Opinión Nacional

Carta a un empleado público

Quiero componer estas breves líneas como un desagravio al anónimo empleado público que a la salida de la estación del metro donde reparto propaganda promoviendo el voto negativo contra de la reelección indefinida del teniente coronel Chávez, me confiesa su malestar e
indignación por las presiones que recibe frecuentemente para participar en actividades proselitistas en contra de su voluntad: firma compulsiva de manifiestos, participación en marchas, expresiones de adhesión a un proyecto político que atenta contra sus convicciones democráticas.

Quiero honrar a ese joven y humilde compatriota que nos dona veinte bolívares fuertes en billetes de menor denominación para que regalemos a otra persona un pendón ilustrado con la efigie del Libertador que dice “No es No, respeta la voluntad del pueblo”. Un pendón que a él también le gustaría tener pero que, por su condición de empleado público, le es imposible.

Innumerables testimonios de coacción, de
ultraje, se escuchan cada día de empleados públicos y de personas que necesitan
de alguna asistencia del Estado para que canten loas al jefe del Estado,
funcionario público como ellos, que por mandato constitucional no se debe a
parcialidad política alguna. Escribo, pues, en desagravio de todos
los empleados públicos que están a merced de la obsesión continuista del
Teniente Coronel Chávez, cuyo enfermizo e insultante narcisismo, ha alcanzado
en las últimas semanas tan elevadas cotas de desquiciamiento que ha llegado al
extremo de coaccionar en público a los beneficiarios de programas sociales a
cambio de garantizarse votos para su personal reelección. Escribo esperanzado
en que el próximo 15 de febrero, este chantaje, la coacción, el perverso y
obsceno descaro con que se intenta violentar la dignidad del empleado
público y de los más desposeídos que requieren de la asistencia del
Estado, sea puesto al descubierto.

Compatriota empleado público, el 15 de
febrero tienes la oportunidad de cobrarle al gobierno todos los atropellos y
humillaciones que has recibido en los
últimos diez años. ¿Cuántas veces has tenido que permanecer callado cuando te
han amenazado con despedirte, si no vas a las marchas y mítines del gobierno?
¿Cuántas veces has tenido que «morderte la lengua» para no reventar
de rabia cuando te han obligado a vestir una franela roja o aplaudir las
mentiras de tus jefes? ¿Cuántas veces has tenido que «tragarte la
humillación» que significa tener que gritar consignas políticas con las
que no estás de acuerdo, pero que si no lo haces pones en peligro tu empleo?
Amigo anónimo del metro, amigo anónimo joven contribuyente, la mayoría
de los empleados públicos son como ustedes, son ciudadanos honestos con
vocación de servicio por el país.

Quienes roban son los pocos dirigentes que
tienen el privilegio de poder meterle mano a los dineros públicos y sus
poquitos compinches. Tú no eres ni ciego ni tonto. Sabes que muchos de esos
pseudo dirigentes son unos hipócritas oportunistas. A ti te piden sacrificios a
nombre de la revolución, pero ellos se pavonean con relojes de oro, carros
importados y otros bienes que compraron gracias a la corrupción que en este
gobierno se tolera y no se sanciona. ¿Cuántas veces no se han sentido
humillados cuando los tratan como si fueras ignorante del nivel de vida
que ostentan esos dirigentes y la cúpula del partido rojo? Les dan una
bolsa de comida (que hace falta y, por lo demás, es tu derecho..!), pero ellos
andan con maletas repletas de dólares y regalan otros millones a sus compinches
en el exterior, mientras en nuestro país aumenta la miseria. No pierdan sus
trabajos. Sus familias dependen de él. Déjenlos que sigan pensando
que son unos bolsas. Pero el 15 de febrero reivindiquen su
dignidad y voten NO. Como esos dirigentes del gobierno necesitan
desesperadamente sentir que tienen esclavos, pongan la mejor cara de
pendejos que ellos quieren ver y díganles que van a votar para que el
Comandante sea jefe eterno. Pero, como el voto es secreto, dense el gusto
de votar NO. El gobierno miente cuando les presiona diciendo que si gana el NO
las misiones sociales van a desaparecer y habrá caos. Ustedes dos, como nadie,
porque laboran en el seno del monstruo, saben bien que muchos de esos
dirigentes del gobierno usan los reales de las misiones para beneficio propio y
de sus familiares y compinches.

El 15 de febrero tienen una maravillosa
oportunidad de advertirle a Chávez que quieren cambios de verdad y justicia
social, pero NO quieren más gamelote. Después del triunfo del NO, el Presidente
seguirá en su cargo hasta el 2012. El 16 de febrero seguirá siendo Presidente.

Seguirá con sus cadenas, con sus insultos y con su violencia. Pero
quienes les han humillado también sabrán que no están tratando con un
pueblo miedoso y amordazado. Votar NO honra tu dignidad.

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