Opinión Nacional

China construye su propio laboratorio espacial

 La noticia de que China está realizando actualmente el ensamblaje de un laboratorio  orbital no ha sorprendido a las demás potencias espaciales, pues están siguiendo el mismo guión del programa ya realizado EEUU y la URSS hace varias décadas. Así, China lanzó a fines de septiembre de este año un módulo no tripulado, llamado Tiangong-1, y ahora, a principios de noviembre, lanzó la nave Shenzhou-8 que se acopló al mismo días después por control remoto. Y, como hicieron soviéticos y norteamericanos en su época, eventualmente lanzarán naves con astronautas que se quedarán algún tiempo en el complejo.

  Se recordará que ambas naciones pioneras, después de ensayar acoplamientos entre naves espaciales, decidieron tener un laboratorio espacial compacto para experimentos en órbita y capaz de alojar a una tripulación durante meses. Así, el Skylab de la NASA fue lanzado en 1973 y, después de que varios astronautas la habitaron durante un total de 171 días ese año, fue abandonada y cayó en el desierto australiano en 1978. Por su parte, la URSS ensambló un complejo más amplio en 1986, el MIR, superando en mucho la estadía de los norteamericanos e incluso fue habitada temporalmente por tripulaciones mixtas de ambos países antes de que sus restos cayeran en el océano Pacífico en 2001. Ambas naves fueron un preludio a la Estación Espacial Internacional, todavía en órbita, que combinó los proyectos de cinco agencias espaciales.

 

Adelantándose a lo demás

  Siguiendo su estrategia de equipararse con las naciones occidentales en materia espacial, China –que no participa en la EEI- se ha adelantado a proyectos similares de India, Japón y Surcorea, todavía inmaduros, mientas planea la colocación en órbita de su primera astronauta femenina, para mostrar su creciente dominio tecnológico. Todo con el propósito de adquirir suficiente experiencia para colocar astronautas en el suelo lunar para el 2020 y quizás competir luego con el envío de una tripulación a Marte antes de las demás naciones.

  En sus planes, China se aprovecha de la crisis económica actual, que afecta mayormente a Occidente y que ha causado una pausa en los planes espaciales de la puntera EEUU. En efecto, la NASA ha cancelado muchos planes y se dispone a encargar algunos proyectos a la iniciativa privada. Entre éstos está un novedoso “taxi espacial”, un módulo de 6 pasajeros para vuelos orbitales de baja altura, ya encargado a la Boeing, y que se construirá en Cabo Kennedy en el hangar donde se preparaban los trasbordadores espaciales, esperando que esté listo para el 2015.

 

Abasteciendo la problemática EEI

  Mientras tanto, supliendo la ausencia de los trasbordadores de la Nasa para abastecer la EEI, Rusia intensificó su agenda de vuelos de carga, con la mala suerte de que una de estas naves –el nuevo Progress, con tres toneladas de alimentos, oxígeno y equipos- se estrelló poco después de su despegue de Baikonur a fines de agosto. Se atribuyó el accidente de la novedosa nave –una Soyuz modificada- a una falla técnica en los cohetes de despegue, lo que obligó a la agencia rusa Roscosmos a aplazar varios vuelos programados. Así, tres de los astronautas en la EEI se quedarán un mes más, mientras otros tres tendrán que quedarse hasta fines año para ser relevados. Rusia está incluso considerando que sus próximos vuelos de los cargueros Progress salgan de la base de la agencia europea (ESA) en Kourou, en la Guayana francesa, ya que la mayor proximidad del sitio al ecuador le permitiría duplicar su carga útil.   

  El accidente ruso añade más incertidumbre a la permanencia en órbita de la EEI, que muchos quisieran todavía operativa hasta el 2015 o más allá, pero otros piensan que debería abandonarse pronto, por el costo que representa para las 16 naciones patrocinantes, máxime en medio de la crisis económica. Viendo una oportunidad, la agencia espacial japonesa JAXA acelera sus planes de perfeccionar una nave de carga, la HTV, para llegar hasta la EEI y abastecerla mediante brazos robóticos (sin acoplarse), algo que pudiera significar un repunte de su actividad espacial, también afectada no sólo por dicha crisis sino por el golpe para sus finanzas que significó el terremoto y el desastre de la central nuclear de Fukushima.  

   A pesar de la incertidumbre en el suministro y relevo de astronautas en la EEI, por fortuna la ESA ya tiene una nave de carga para acoplarse automáticamente a la “puerta trasera” de la estación. La nave no tripulada -bautizada como Julio Verne-  ya se acopló  exitosamente a la EEI en abril de 2008, lanzada desde Kourou, aunque sin carga. Falta ver si estará lista a tiempo por si acaso falla la nave rusa o la japonesa, de otro modo la EEI se quedaría sin posibilidades de suministro y relevo, lo cual aceleraría el pase a retiro de la EEI, el artefacto tecnológico más complejo fabricado por el hombre.      

 

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