Opinión Nacional

Cadáveres Vivos, unos más vivos que otros

Desde ese mismo momento de escuchar esa tajante declaración de la Fiscal General de la República el lunes 07/09/09 en un programa de entrevistas en TV, debimos asumir que, si –por las razones que fueren– oficialmente se impone distinguir con claridad el hecho de que los cadáveres que están en La Morgue están muertos, es porque –dentro o fuera de ese espacio físico– existen de alguna forma cadáveres que están vivos.

En todo caso, y salvo prueba en contrario, nos queda muy claro hasta este momento puesto que no lo citó, que la Fiscal en su exposición no se refiere en lo absoluto a esa figura real o imaginaria propia de la muy de moda santería, o de su equivalente el budú, o de otros sincretismos con pretensiones de religión, donde según el decir de los creyentes mediante algunos ritos se reviven muertos que se levantan de sus tumbas y luego deambulan en forma de zombi o zombie

Más aún, deberemos prestar mucha atención y distinguir esta modalidad o especie oficial de cadáveres vivos, de aquella que alguna vez fuera una también tajante expresión de Rómulo Betancourt, refiriéndose a Jóvito Villalba como un “cadáver insepulto”.

Desde nuestra empírica perspectiva y a los efectos de esta nota, unos y otros, los cadáveres muertos de la Fiscal, los cadáveres vivos por contraposición, los cadáveres insepultos de Betancourt, los zombi o zombie del budú, son en definitiva especimenes, entre ellos, totalmente diferentes.

Cadáveres vivos…

Dado como veremos el no tan extraño caso, dos precisos ejemplos podemos extraer con pinzas de esta historia de vivos vivos y de muertos muertos en este país.

El primero de ellos, el de la doctora Raiza Ruíz y el segundo, más reciente, el de Iván Márquez.

Como se recordará, el martes primero de septiembre de 1981, la médico rural de 25 años Raiza Ruíz, aborda en Puerto Ayacucho junto con Juan Manuel Herrara, juez colombiano, Salvador Mirabal y el piloto, capitán Rómulo Ordóñez, la avioneta Cessna 207 matrícula YV-244C que cubría la ruta Puerto Ayacucho a San Fernando de Atabapo, Maroa, San Carlos de Río Negro, en el Territorio Federal Amazonas.

Se precipitan a tierra y la avioneta sólo fue localizada por los de rescate en la frontera entre Colombia y Venezuela el día 03/09/1981. Búsqueda y salvamento se entera de la desaparición del YV-244C, el día 02/09/1981, el día 03/09/1981 las comisiones de rescate salieron de Caracas: “… solo un cuerpo quemado y restos de carne esparcidos por toda el área… el personal de salvamento no es forense, solo se limitó a recoger lo encontrado y llevarlo hasta San Carlos de Río Negro, allí los médicos rurales que actuaron como forenses de acuerdo a la Ley… confundieron los huesos y carne de venado y lapa con los 3 ocupantes que faltaban…” (informe de la Organización Rescate Humboldt).

“… el primero de septiembre de ese año el rostro de Raiza se haría famoso en todo el país: el avión en que viajaba había desaparecido en plena selva… Cinco días después, el sábado, una lápida con su nombre se erguía en el camposanto; y el lunes siguiente su cuerpecito, todo costras y quemaduras, era encontrado en algún lugar de esa nada venezolana en que transcurrieron los hechos…”

Se actualiza el asunto en este revolucionario período de gobierno: “… El ‘Dr’ que certificó en la autopsia que los huesos de la lapa eran los de la Dra Ruiz, fué designado años después por el presidente Hugo Chávez como ministro de sanidad y jefe de salud en Venezuela. Es mas. Hasta un hospital ‘revolucionario’ lleva su nombre (http://www.elbrollo.com/noticias-nacionales)

Lo refiere la misma doctora Ruíz: “… me montaron y me llevaron a Puerto Ayacucho… ¿Iban sólo usted y el piloto?… No. También iba El Tigre, un excelente piloto venezolano; y un médico, Antonio López, el que había firmado mi certificado de defunción…”

Al parecer, de acuerdo con las fuentes consultadas y si fuere ello cierto, la doctora Raiza Ruíz declarada oficialmente muerta por dictamen forense y Certificado de Defunción jurídicamente válido y validado en septiembre de 1981, sólo regresa a la vida civil 27 años después de aquella fecha.

Es decir, durante 9.855 días, jurídicamente la doctora Ruiz no existía en el mundo de los vivos, estaba muerta y con una lápida en el cementerio señalando con precisión el lugar de su tumba.

Sin embargo, como queda con suficiencia constatado, durante ese mismo lapso, ya curada de las lesiones en el accidente en la YV-244C, vivió como un cadáver vivo; con lo que quedaría ratificada la expresión de la FGR, existen los cadáveres muertos y por contraposición, también los cadáveres vivos.

