Opinión Nacional

Carta de Iván Simonovis

Hoy 20 de Marzo del 2008, me dirijo una vez más a ustedes, mi país, a través de misivas que deben cruzar las celdas de la incomunicación para ser leídas. Hoy cumplo 24 meses de juicio y 38 meses. Privado de mi libertad, confundido entre la ira y la tristeza, lleno de incertidumbre y frustración, sintiéndome como en la mitad de ninguna parte. Mis amigos y familiares siempre me dicen que tenga paciencia, pues todo se resolverá. Ciertamente en infinitas ocasiones debemos hacer frente situaciones las cuales ponen a prueba nuestra paciencia y nuestra tolerancia, pero todo tiene limite… y me pregunto: ¿hasta cuándo tanta inflexibilidad? El gobierno no cede y lejos de contar con una actitud conciliadora, cada día se profundiza más la brecha llena de odio y venganza. En este momento, mientras los gobernantes venezolanos piden paz para Colombia aquí se siembra la ira, infelicidad, sufrimiento……y en consecuencia: la violencia. Entre otra cosas deja más de 14.000 muertes por año.

Soy Venezolano de 48 años, casado, 2 hijos menores. Laboré como Investigador Criminal durante 23 años en la PTJ ahora CICPC; me hice merecedor de reconocimientos y condecoraciones ocupando varios cargos en esta institución y fue precisamente por estos logros que en el año 2000 fui enviado en comisión de servicio a la Alcaldía Mayor, como Secretario de Seguridad de toda el área metropolitana con el objetivo de coordinar las políticas de seguridad pública y hoy por hoy estoy pagando por eso. Soy culpable por lo que soy y no por lo que se supone que hice.

Para este gobierno, la persecución así como el castigo no tienen límite y a través de su brazo político, la Fiscalía General cambia y distorsiona la realidad para criminalizar a todo aquel a quien el gobierno señale y quiera hacer culpable de algo, incluyendo a sus mismos simpatizantes.

Fui detenido ilegalmente el 22 de Noviembre del 2004, sin que leyeran mis derechos, conducido hacia una base militar en Barquisimeto, Estado Lara a la fuerza y bajo amenaza con armas de fuego; allí se me mantuvo incomunicado. Luego nuevamente me trasladaron sin destino cierto, hasta llegar a sede la DISIP en Caracas. Durante todo ese tiempo, crearon los documentos necesarios para «legalizar y justificar» mi detención.

La Fiscalía me acusa de haber dado órdenes por radio; sin embargo no ha podido presentar algo que lo comprobara, pues simplemente NO EXISTE. Mientras tanto, el tiempo pasa de manera inclemente. Inclemente como la farsa que me mantiene cautivo. Mi vida se reduce a un pasillo de 25 mts. por 1. 1/2 de ancho y un calabozo de 2×2 m. Todo a mi alrededor es concreto, sin ventilación. solo veo la luz del sol cada 15 días. Todos aquí respiramos el mismo aire que exhalamos. A estos pasillos los llamo el corredor de la muerte.

Mi caso, ya no es un simple tratado del derecho. Mi caso, así como el de Vivas, Forero y los 8 Policías metropolitanos, es un hito que demarca la mala praxis de poder. Es el símbolo, el icono, el ejemplo de represión con el cual este gobierno quiere firmar toda su obra. Un estilo demencial como el de todos los líderes mundiales quienes han caído presos de sus propios y perversos juegos mentales de poder.

En su afán de venganza instalaron el juicio en el Edo. Aragua. Juegan con nuestra paciencia, haciéndonos recorrer –hasta la fecha- 36.000 Km. esposados o lo que es igual más de 500 horas dentro de un carro. Muchas veces, hemos llegado al lugar del juicio y nos encontramos con que la audiencia no se dará, las razones han sido miles. A riesgo de sonar repetitivo, debo insistir que este es el Juicio es el más largo de la historia, la juez a cargo es la Dra. Marjorie Calderón, quien a su cargo ha realizado 180 audiencias, en 24 meses, a saber, más de 1000 horas en audiencias. En este tiempo han declarado 175 testigos, se han presentado 6.000 fotografías, más de 15 horas de videos, 40 expertos del CICPC revisado 250 experticias, en diferentes especialidades y todas llevan a la misma conclusión, NO hay relación alguna entre los funcionarios de la PM y los sucesos del 11A y mucho menos mi participación en estos hechos.

Mis abogados han ejercido todos recursos disponibles, dentro del marco de la ley, para obtener algún beneficio, entre ellos, continuar el juicio en libertad, apelaciones, revisiones se sentencia etc.; la ultima solicitud hecha fue la aplicación de la ley de amnistía del 31 de Dic del 2007, todo me ha sido negado, todo es No. Pero las personas capturadas luego de aparecer disparando desde Puente Llaguno fueron totalmente absueltas en un juicio que solo duró 4 meses y los que no fueron acusados ahora gozan de la amnistía decretada por el presidente.

No sólo estoy preso, también lo están mi familia, esposa e hijos. Tanto ellos como mi casa han sido objetos de amenazas, robos, ataques con bombas molotov, hechos que jamás fueron investigados. Impotente, veo con desesperación como mi condena afecta a todos cuantos me rodean y no me queda más que apelar a la buena fe de vecinos, amigos y familiares, quienes han creado un círculo de amor, protección y confianza que nos ayuda a seguir andando este turbio camino.

No podemos dejar que la ira acabe con la felicidad, que triunfe tanta perversión y continúe el sufrimiento a causa de maquiavélicas mentes, prestas para la deforestación del alma. Seguiré inquebrantable ante mis denuncias y pensamiento, soy un hombre de la ley por eso se que la base de una democracia es la justicia y espero que mas temprano que tarde Venezuela y los presos políticos logremos nuestra libertad.

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