Opinión Nacional

CNE: El mejor del mundo

El gobierno que instaló Chávez, tiene como base de sus supuestos logros una aplastante, martirizante y mendaz propaganda. Se cuidó muy bien de asegurarse la hegemonía comunicacional bajo el sistema de cadenas gubernamentales arbitrarias, junto a las intimidaciones a los medios independientes, confiscada RCTV usada para la autocensura,acompañada de multas, cierres radiales y de TV, turbas armadas auspiciadas por el gobierno y la vigencia del la Ley Resorte desde el 2005 que les permite propaganda obligada y gratuita. Todo esto aunado a las machaconas consignas, otro aporte del mundo comunista a la seudo revolución «bolivariana», para simplificar el pensamiento y medio muy eficaz para la manipulación de masas de los que ellos desean que jamás sean ciudadanos.

La Venezuela narrada desde esos medios por la dictadura burocrática, que en eso devino el personalismo de Chávez, es un país opuesto al mundo real: el de la delincuencia, el de los cortes eléctricos, de la escasez, el de la inflación, el de las devaluaciones, el de la entrega a Cuba, el de las instituciones cooptadas, que sólo han servido, muy acopladas con el libreto, para perseguir opositores. En ese contexto, el CNE por antonomasia, lo muestran como joya de la corona del triunfo de la ilusión, el artificio y de la mentira. El sistema electoral nuestro, se promueve y ha logrado en parte su cometido, de venderse «como el mejor del mundo». La realidad es que no existe un poder electoral más deficiente y parcializado que el que preside la Tibi.

El manual que mataba votos con las actas, no obstaculizó la victoria de Chávez. Un sistema electoral avanzado y confiable, como lo afirman muchos dudosos gobiernos y personajes, no puede exhibir como condición para quienes los dirigen, que estos sean militantes y notorios dirigentes del partido en el poder.

Socorro Hernández (ministra y de la plana mayor del PSUV), a la que le siguen Tania D’amelio (ex diputada del PSUV), Oblitas ni hablar de su obsecuencia militante y servil, y la Tibi, la subalterna de Jorge Rodríguez -de ser el jefe del ente pasa a la Vicepresidecia-, y de la que aún ella sigue sus órdenes con rastrera obediencia.

Un sistema electoral debe llenar una globalidad de condiciones, que no se contraen en lo «moderno» del equipo para contar los votos, debe responder antes, durante y después a cada una de las fases del desarrollo del proceso; pero sólo basta responder esta pregunta: ¿Cómo puede ser calificado el sistema Smartmatic como honesto, seguro, confiable y blindado en manos de una pandilla de funcionarias atadas, ya no únicamente a sus conveniencias políticas, sino a responder a los que les dieron los cargos? Ahora la Tibi escondiendo la cabeza de pánico abrumada por su desvergüenza, puso a la Oblitas a tratar de «preparar a la oposición» con unas declaraciones donde afirma que no hay conteo, que el resultado es irreversible.

Esta infeliz enchufada, se aferra a una banalidad incomprensible dada su discapacidad para leer la gravísima crisis desatada sobre lo sucedido el 14A. Creer que ofrecer una auditoría como las circunstancias lo demandan y pasarle por encima a una indagación profunda como la que se exige, va a ser suficiente para que todo termine allí.

Oblitas, cálmese y no se vayan a equivocar de nuevo, el país democrático no se va a rendir. Transparencia, las están monitoreando una nueva mayoría.

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