Ojo

Pero no tan vivos puesto que, faltaría el criterio técnico que permita entender cómo se sustenta la validez jurídicas de todos los actos de la doctora Raiza Ruíz en la vida civil y durante esos 9.855 días continuados: ¿Un muerto ejerciendo la profesión de médico, examinando, diagnosticando, recetando y firmando récipes, brindando cuidados clínicos a pacientes; cobrando un sueldo y firmando una nómina?

Y algunos…

Hoy sábado 03/10/09 a las 12:15 se cumplen 3.696 horas, 154 días, 22 semanas o 5 meses del siniestro del helicóptero de fabricación rusa modelo MI-17, siglas EV-08114, ocurrido al noroeste de la población de Rubio estado Táchira, en las coordenadas Latitud: 07° 44′ 15» Norte /Longitud: 072° 23′ 15» Oeste, el domingo 3 de mayo.

En múltiples notas anteriores sobre el tema, hemos sostenido que existen suficientes elementos que permiten pensar que el pasajero civil número 18 de la aeronave era Luciano Marín Arango, mejor conocido como Iván Márquez, uno de los siete miembros de la directiva de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Sólo de ser ello así, podría tener explicación la presencia del recién ascendido y recién designado en ese momento, comandante de la 25 brigada Caribes –antiguo Teatro de Operaciones Dos; general Domingo Alberto Faneite Medina, el primero de 82 participantes en su curso de ascenso y cuyos galones y diploma le fueran entregado en Cuba y por manos del padrino de su promoción, Fidel Castro Ruz.

Silencio absoluto

Silencio por parte del gobierno; silencio de todo el aparato militar; silencio de la supuesta Comisión Investigadora integrada por ingenieros rusos que viajaría a investigar el siniestro; silencio de los órganos de propaganda e información de las FARC; silencio de los funcionarios del gobierno colombiano quienes por cierto, no lo nombran, olvidaron ya que existía Iván Márquez.

Nadie sabe que pasó; tampoco nadie sabrá en definitiva lo que pasó en la fecha citada y en el siniestro del MI-17 siglas EV-08114, donde perdieron la vida 18 personas; aunque luego se informaría oficialmente que sólo eran 16 militares y un civil, el chofer del general: El pasajero 18, posiblemente Iván Márquez, desapareció de un plumazo.

Posiblemente muy vivos

Existe sin embargo otra posibilidad alrededor del citado, muy activo y ahora muy silencioso o desaparecido Iván Márquez.

Como recordaremos, Iván Márquez es miembro activo de la comandancia de las FARC, encargado de las relaciones directas con los representantes del gobierno venezolano y, sobre todo, el hombre que domina y controla buena parte de los fondos líquidos que se manejan en ese estrato político militar de las FARC, producto ello tanto de las donaciones y los “préstamos” otorgados por gobiernos aliados, como de los derivados de las actividades delictivas, entre otras, secuestros, extorsión, vacunas, tráfico de drogas, armas y seres humanos.

“… Confirman que entre 30 y 40 rebeldes de FARC murieron en bombardeo… Entre 30 y 40 guerrilleros de las FARC fueron abatidos en un bombardeo del Ejército colombiano en el departamento del Tolima (sur), confirmó hoy el gobernador de esa región, Óscar Barreto (02 / Oct / 2009 — 09:49 am)…”

Pragmatismos

Nada de particular tiene que el tal Iván Márquez, luego de la muerte de Marulanda a la que siguieron y siguen las de otros miembros de la comandancia de las FARC, haya decidido, aprovechar la información sobre su presunta muerte que sale a la luz pública luego del accidente del MI-17, siglas EV-08114.

Aquellos miembros de la comandancia de las FARC que estaban en pleno conocimiento de sus actividades de finanzas dentro y fuera de Colombia, y de la cualidad y calidad de los montos y fondos líquidos y cuasi-líquidos que en distintas y dispersas “caletas” que él, Iván Márquez –ahora a su libre albedrío–, controla a plenitud.

En su mayoría esos miembros del secretariado o están muertos o están aislados, y ninguna, poca o limitada capacidad de maniobra les queda frente a las unidades del ejército colombiano que les hostiga a diario y limita sus capacidades; por tanto, poca o ninguna posibilidad de control desde el área de combate, les queda sobre los fondos o el tesoro secreto de las FARC; ese, el que maneja Iván Márquez.

Nada de particular tiene entonces que, el silencio o desaparición voluntaria de Iván Márquez del escenario público, responda a una de las dos posibilidades planteadas: O es un cadáver muerto que aunque no está en La Morgue, si está muerto o, no estaba allí ni murió en ese siniestro y hoy, con otra identidad, disfruta de una vida millonaria en uno cualquiera de esos paradisíacos lugares para el retiro del guerrero.

Es decir, Iván Márquez, figuraría hoy entonces en el mundo de los cadáveres vivos y como queda suficientemente expuesto, mucho más vivo que otros.

En cuyo caso, tiene razón la Fiscal Luisa Ortega Díaz, existen también los cadáveres vivos, en contraposición, a sus cadáveres muertos.

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