceso, hoy agonizante, para hacer de la democracia venezolana algo más que un sistema político y convertirla en filosofía de vida, ejemplo para el continente y el mundo. En cada uno de los episodios de la historia democrática de Venezuela, el negro Pérez Díaz jugó roles protagónicos. En la presidencia del Concejo Municipal del desparecido Distrito Federal, como senador de la República y Presidente del Congreso y, fundamentalmente, como miembro activo del Comité Nacional de COPEI.

Lo conocí a la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. Su fama, el renombre que acompañaba a los fundadores, facilitaba la identificación con ellos. COPEI estaba lejos la mayoría que luego alcanzó. Muy jóvenes llegamos a sus filas, no en búsqueda pragmática sino siguiendo principios y valores eternos encarnados por quienes los representaban de conformidad con nuestras expectativas. Dirigentes recios, corajudos, valientes. El negro destacó siempre por su constancia e inquebrantable lealtad a los compromisos. Murió con el año y lo enterramos el día de los Santos Inocentes. Para sus hijos José Antonio, Mercedes, Ana Cristina, Gustavo y Nitu, el abrazo fraterno de solidaridad y el recuerdo a su madre, María Cristina, quien se fue adelante a prepararle el camino a la eternidad.

Fundado hace 24 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba