Opinión Nacional

Caracas y las elecciones regionales

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El oficialismo puede ser barrido de los órganos de gobierno del Área Metropolitana de Caracas. Esa es una posibilidad política factible y sobre la cual, es muy probable que el gobierno tenga mayor conciencia que la misma oposición. Por lo tanto, el proceso electoral en el Área Metropolitana de Caracas será particularmente disputado. En el gobierno hay nerviosismo, en la oposición; aún priva la dispersión.

Las elecciones regionales representan una coyuntura crucial para el proceso político venezolano. A nivel nacional, de nuevo veremos a dos bloques enfrentados, uno más plural que el otro; y, con una distribución asimétrica de recursos. De un lado, está el “chavismo” que haciendo crisis, luce precariamente unido alrededor del PSUV y fundamentalmente del Presidente Chávez. Del otro, se encuentra el conjunto de fuerzas opositoras descoordinadas y competitivas entre sí y, cuya mayor fortaleza es su cultura democrática.

El Área Metropolitana de Caracas posee una importancia vital y estratégica y, justamente allí el oficialismo luce electoralmente derrotado. Luego de ocho años de gobiernos locales ineficaces en la Alcaldía Metropolitana y en las alcaldías del municipio Sucre y del municipio Libertador, la mayoría de la población capitalina se encuentra en sintonía por un cambio. Si acaso el municipio Libertador –la llave hacia los sectores populares-, pareciera aún sensible al verbo de una candidatura revolucionaria. Nada más.

El surgimiento de la candidatura de Leopoldo López se ha convertido en un asunto estratégico para el oficialismo. De allí que cobre fuerza en ese sector, la idea de impulsar su inhabilitación política como único recurso para impedir su muy probable victoria en la Alcaldía Metropolitana. Y en realidad, la situación electoral del gobierno es desesperanzadora. De allí que, el atajo inconstitucional y antidemocrático de la inhabilitación política, le resulte atractivo como salida. Sin embargo, a mi juicio una medida como esa no cambiará los resultados electorales que se pronostican hoy en la Alcaldía Metropolitana; por el contrario, los acentuaría ineludiblemente.

El tema de las candidaturas es otra “procesión interna” en el bloque revolucionario; sobretodo por la enorme presión que ejerce sobre ese sector la posibilidad de perder su dominio en los distintos organismos de gobierno en el ámbito geopolítico metropolitano. Así, la lista de candidaturas crece, y dirigentes oficialistas (sociales, políticos o militares) como Aristóbulo Istúriz, Jorge Rodríguez, Freddy Bernal y Juan Barreto o Antonio Rivero o José Vielma Mora; entre otros, son pensados y evaluados con “precisión socialista” antes de ser finalmente designados como candidatos por el líder del PSUV. Y si acaso, algún dirigente revolucionario creyera que puede ejercer su derecho democrático a expresar alguna aspiración candidatural al margen del “dedo socialista”, alguno de los vicepresidentes del PSUV le recordará el destino de Henry Falcón, Luis Tascón o Wilmer Azuaje. Por cierto, lo más preocupante dentro de la estrategia oficialista fue la “voz de orden” que recibieron los batallones socialistas del PSUV de detectar enemigos de la revolución en las barriadas populares de Caracas, como parte de un supuesto diagnóstico comunitario. ¡Que bárbaro!

La oposición democrática replica en el Área Metropolitana de Caracas sus principales males nacionales; es decir, la dispersión de esfuerzos y la falta de capacidad táctica; lo cual no deja de producir cierta desazón en el electorado metropolitano. Y con todo el respeto que se merecen sus dirigentes, la oposición social, política y democrática venezolana debe terminar de comprender que para seguir avanzando en la restitución del equilibrio democrático venezolano en el país, se tienen que dejar de lado las visiones particulares y de corto plazo en función del trabajo cooperativo, en red y con una verdadera visión estratégica del país.

En el ámbito metropolitano se identifican con facilidad varios sectores de la oposición que libran una verdadera batalla entre sí, para asumir el liderazgo de las fuerzas populares y democráticas. Por una parte, compite un grupo de precandidatos pertenecientes a partidos políticos, principalmente “Un Nuevo Tiempo” y “Primero Justicia”; por otra parte, participan un nutrido grupo de precandidatos independientes que expresan distintas ópticas ideológicas (desde la derecha liberal hasta la socialdemocracia de izquierda) y, por último, los factores alternativos al “chavismo” como PODEMOS intentan contribuir a la construcción de un tejido opositor, aún más plural y representativo.

Muy probablemente, aquellos precandidatos militantes o apoyados por organizaciones partidistas lideren la alternativa electoral opositora. En la Alcaldía Metropolitana será difícil superar al joven Alcalde de Chacao Leopoldo López, pese a la persecución y la exclusión política que pretende imponerle el gobierno nacional. En el municipio Baruta, el candidato de la oposición pareciera que se escogerá entre Alfonso Marquina y Gerardo Blyde; ambos del partido “Un Nuevo Tiempo”. En el municipio Chacao, la selección se reduciría a Liliana Hernández o Ramón Muchacho (¿por qué él no optó por el municipio Libertador?) de los partidos “Un Nuevo Tiempo” y “Primero Justicia”; respectivamente. En el municipio Sucre, de nuevo la escogencia se centraría entre dos dirigentes de partidos políticos como lo son Carlos Ocariz de “Primero Justicia” (también apoyado por PODEMOS) y William Ojeda de “Un Nuevo Tiempo”. En el municipio El Hatillo, de nuevo se repiten las fórmulas partidistas entre “Un Nuevo Tiempo” y “Acción Democrática”; pero allí se presenta una disputa adicional muy interesante entre Delsa Solórzano con la primera opción; según algunas encuestas y dos destacados líderes comunitarios de ese municipio como son Carlos Ciordia y Miriam Do Nascimento. Por último, y justamente en el municipio Libertador -el más frágil en materia de candidatos para la oposición- el periodista independiente Jesús “Chuo” Torrealba, comienza a despuntar como una alternativa electoral importante. Será interesante conocer la posición que asumirá el partido PODEMOS en este municipio.

El Cabildo Metropolitano es otro de los espacios políticos en juego en la contienda del 23 de Noviembre. El Cabildo Metropolitano es el órgano legislativo del Distrito Metropolitano de Caracas. Esta instancia legislativa está compuesta por trece concejales metropolitanos (siete elegidos por circuito y seis electos por lista cerrada). En la actualidad, la correlación de fuerzas en el Cabildo Metropolitano es ampliamente favorable al oficialismo en una proporción de once a dos. La batalla por el control del cabildo caraqueño será un ingrediente de interés adicional en la dura batalla por el control político de esta zona tan estratégica y sensible para el desarrollo político del país.

Estamos en puertas de una campaña electoral muy intensa en el espacio geopolítico metropolitano. Una campaña que puede culminar con la sinceración y la restauración del equilibrio democrático en el país.

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