Opinión Nacional

Cargos contra Hugo Chávez ameritan 30 años de cárcel

Cuando Hugo Chávez salga del poder, lo cuál podría ocurrir en 2011, antes del fin de su período presidencial, será llevado a juicio por varios motivos. Su juicio será ejemplarizante, a pesar de que sus dolientes tratarán de entorpecerlo con protestas “populares” que irán perdiendo fuerza rapidamente. Los venezolanos, aún los más pobres, saben bien en sus corazones que lo que Hugo Chávez ha llevado a cabo en estos onces años de desmanes, violaciones y despilfarros, es un crimen de una magnitud nunca vista antes en nuestro país, mayor que cualquier otro de los desastres que se han cometido a través de una historia repleta de dictadores, caudillos, locos e incompetentes. Chávez reune todas estas cualidades y le añade una: la de querer dominar el hemisferio, para lo cual ha despilfarrado una inmensa riqueza petrolera que jamás regresará.

No será necesario hurgar mucho para encontrar el cúmulo de cargos en contra de este insensato. Listaré solo diez de ellos:

• La prostitución del ejército venezolano y su conversión en una milicia politizada que chilla “Patria, Socialismo o Muerte”, lograda a punta de sobornos a sus altos mandos y limosnas a los cuadros inferiores;
• La conversión de Petróleos de Venezuela en una empresa desprestigiada mundialmente, una vulgar importadora de pollos, en lugar de dedicarse a su negocio de producir y vender petróleo eficientemente. Hoy su producción es de casi un millón de barriles diarios menos que la de hace once años;
• El “genocidio” del sector privado nacional, a través de “nacionalizaciones”, confiscaciones y expropiaciones, en un loco intento de poner toda la economía del país bajo el control de un régimen incompetente;
• La entrega inconsulta y traidora de no menos de $20.000 millones a gobiernos ideologicamente afines como el de Fidel Castro, el de Evo Morales, Daniél Ortega y Rafaél Correa, así como el financiamiento ilegal de campañas presidenciales en Argentina, Perú, El Salvador y Nicaragua, entre otros países del hemisferio;
• La criminal adquisición de unos $7000 millones de dólares en armas ofensivas, en momentos en los cuales el sistema eléctrico nacional se cae a pedazos y la infraestuctura hospitalaria y educativa del pais se encuentra en sus niveles más bajos de operación de los últimos 50 años;
• La instalación y mantenimiento de un régimen suicida de control de cambios, cuya única razón es la impedir que los venezolanos se lleven sus ahorros de un país manejado por orates. Este sistema ha dado origen a un nivel altísimo de corrupción administrativa que ha hecho surgir una nueva clase adinerada, la llamada boliburguesía, representada por funcionarios y amigos del régimen tales como Kaufman, Durán, Tobias Nóbrega, Arné Chacón, Ricardo Fernández Berruecos, banqueros cómplices y contratistas petroleros complacientes;
• El haber cuadruplicado la deuda nacional, a pesar de los inmensos ingresos petroleros., a fin de poder pagar los compromisos políticos contraídos con sus cómplices ideológicos. Hoy en día la deuda se acerca a los $90.000 millones de dólares y se está hipotecando el petróleo a futuro, lo cuál constituye un fraude contra la nación;
• La conversión de nuestro sistema educativo en una fuente de adoctrinamiento ideológico, en base a la cual nuestros niños están expuestos a ideas obsoletas y fracasadas;
• La promoción y ejecución de una política de intolerancia y de represión contra la disidencia, la cuál ha llevado a la creación de dos Venezuelas que no se hablan, que desconfían la una de la otra, todo ello como producto del mensaje sistemático de odio sembrado por el jefe de la mál llamada revolución;
• El aniquilamiento progresivo de nuestras libertades y derechos ciudadanos, como poseer bienes sin temor a que nos los arrebaten, viajar sin restricciones y con nuestro dinero por el mundo, expresar libremente y sin represalias nuestras opiniones y de vivir en paz en un país donde todos estemos igualmente protegidos por las leyes. Hay docenas de presos políticos víctimas de monstruosos juicios amañados o sin juicio, quienes carecen de la atención más elemental.

Y, encima de toda esta pesadilla, como horrorosa ñapa, un país donde mueren asesinados 14.000 ciudadanos cada año, muchos de ellos a manos de las fuerzas represivas de un régimen armado hasta los dientes a costa del endeudamiento nacional..

Treinta años de prisión es poco para el desastre que este tenebroso personaje ha causado en nuestra patria, pero es nuestra pena máxima ( a menos que hagamos un referendo para instituir la prisión perpetua!).

Su condena será un acto de la más elemental justicia aunque el daño que ha causado es practicamente irreversible, tanto en términos físicos como espirituales.

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