Opinión Nacional

Circo, leones y lealtades perrunas

La ejecución minuciosa del plan recomendado por Fidel puede garantizarle una tímida mejora en sus porcentajes personales. El inconveniente es que el programa del viejo dictador tiene un alcance efímero: el menoscabo de la supuesta “superioridad moral” del “proceso” afectó seriamente la solidez de la confianza sobre la que se ha  sustentado la relación emocional entre Chávez y las masas. Una purga que involucre a todas las pandillas enquistadas en “el proceso” le reproduciría al hiperlíder obstáculos y dificultades que muy pronto volverán a quebrantar su imagen y la de su experimento autocrático.

La razzia genera interrogantes oportunos. Por ejemplo, ¿quiénes reemplazarían a los cárteles de granujas que se robaron hasta el queso de la mesa? ¿Cuál recurso humano tiene disponible el presidente para emprender una acción rápida frente a tantos problemas acumulados y sin solución? Las mafias tienen su estilo particular cuando se trata de ajustar cuentas. ¿Qué consecuencias políticas generarán las vendettas de estos pandilleros socialistas? El show no encubrirá el desastre del gobierno en materia de desempeño: al contrario, lo mantendrá expuesto en la vitrina pública. Las acusaciones entre unos y otros —incluso, hasta la defensa que se hagan dar— reconfirmarán que nos gobierna una caterva de malandros colgados de una vaporosa coartada ideológica.

Una “purga” general desencadenaría el apocalipsis en el interior de la revolución. Y si sólo fuera selectiva, las secuelas no serían inferiores. El desmantelamiento de una banda, y el trato privilegiado que Chávez les ofrezca a otras, desatará la furia incontenible de los malogrados. El material será inspirador para quienes aspiren a calificar para seguir los pasos de Roberto Saviano, Mario Puzo o John Dickie. Todo un espectáculo digno de la gran pantalla… Los candidatos a sustituir a las actuales mafias tampoco serán unos querubines. Inevitablemente entrarán en el ojo del huracán,  exigidos de responder a aquellos que les verán como “victimarios”     

El pánico entre los boliburgueses también ambientará el show. El éxodo que Chávez ha buscado para zafarse de la terca población disidente, tendrá la línea de partida en su propio patio… Ni la FAN se salvará de los escalofríos. El auge y caída de los encumbrados que hoy son objeto de la “justicia revolucionaria” representará un ejemplo de que todo esto es “pan para hoy y hambre para mañana”. La ocasión es útil para visualizar cuán peligrosa es la mafia y a qué graves peligros se exponen los mafiosos cuando procuran abandonarla. La oficialidad joven, la decente, y aun la que esperaba su turno para participar en la piñata, tienen un espejo para proyectarse en esta trama. La lección es clarísima: ni la lealtad más perruna es pasaporte hacia la felicidad eterna. La necesidad de circos y leones será proporcional al tiempo que Chávez logre quedarse en el poder.

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