Opinión Nacional

Cambiar la defensa por el ataque

La Sociedad Democrática venezolana, ampliamente mayoritaria, tiene ya diez años defendiendo sus valores democráticos y el régimen tiene el mismo tiempo atacándolos. Son diez años destruyendo al país de la nueva generación liderada esta revuelta por un ciudadano poco instruido, sin experiencia de gobierno y con antecedentes de golpista. Su brazo destructor que se inspira en el odio social se afinca en la mentira, el anuncio de proyectos faraónicos y la amenazaza sistemática desde una pantalla de televisión que tiene secuestrada como señal de una democracia participativa y protagónica que, contrariamente, tiene un solo participante y un protagonista único. Habla de un poder popular y de leyes cuando desde hace tiempo lo que tenemos es un Poder Militar que a través de una supuesta asamblea emite bandos militaristas que contradicen lo que es una Ley de la República.

En este escenario agotado parece que ya es tiempo de cambiar la estrategia defensiva contra su verbo por otra de ataque. Sin amenaza, sin violencia porque los gases del bueno y las armas están del otro lado. Ejerciendo simplemente los derechos constitucionales que el pueblo aprobó en la Constitución de 1999 y a cuya modificación se opuso después en el año 2007. Simplemente poniendo en evidencia ante el país que le causa molestia el tener que darle al pueblo cuenta de su gestión y que teme discutir con los venezolanos capaces políticas de Estado para mejorar su gestión en áreas como la seguridad, la salud, la vivienda, el desempleo, etc. que tanto están afectando a ese pueblo a quien le dicen que manda como mensaje populista.

Asumir la posición de ataque es fácil. Basta contactar a venezolanos humildes y rojitos e inducirlos a que asistan como pueblo a los Aló cada semana para plantearle, directamente al Presidente y en pantalla, sus necesidades y sus reclamos. Si con Hugo manda el pueblo debiera dedicar una parte de esas cadenas a escucharlo y así enterarse de sus carencias pues los funcionarios subalternos no les paran. Esta es una forma constructiva de ir al ataque por aquellos sectores del país que son víctimas de la mala gestión del gobierno. Y si se niega o rehúye dialogar, mala señal. Que se defienda entonces cantando, echando un chiste o contándole una historia cualquiera a la audiencia.

Otra forma de atacar es que venezolanos capaces de las distintas áreas inviten a Hugo a un diálogo en cadena nacional, para definir como se pueden establecer y ejecutar políticas de Estado que de una vez acaben con la inseguridad, el desempleo, la inflación, la crisis hospitalaria y la falta de viviendas, entre otras necesidades. A través de este debate público Hugo tendrá la oportunidad de confirmar tanto su capacidad de gobernante como su valentía y aumentar su decadente popularidad. De esta manera la participación se hace realidad pues todo el país participaría en las fallas de los programas oficiales para que estos se conozcan y puedan ser superados y, por otra parte, se involucra también los mas capaces en aquellas medidas que habría que tomar para encausar el país hacía el bienestar colectivo. Ejecutar esta estrategia de ataque y participación ciudadana queda en manos de los chavistas frustrados asistiendo a los Aló para exponerle sus problemas y de los venezolanos más capaces dispuestos a retar a Hugo a un gran debate nacional de cara al pueblo. Este reto solo puede ser rechazado si no hay capacidad o si falta valentía. El pueblo que es el que manda hará el juicio final. Monólogo no, dialogo, sí. ¿Se atreve?

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba