Opinión Nacional

Berman vive

«Ingmar Bergman conquistó prácticamente todos los máximos galardones que
puede ganar un cineasta, incluyendo cuatro premios Oscar. La larga serie de
laureles comenzó con el Oso de Oro del festival cinematográfico de Berlín,
que obtuvo en 1958 con «Fresas salvajes».

Un año antes de su éxito en la Berlinale, Bergman había participado en la
competencia de Cannes con «El séptimo sello», que recibió el premio del
jurado, pero no la Palma de Oro a la mejor película. El festival francés,
sin embargo, lo resarció ampliamente en 1997, en su quincuagésima edición,
al otorgarle la «Palma de las Palmas», por la obra de su vida. Fue allí
donde figuras como Woody Allen, Wim Wenders y Steven Spielberg lo
consagraron como el cineasta más importante de todos los tiempos.»

Bergman el mago de Faró nos dijo solo adiós

…»existen fuerzas espantosas que cercan al hombre»…

«El silencio»- Pág. 43: «El retorno de lo trágico: Jean Marie Doménech. ED
Península.

El era el único trágico del cine al que cita en su magna obra «El retorno de
la trágedia» el sucesor de Emmanuel Mounier, Jean Marie- Doménech. En
realidad si los cuadros y la teología negativa de Dreyer o el hermetismo de
Tarkosvski no alcanzan a desentrañar los límites de la condición humana a
través de más de cuatro décadas Ingmar Bergman se impuso como tarea ahondar
en los hondones del alma humana como nadie lo hizo hasta el momento. Cabría
hablar acaso de un «anti-humanismo de Bergman» frente al neo-humanismo de
Kurosawa.

De este modo no cabrían dudas de que es él el más importante trágico de la
historia del cine: un dramaturgo del linaje de Strinberg que solo admite
comparación con Samuel Becketh por su inmersión en la finitud y la capacidad
del hombre a través del lenguaje (que es acto del habla), de transformar el
mundo y sobre todo de alcanzar la trascendencia desde lo transmundano,
además de la ínter- subjetividad en el silencio de un mundo que se ha
convertido en un museo de fantasmas.

Ingmar Bergman supo sacar partido de la gran tradición de Stiller y
Bjostrom: no le fué extraña tampoco la ácida comedia burguesa pero como
anota Julián Marías en sus dos tomos de «Visto y Oído» es «Cuando huye el
día» ( o Fresas Salvajes) su obra más lírica, un bellísimo y cruel
«adaggietto» en el cual su antiguo maestro Sjostrom realiza a pesar suyo su
última y más luminosa aparición en la pantalla, el film mas adorable de su
«opús»: el fracaso, la envidia, el egoísmo, la ruindad, se rinden cuentas a
si mismas en un viaje donde el costado del sueño le sirve a Bergman para
recrear las imágenes más hermosas del cine con un llamamiento a la luz y la
salvación final.

Ahí los cuadros de Frontisekc Vlacil sobre el medioevo no lo emularan. Sería
sin dudas «El séptimo sello» la más perfecta de las ilustraciones del
trágico ajedrez que juegan la eternidad y el tiempo, la vida y la muerte, el
destino y la libertad, ilustrándonos como Durero el cruel viaje de la vida.

«Detrás de un vidrio Oscuro» con reminiscencias de Bresson y el más cruel
requisitorio acerca del creador y la fe estériles en éste mundo para mostrar
una salida del túnel de la soledad y el fracaso, su más negra descripción
del suplicio de la condena que conlleva la culpa.

«El mago»- juego irónico acerca de la identidad, la fantasía y la realidad»
– nos conduce a «El silencio»- cumbre del solipsismo y el escepticismo
bergmaniano-. Al silencio de Dios le corresponden los desiertos en los que
habitan los» hombres de paja» (Elliot) para los cuales la plegaria a muerto
y las preguntas también aunque la alegoría se abra sobre una enorme e
inquietante pregunta «pregunta»: ¿para que?

«La hora del lobo» es también una desesperada búsqueda de la identidad en un
mundo de muertas máscaras. De esta inmensa filmografía que inicia otro
período de la creación cinematográfica y de otra pátina , quizá sea «Gritos
y susurros»- la más perfecta de sus obras : un Rembrantdt mezclado con
Artaud sin que «Sonata de otoño» – bellísima patética o «Persona», «Cara a
cara» – el triunfo del amor y la mistad o «Después del ensayo» -la mejor
interpretación de toda la carrera de Ingrid Thulin- sean obras que cedan en
calidad ante ese fresco donde la realidad e irrealidad, crueldad y ternuras
juegan la danza extática de la mayor tragedia moderna.

Su último estudio – no nombrada hoy por sus comentaristas – «En presencia
del payaso»- vuelve a plantear el problema de la transferencial y el final
de ese Schubert que somos todos y que deja abierta una vez más la
posibilidad de la salvación. Nadie más que Bergman podía hablarnos del duelo
como del conyugio de amor y muerte.

