Opinión Nacional

Censura e inquisición ecológica

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Washington (AIPE)- Nuestra tradición de libertad de expresión está siendo amenazada. Las universidades prohíben las expresiones “ofensivas” y “políticamente incorrectas”. Los islámicos radicales amenazan de muerte a académicos, artistas y hasta al Papa por “irrespetar” al profeta. Y a pesar de que necesitamos un debate científico abierto, los activistas del medio ambiente aplican censuras y nos amenazan con la inquisición.

Al Gore trata de silenciar a todos quienes cuestionan su alarmismo climático. Greenpeace nos acusa de “criminales climáticos”. La revista “Grist” propone un “juicio tipo Nuremberg” para los nuevos criminales que ponen en duda el desastre por venir y, me supongo que también la horca porque quemarnos en la hoguera produciría gases de invernadero.

Ross Gelbspan dijo a su audiencia en Washington que los periodistas tienen la responsabilidad de no reportar lo que dicen los científicos que no creen en el recalentamiento global y parece que Reuters, Time, CBS, ABC, CNN y el Canal Discovery le han hecho caso.

La senadora Barbara Boxer trató al científico y autor Michael Crichton como si fuera un violador de niños durante su audiencia en el Congreso, por sugerir que las teorías sobre el cambio climático debieran ser cuidadosamente revisadas y sujetas a un estándar similar al utilizado por la FDA para aprobar nuevas medicinas. El Wall Street Journal informó de la amenaza de los senadores Jay Rockefeller y Olympia Snowe a ExxonMobil si no dejan de apoyar a quienes dudan del recalentamiento.

Es verdad que el clima está cambiando, nuevamente, pero mucho menos de lo que ha repetidamente cambiado a lo largo de la historia del planeta. Y es verdad que la gente influye, pero muy pocos científicos se han unido al astrónomo James Hansen, quien alega que el elemento humano ha reemplazado al sol y a otras fuerzas naturales como causa principal.

El consenso indica que de nuevo estamos en un período de leve calentamiento, pero eso no quiere decir que estamos al borde de una catástrofe. Es más, el cumplimiento al pie de la letra del Protocolo de Kyoto no modificaría prácticamente en nada el cambio climático, mientras que el costo de imponer un control de emisiones es astronómico.

Los políticos ya han logrado la escasez de energía y el disparo de los precios con sus controles sobre la producción petrolera. Un impuesto a las emisiones dispararía aún más el costo de la energía, de todos los productos y servicios que consumimos y frenaría las innovaciones.

Se requieren 13 mil turbinas de viento y 42.500 hectáreas de terrenos para generar la electricidad producida por una sola planta eléctrica a gas de 500-mW. ¿Cuántos campos y montañas tendríamos que utilizar y cuántas aves matar?
La energía solar y de viento produce frecuentes apagones en oficinas, industrias, escuelas y hospitales. Y ¿qué le dirán los burócratas a los viejos que se morirán de calor en el verano porque no podrán pagar la cuenta de electricidad de sus aires acondicionados y a los padres de los niños que se enfermarán por el frío de los inviernos?
¿Cuántas familias mueren de enfermedades pulmonares e intestinales en el tercer mundo porque los activistas y los políticos presionan a los bancos y a las empresas a no construir plantas eléctricas en los países pobres? Pero seguramente esos mismos burócratas seguirán viajando en avión para tomar parte en conferencias de las Naciones Unidas asustando a la gente sobre el apocalipsis climático.

No confrontamos ningún caos y tenemos tiempo para responder racional y responsablemente, promulgando reglamentos inteligentes y desarrollando nuevas tecnologías para servir una creciente demanda, reduciendo al mismo tiempo la contaminación y protegiendo tanto la salud como la vitalidad de familias, empresas y comunidades.

Recordemos el dramático cambio en la generación de energía y en el control de la contaminación entre 1900 y 2000. Eso lo podemos repetir. La clave es tener fe en la creatividad, en la innovación tecnológica y en la capacidad de mantener un diálogo civilizado sobre el tema complejo de la energía, el clima y el medio ambiente.

___* Autor del libro “Eco-Imperialismo: Poder verde – Muerte negra” (www.Eco-Imperialism.com)

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