Opinión Nacional

Carta a Santa Bárbara Airlines

Soy una ciudadana común, quien, como habitante de esta ciudad, y amiga de algunas personas que desafortunadamente viajaron en esa aeronave que se precipitó por razones desconocidas por el momento y ve con profunda preocupación el hecho de que no se hayan identificado los restos de la mayoría por no decir la totalidad de las personas que fallecieron el día 21 de febrero, en el vuelo 518, con destino a Maiquetía, el cual, en menos de 10 minutos de estar en el aire, se estrelló en el Páramo de los Conejos.

No es posible que no se tome en cuenta el profundo dolor que sienten los allegados y el pueblo en general en este momento, cuando la desesperación reina en el lugar.

Los familiares y amigos tienen el derecho de saber qué ocurrió allí, y de tener los restos de sus seres queridos para darles cristiana sepultura. Esas personas no van a regresar a esta vida, pero, si hay responsables, deben asumir esa responsabilidad con entereza y pulcritud.

Es que son seres humanos, quienes confiaron su vida en ese vuelo, todos muy jóvenes, el presente de este país, y un niño, quien no vió futuro alguno.

No pueden seguir ocurriendo irregularidades de ningún tipo. He escuchado las declaraciones del Sr. Alvarez, en las que agradece al público los buenos comentarios para con la empresa, y promete continuar brindando el servicio de la manera acostumbrada.

Y ¿cuál es la manera acostumbrada?

Todos los usuarios de la línea hemos tenido algunos percances, que serían comprensibles si ocurrieran de manera aislada; pero, que de manera sistemática se presenten situaciones como el retraso en los vuelos, por tiempo indefinido, sin que el pasajero reciba una explicación, el cambio de rutas, y les pregunto: ¿Cuántas veces, con excelente tiempo Uds. envían a los pasajeros que vienen desde Maiquetía hacia Mérida para el aeropuerto de El Vigía con todo lo que ello implica?

Las maletas usualmente llegan en otros vuelos, o no llegan,cuando uno de los derechos el pasajero es el de llegar con su equipaje; la cancelación de vuelos sin previo aviso, y sin explicación alguna; el cierre de un vuelo antes de lo pautado, también sin previo aviso,aún presentándose el pasajero con suficiente antelación en el sitio de chequeo debiendo anotarse en una lista de espera; y el hecho de tratar de comunicarse con Uds.para la realización de reservaciones, lo que se constituye en una misión imposible, ya que casi nunca se logra.

¿Esa es la manera acostumbrada?

Las unidades están descuidadas, y eso Uds. lo saben, a simple vista se vé; entonces, me pregunto, ¿cuál es la cuota de responsabilidad en todas las cosas que acontecen?

El pasajero debe ser la prioridad de un línea aérea, y a él se le debe consideración y respeto.

Este terminal, representa una situación especial, ya que solo dos aerolíneas pueden aterrizar en esta pista.

De manera tal, que todos los que vivimos aquí, que viajamos en avión, por necesidad, nos transformamos en viajeros frecuentes, porque no hay alternativa.

Esta tragedia no debió ocurrir, así como tampoco el retraso en la entrega de los restos de las víctimas a sus familiares.

El pueblo de Mérida merece consideración, y solicita con premura una investigación a fondo de lo que sucedió, ya que, si bien pudo haber sido una falla humana, las condiciones de las aeronaves que siguen cubriendo las diferentes rutas deben ser evaluadas de manera implacable, a fín de garantizar el buen servicio y la protección de la vida de quienes día a día utilizan los servicios ofertados por la empresa.

Evalúense internamente, y vean sus fortalezas y debilidades, y sean responsables al poner en marcha aviones que a lo mejor no llegan jamás a su destino.

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