Opinión Nacional

Candidatos en tiempo de crisis

Ser candidato en estas épocas es un reto adicional y pretender venderse como un jabón o un detergente es no entender el mercado en este caso electoral. La bicicleta y las herramientas del candidato no son sus cualidades personales o promesas electorales de un futuro incierto; más bien es la proximidad del contenido de su programa de gobierno, a la terrible realidad socioeconómica que sacude a la sociedad venezolana, donde cada región tiene su expresión particular.

En tal sentido se requiere diagnóstico y voluntad de cambio. Creer que sólo a punta de billete, pan y circo y abundante publicidad es suficiente para ser alcalde o gobernador, es desconocer la sensibilidad que caracteriza al ciudadano actual, cansado de esperar por una gestión eficiente y eficaz que se parezca a sus anhelos y desvelos, además expectante ante un país en confrontación política permanente.

La elección de alcaldes y gobernadores, diputados a los consejos legislativos es la vitrina para ese torrente de candidaturas que se lanzan al escenario político, por demás positivo al reflejarse con fuerza una posibilidad de relevo, pero también de frustración si los proyectos políticos sólo se atropellan, en abrir el tonel del situado municipal o regional para dar contratos de obras a sus amigotes, familiares o apostadores políticos, así las obras no sirvan. De ser así se profundizará mucho más la crisis nacional que padecemos.

El proceso de electoral de noviembre es clave en el desenlace político nacional. Recordemos que la elección de alcaldes y gobernadores jugó un rol clave en la crisis política de 1989, cuando los efectos del Caracazo sacudieron al régimen puntofijista. Siendo la Descentralización desde inicios de los 90 el aliviadero de un Estado Centralista, donde se decidía desde la capital de la república a través de los partidos soportes del mencionado Pacto y del dedo presidencial, quienes eran los gobernadores, los presidentes de los concejos municipales, juntas de vecinos. Se dio el caso que hasta la elección de reinas de belleza eran competencia de los CEN de los partidos dominantes.

Pues bien la elección del poder local y regional significó liberar parcialmente del yugo partidista y centralista al liderazgo emergente. Ello significó un giro en nuestra historia venezolana, a tal punto que en las elecciones del 2-D 2007 pesó mucho la actitud de los alcaldes y gobernadores oficialistas, al ver amenazada su existencia y su ya condicionada autonomía por un Presidente de clara orientación autoritaria.

De allí que estas elecciones son de una importancia capital. Por tanto requiere de los candidatos interpretar a plenitud la victoria popular del 2-D con propuestas de gestión que den respuesta a los problemas inmediatos de las comunidades: Desempleo, Inseguridad, Salud, Vivienda, Alimentación, Vialidad, Transporte, Agua Potable, Servicios Sanitarios, Electricidad. Utilizando la Capacitación y la Participación Ciudadana como elemento multiplicador del Desarrollo Humano. La democracia se come con calidad de gestión, con mejoramiento de las condiciones de vida, lo demás es llanto y melodía. Del resto, discursos y cuentos de camino el venezolano está hasta la coronilla.

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