Opinión Nacional

Comienza la Batalla

El reciente evento de la MUD se caracterizó por ser un acto de profunda reafirmación de la vocación democrática que anima a sus integrantes y una fehaciente demostración del sentimiento de unidad que marca el sentido y orientación de sus ejecutorias. Asimismo, constituyó un clamoroso llamado a la sociedad civil venezolana para que contribuyan, con su decidido y entusiasta concurso, con la lucha política que tenemos planteada para poner fin al régimen que nos oprime y que destruye sistemáticamente al país. Sin el compromiso ciudadano de acompañar el enorme esfuerzo unitario realizado por la MUD y de respaldar proactivamente sus acciones y planteamientos seria muy difícil, por no decir imposible, progresar en el proceso de recuperar para las fuerzas genuinamente democráticas, los espacios políticos y sociales que pasivamente hemos permitido que nos hayan sido conculcados por un radicalismo gubernamental violatorio de los principios consagrados en la Constitución y las leyes vigentes.

El acto referido, fue el estridente clarín de llamada al combate contra el despojo a la propiedad privada, contra el acoso selectivo a los disidentes, contra la humillante presencia cubana en nuestras instituciones, contra la destrucción de la FAN, contra la corrupción rampante y la impunidad. Fue el llamado a asumir responsablemente nuestra corresponsabilidad con el destino de nuestra nación; a conducir la lucha con claridad de las metas a alcanzar en un entorno hostil y a veces imprevisible e ir avanzando conforme lo determinen las circunstancias vigentes en el momento. A romper con la actitud pasiva o poco proactiva para tratar de detener la hecatombe nacional, que hasta ahora, habíamos asumido. Fue un llamado a construir, desde la tribuna parlamentaria, la inserción de Venezuela en los paradigmas del progreso y desarrollo que se nos plantean en el Siglo XXI. Fue un valiente reconocimiento que no somos un país homogéneo que aquí convivimos diferentes estratos sociales con profundas diferencias económicas y culturales muchas veces irreconciliables, con motivaciones diferentes y visiones diversas del país que queremos. La disidencia nacional tiene esa variopinta y hasta ahora ha carecido de un factor aglutinante que la emocione y la mueva hacia delante. No obstante, lentamente se ha venido tomando conciencia de las grandes calamidades que nos ha creado el modelo político de Chávez y es precisamente el miedo de perderlo todo lo que se ha convertido en un factor de cohesión de los disidentes y el motor que los impulsa a la acción. Pero, es eso suficiente para rescatar al país? Evidentemente, no lo es; pero, la MUD es el instrumento del que actualmente nos podemos valer para empujar en los meses venideros un cambio que nos acerque un poco mas a lo que queremos. Estos procesos son lentos, difíciles y progresivos, sin embargo, seamos optimistas; en la Venezuela de hoy el gobierno es impopular, está debilitado, es menos creíble, el discurso ya no convence y los problemas que confronta evidencian su incapacidad para resolverlos. Sin dudas, ni vacilaciones, todos salgamos a luchar por el rescate de nuestro país con denuedo y pasión ciudadana

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