Opinión Nacional

Carrera armamentista

Deploro profundamente la carrera armamentista en la que está inmersa la sociedad venezolana. Resulta inverosímil que unos venezolanos se armen para matar a otros venezolanos. ¿Quién lo hubiera dicho?

La paranoia superó el miedo y de ello nada bueno puede surgir. Juntas de vecinos, angustiadas, se reúnen para defenderse de un temido asalto por círculos chavistas. Se agotaron armas y municiones en las armerías. En algunas urbanizaciones colocan filas de sacos de arena, cual barricada, para defenderse. No hay quien no tenga un arma, un pito y hasta radios para intercomunicarse, amén de velas, linternas y hasta se habla de tirar aceite, molotovs, clavos y alambres de púa en las calles para que los “famosos motorizados” de Lina y de Diosdado se caigan al suelo. Pre guerra civil. Difícilmente, a mi entender, llegaría a suceder tales ataques pues los incitadores y sus seguidores saben, ahora, tras esta ampliamente anunciada carrera armamentista, que tendrían las de perder. Al menos la publicidad, estimo, habría sido disuasiva.

Y si son desalmados criminales los que mataron a mansalva desde Puente Llaguno, con premeditación y alevosía, podría ser que muchos otros les igualaren de, tan sólo, llegar alguna turba frente a su edificio o urbanización y arremeter contra ella, sin mayores advertencias ni tiros al aire, fruto del miedo y del odio. Bajo un erróneo concepto de la legítima defensa serían masacradas estas equivocadas, mandadas e irracionales turbas antes que penetraran en una casa o edificio.

Los representantes del chavismo han puesto, ahora, el grito en el cielo y demandan se eliminen, dentro de las urbanizaciones, las barricadas hechas con sacos de tierra y se exija a la sociedad civil la entrega de sus armas.

Ahora bien, todo tiene su razón. Este país siempre ha sido pacífico, conciliador, tolerante. El odio social y la violencia contra los ricos, contra los empresarios, contra todo aquel que tenga algo, hasta por razones de color de piel, tienen su origen en Chávez, un resentido social a ultranza, sin sentido alguno de hogar, un enfermo mental, maníaco depresivo con el lado violento ilimitado. Es él quien creó los círculos chavistas, les dotó de armas; él quien dijo que la revolución es con las armas; él quien aupó y justificó, desde Aló Presidente, la Comandante Lina Ron y, ahora, quien llama a dichos círculos y a las FAN a salir a la calle y, por la fuerza, desconocer las decisiones del TSJ que le depusieran de su cargo. El antecedente de la masacre del 11A, los saqueos de los 12 y 13A premiados con el retiro de la Guardia Nacional, promovieron la carrera armamentista. Por cierto, las barricadas están en el interior de las urbanizaciones que temen ser atacadas. Es su privilegio o legítima defensa. Si no son atacadas no sucedería nada. No fueran colocadas por los dueños de las urbanizaciones en los barrios de donde podrían venir las turbas… En conclusión: si se elimina la causa no habría violencia. ¿Verdad?

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