Opinión Nacional

Carta al General de División (r) Fernando Ochoa Antich

Reciba un cordial saludo General Ochoa. Quiero darle las gracias por molestarse en leer esta carta. Por supuesto, usted no me conoce pero yo si lo conozco a usted. Desde 1992 he querido escribirle esta carta pública, en su condición de hombre también público, que como tal esta expuesto de manera natural a la revisión de su desempeño gerencial público en el sector militar.

Durante tres años fui militar y me crié en una familia militar. Y luego durante mi pregrado y mi postgrado, me he dedicado a estudiar en serio el tema militar, porque comprendo su compleja dimensión y la relevancia de los militares profesionales en una sociedad moderna y civilizada. De manera que, estoy tan informado como usted de lo que significa ser un militar profesional.

He seguido con interés su actuación reciente en el Frente Institucional Militar, he leído sus cartas públicas al Presidente de la República y he leído y escuchado sus declaraciones en los medios, sobre el actual estado de cosas que se viven en el país. De manera que, con relación a sus puntos de vista, también estoy informado. Lo que le voy a exponer lo hago con la mayor asertividad y franqueza, tal como lo manda la comunicación entre gente adulta.

Obendencia, disciplina y subordinación son tres conceptos sumamente transcendentes para cualquier oficial profesional serio. Usted le demando al Presidente Chávez recientemente que mostrara su currículum, le dijo que se había dedicado a conspirar por más de diez años. Ha dicho usted también en diferentes ocasiones, que la visión del Presidente Chávez es una visión de izquierda, que la abierta politización de las fuerzas armadas es muy grave y que eso viene ocurriendo desde que esa logia de izquierda encabezada por él, andaba recorriendo los cuarteles en la estructuración de su movimiento, etc…

La verdad es que decir todo eso General Ochoa en este momento, cuando ya es tarde, cuando usted ya no tiene ni poder, ni fuerza para detenerlos y cuando a todas luces, se trata de planteamientos verdaderamente extemporáneos, me parece un irrespeto a mi persona como venezolano y como ciudadano, y al resto de los venezolanos que pensamos que usted y los demás oficiales, sabían lo que estaban haciendo cuando eran activos.

¿Por qué no tomó acciones eficaces antes, General Ochoa?. ¿Por qué los otros oficiales superiores y usted cuando no eran miembros del alto mando, y luego después, cuando fueron miembros del alto mando, no hicieron lo que tenían que hacer, lo que la obediencia, la disciplina y la subordinación ordenaban?.

Caramba General Ochoa, ¡¡ ello me parece tan lamentable y triste de su parte y de todos los demás oficiales que están en el FMI !!. Tremenda broma que nos echaron ustedes y todos los oficiales superiores de los 10 años anteriores a 1992.

Y por favor, no acuda otra vez a sus argumentos conocidos: que se trataba de los primeros de su promoción; que una manera de resolver el problema era rotándolos y separándolos; que no se podía abrir una casería de brujas; que lo mejor era sacarlos al exterior; y que felizmente, ese movimiento nunca llegaría a nada, porque las fuerzas armadas estaban vacunadas contra el sarampión de los sesenta. Con estos argumentos General, usted lo que evidencia es que nunca tuvo claro lo que obediencia, disciplina y subordinación debían significar realmente para un oficial serio.

No solo paso lo que nunca pasaría, de acuerdo a su teoría de la vacunación de las F.A.N. contra el sarampión de los sesenta, sino que volvió a pasar meses después, paso dos veces. No era necesario ser muy creativo en lo que había que hacer. Tampoco muy excepcional, ni ocurrente. No había que perseguirlos, y mucho menos mandarlos a desaparecer, porque esa hubiera sido una medida fascista y dictatorial. Simplemente, aplicar los reglamentos, darlos de baja y ya. Era muy legitimo que estos oficiales hicieran vida política como civiles. ¿Por qué era tan difícil ver esto?. ¿Por qué era tan difícil hacerlo?. Igual iban a tomar el poder, como lo hicieron.

Esas pobrísimas explicaciones que usted ha dado General Ochoa para explicar lo inexplicable, las leen en Estados Unidos, en Francia y en las democracias avanzadas. ¿Sabe usted lo que piensan esos oficiales en el exterior?. Pues piensan esto: “¿Y ese era el oficial que comandaba a las Fuerzas Armadas Venezolanas?. Con razón”.

Sus declaraciones General me aclaran totalmente la película: usted y los demás Oficiales Superiores miembros del Alto Mando Militar, al no aplicar la L.O.F.A.N. de entonces y sus reglamentos, avalaron la murmuradera, la práctica política dentro de los cuarteles, la manipulación de los subalternos y la critica a los superiores, que erosiono la unidad y la moral militar. Ustedes permitieron la circulación de volantes, sabían de las reuniones, pusieron en posiciones de comando a oficiales con participación en manifiestas actividades violatorias de la obediencia, la disciplina y la subordinación.

Muchas gracias por molestarse en leer esta comunicación asertiva y franca. Así era como yo esperaba que usted iba a actuar con oficiales que, justamente, como merecían respeto, bebían ser tratados como militares, es decir, con arreglo a la universalidad de los reglamentos y no con arreglo a una visión afiliativa y paternalista como la suya.

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