Opinión Nacional

Bernalizar

“Un día se apareció por la ciudad socialista de las hormigas, un ser mesiánico que lo sabía todo porque todo estaba y salía de su cabeza. Al principio parecía una hormiga mayor, una hormiga roja, con la habilidad de moverse más ágilmente. Dijo que era sociólogo y podía explicar porqué las hormigas eran como eran desde siempre. Dijo que era economista y podía regular el transporte, la circulación, el acarreo de los alimentos, el precio de las hojas, el tamaño de los palitos, todo cuanto las hormigas conocían normalmente. Y dijo también que era político y que podía gobernar la ciudad que se había gobernado eternamente por sí misma. Resultó ser un monstruo de dos cuerpos, cabeza y abdomen, con ocho patas. Su habilidad era tanta que convirtió en tela de araña y en trampa todo cuanto tocó.”
Guillermo Morón

Venezuela ha dado al mundo aportes impensables en las dimensiones lingüísticas y literarias. Pensemos sólo en el aporte gramatical de Andrés Bello o en la creación del término millardo por Rafael Caldera que ya está en el DRAE, aunque en la Va ese término sea de la IVa, porque sólo cuenta en trillones de bolívares.

La bolivariana patria ha, por supuesto, hecho también ¡Sí Señor! su invalorable aporte al castellano imperialista que llegó, fortuito, en tres carabelas para que los venezolanos hablen un solo idioma, se trata del verbo muy en boga en la capital venezolana: Bernalizar.

El asunto es muy simple: UD. elige un alcalde y le entrega una ciudad más o menón, el Alcalde hace mucho para granjearse la amistad del Líder, le asegura su lealtad, saca afiches con su imagen, pinta paredes con el pensamiento del Mesías venezolano , contrata boinas colorás y franelitas con diez dedos que no son ¡ni de vaina los de la loca adeca Luz Caraballo!, grita ¡Uh, Ah!, pero poco hace por la villa: no recoge la basura, le regala el espacio público a los buhoneros, no barre, no limpia, suma sus agentes a los delincuentes; la mierda se instala en la ciudad, las ratas la hacen suya, las moscas vuelan y se reproducen, los niños tienen sarna, las madres no tienen leche y los padres no tienen pan, en fin, vea que fácil se bernaliza Caracas, no es más la de los techos rojos sino la de las boinas colorás, no más Sultana del Ávila, sino súbdita de la ineficiencia y la desidia.

Ensaye el verbo, querida amiga, bernalícese, así en reflexivo: no se bañe, no se lave las manos ni los pies, no se cepille los dientes, ni se limpie el trasero, defeque en donde sea, beba miche, coma chicharrón, vea y suspire por el Líder encadenado, orínese en los calzones, no se peine ni se afeite, vio que facilito es, en un santiamén estará como Caracas la horrible: bernalizada.

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