Opinión Nacional

Chávez acelerará modelo socialista

LO AYUDARÁ UNA POLÉMICA REFORMA ELECTORAL, QUE SOBRESTIMARÁ EL VOTO POR EL OFICIALISMO

¿Para qué esperar al día después de las elecciones parlamentarias del domingo para hacer un análisis de la situación venezolana? Sea cual fuere el resultado, será apenas un detalle, porque Hugo Chávez lo habrá de festejar como otro triunfo suyo.

Ese resultado victorioso se presume desde enero, cuando Chávez hizo que el Consejo Nacional Electoral cambiase el mapa de las circunscripciones, llevándolas a 87. Así hoy, en los 8 distritos electorales más poblados, donde la oposición obtendría mayor caudal de votos, se eligen 80 diputados, mientras que en los 16 restantes, que coinciden con zonas rurales de baja densidad demográfica y donde el chavismo todavía retiene grandes simpatías, se escogen 82. Una arbitrariedad que le permitirá al oficialista PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) retener no sólo la mayoría en el Congreso unicameral en el que se disputan 165 cargos, sino posiblemente la mayoría especial, que habilita reformas constitucionales, cuyo número mágico es de 110 bancas.

Las encuestas dan un triunfo ajustado del PSUV (52%) sobre los partidos opositores aglutinados en la Mesa de la Unidad Democrática, MUD (48%). Es que son varios los factores que juegan a favor de Chávez.

El primero es la mencionada reforma de los circuitos electorales. De acuerdo con la ONG local Esdata, la nueva distribución no sólo viola el principio de representación proporcional en el Parlamento, sino que reduce en casi 32 diputados las aspiraciones de la oposición. Por eso, quizás el 26-S se dé la paradoja de que el antichavismo logre más votos que el oficialismo, pero a la vez quede menos representado en la Asamblea Nacional.

Miedo

El otro factor que se cuela en esta elección es el miedo. «Si bien hay una erosión en el voto a Chávez, prevalece en el electorado el miedo a que se acaben los beneficios sociales de becas y misiones (planes educativos y sanitarios)», explica Alfredo Maldonado, editor de Analítica Venezuela, a Ámbito Financiero. Para la anterior elección parlamentaria en 2005, cuando la oposición optó por no presentarse y regalarle la mayoría, la popularidad de Chávez llegaba al 71%; hoy, según la encuestadora Keller, está en el 36%.

De las quince elecciones que tuvo Venezuela en once años de gobierno chavista, el líder ganó todas salvo la plebiscitaria para reformar la Constitución en 2007. «A pesar de la suma de errores y cansancio de una década de chavismo, se instaló la convicción de que si los ministros son los incompetentes, quien los selecciona, los nombra y los conserva es Chávez; y por eso, cada día menos gente espera menos de ministros y funcionarios y espera más de Chávez», razona Maldonado. «Por eso hay una sobreexposición de Chávez, de su personalismo versus el contrincante local y así hay Chávez versus Iván Olivares -un ex jugador de básquet- en Catia, o Chávez versus Enrique Mendoza en Miranda», agrega.

Respecto de la oposición, tampoco hay mucho optimismo. «Es el viejo elenco político de siempre», dice, desde Caracas, el sociólogo y periodista Jesús Torrealba, que conduce un programa diario en Globovisión (el canal de TV más perseguido por Chávez). «Hay hastío, hartazgo por tener que votar otra vez, con recetas parecidas y sin alternativas: el ofi-cialismo presenta como única proposición a Chávez, que una vez más instala con su figura una elección plebiscitaria, sin matices, a todo o nada», dice. Y ése, según Torrealba, es el tablero elegido por el chavismo para jugar.

Respecto del día después, los analistas coinciden en que no importa cómo haya sido el resultado, la reacción de Chávez va a ser una: profundizar el modelo bolivariano.

«El salto inteligente sería el de adaptarse al nuevo escenario de una mayor presencia opositora, pero Chávez va a optar por ir más a fondo en la revolución socialista, con la ley de comunas, la propiedad social, con la reforma de tierras y el reordenamiento territorial», vaticina Maldonado.

«Con una estructura fraudulenta, y con un presidente que sabe usar las crisis para surfearlas y salir de ellas con más poder (como la actual con desempleo, conflictividad social e inseguridad), de estas elecciones no saldremos con instituciones remozadas, sino con mayor deterioro y un peor modelo dictatorial», reflexiona Jesús Torrealba. Para agregar, lacónico, que «mientras la oposición siga distanciada del día a día y del ciudadano de a pie, no existe la posibilidad de que se construya una alternativa a Chávez».

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