Hace algunos años en sus parcas palabras con el periodismo el mago de Faró
pidió que si iba al cielo después de terminar un corto en él hubiese una
pequeña pero sustanciosa cinemateca: no habló de sus filmes preferidos:
aparte de su obra extraída de sus entrañas – a voces bordeó el limite de la
locura – , de sus negativas a ceder ante cualquier intemperancia del otro (
su relación con Lord Lawrence Olivier) y el fallido intento de poner «Hedda
Gabler» en Londres, a veces de sus imperdonables circunspecciones para
retratar a otros en su vejes ( Greta Garbo).

Bergman no es un producto sincrético como quiso hacernos creer con facilidad
Godard : «Mezclad a Girodoux con Heidegger y tendréis a Bergman» . Fuera de
las últimas obras de Dreyer como legado al cine solo Orson Welles puede
comparársele sin que este haya sido el creador de un cosmos como Bergman.

Habló de Tarkovky como del más grande pero hasta el momento Ingmar Bergman
está vivo. Nadie tiene porque llorarlo pues no existen perdidas: lo dio
todo. El cine no ha perdido nada porque su herencia llena todos los vacíos
de un tiempo casi estéril como el nuestro. Como sucedió con la muerte de
Martin Heidegger en el terreno de la filosofía, con su huida se cierra una
época en la historia del espíritu del arte.

Oscar Portela
Corrientes 2007-07-30
Argentina

ECOS DE LA MUERTE DE INGMAR BERGMAN

«El primer ministro sueco, Frederik Reinfeldt, alabó a Bergman como «uno de
los mayores dramaturgos del mundo». «Su obra es inmortal», sostuvo, y añadió
que la enorme importancia de los aportes de Bergman al cine y al teatro en
Suecia y otros países del mundo es difícil de medir» afirmó..

«Esta es una pérdida increíble para Suecia, pero incluso más lo es a nivel
internacional», dijo Astrid Soderbergh Widding, presidenta de la Fundación
Ingmar Bergman, a The Associated Press.

El director polaco Andrzej Wajda, declaró en Varsovia que el cine ha perdido
a un artista que sabía descubrir el alma de sus héroes. Aunque en ese
sentido fue un cine totalmente universal, Bergman supo darle matices
estrechamente ligados a su patria, porque los protagonistas ‘se comportaban
como suecos’, según Wajda. «Bergman nos enseñó su Suecia, nos invitó a
entrar en las casas de los suecos y a conocer sus problemas, sueños y
vacilaciones, nos presentó a los niños suecos y a las mujeres suecas,
agregó.Wajda señaló que Bergman demostró a los representantes de otras
cinematografías pequeñas, ligadas a la identidad de sus pueblos, que el cine
es un arte que permite abordar muchísimos temas diferentes y hacerlo de una
manera muy propia, muy singular. Tuve la oportunidad de conocer a Bergman y
me impresionó la capacidad que tenía de aislarse, de desentenderse de la
gente que quería absorber su atención. Siempre sabía concentrarse
exclusivamente en lo que le interesaba y gracias a ello supo crear un cine
tan extraordinario» concluyó. Gianluigi Rondi, definió a Bergman como el
último de ‘los tres genios’ del cine de la segunda mitad del siglo XX, junto
al italiano Federico Fellini y el japonés Akira Kurosawa, mientras la
ministra francesa de Cultura, Christine Albanel, evocó al ‘inmenso cineasta
europeo’ y ‘extraordinario pintor del alma y las pasiones humanas’, que lega
al ‘patrimonio cinematográfico mundial una obra universal e inmortal’ y el
alcalde de Roma, Walter Veltroni, conocido por su pasión por el cine, indicó
que el fallecimiento de Bergman es ‘motivo de gran tristeza y pena’. Ingmar
Bergman se consideraba a sí mismo como un hombre de teatro: «es toda mi
vida», mientras que el cine «es para mí un trauma y una pasión» que quedó
plasmada en estos títulos:

1945.- «Crisis».

1946.- «Llueve sobre nuestro amor».

1947.- «Noche eterna».

1948.- «Ciudad portuaria» y «Prisión».

1949.- «La sed».

1951.- «Juegos de verano».

1952.- «Tres mujeres» y «Un verano con Mónica».

1953.- «Noche de circo».

1954.- «Una lección de amor».

1955.- «Sueños» y «Sonrisas de una noche de verano».

1956.- «El séptimo sello».

1957.- «Fresas salvajes».

1958.- «En el umbral de la vida» y «El rostro».

1959.- «El manantial de la doncella».

1960.- «El ojo del diablo».

1961.- «Como en un espejo».

1963.- «El silencio».

1964.- «Esas mujeres».

1968.- «La vergüenza» y «El rito».

1969.- «Pasión».

1971.- «La carcoma».

1972.- «Gritos y susurros».

1973.- «Secretos de un matrimonio».

1974.- «La flauta mágica».

1975.- «Cara a cara».

1977.- «El huevo de la serpiente».

1978.- «Sonata de otoño».

1980.- «De la vida de las marionetas».

1983.- «Fanny y Alexander».

Después del Ensayo y
La sombra de un payaso.

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