Opinión Nacional

¿Cómo evitar el expediente ¨Alcaldía Metropolitana¨?

Luego de casi un mes de receso parlamentario, este martes 05 de octubre la Asamblea Nacional del socialismo, reinicia actividades ordinarias. A partir de ese momento inició también la nueva etapa en la restauración constitucional para la República de Venezuela.

La dirigencia demócrata nacional, organizada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), en ejercicio de su tesis electoral, logró arrebatarle al régimen del teniente coronel socialista, 65 diputados certificados a la fecha, entre 165 posibles, mérito indiscutible habida cuenta las condiciones electorales que contrarias a la Constitución y al sentido común, llegaron a ser aceptadas por la MUD.

Así será la convicción de la MUD por la vía electoral, que toleró la vigencia de una ley orgánica de procesos electorales  publicada en gaceta oficial el 12 de agosto de 2.009,  la cual consagra en su artículo 8 un ¨sistema electoral paralelo¨, violatorio de disposiciones constitucionales en materia comicial. Tal atropello, que en circunstancias normales debió ser objeto del mayor repudio nacional e incluso internacional fue pasado ¨Bajo la mesa¨ por parte de la MUD, justificando la omisión en la ¨necesaria¨ motivación al sufragio.

Así Posibilitaron el absurdo de contar con una minoritaria cantidad de diputados demócratas, habiendo alcanzado cerca de la mitad de los votos válidos a nivel nacional, sin contar los sufragios del siempre indescriptible PPT. Es decir que la MUD, con su postura displicente dinamitó la única posibilidad fáctica del elector demócrata para integrar una mayoría capaz de reflejarse en el ejercicio del poder político.

Es el caso, que todo el esfuerzo tanto de la dirigencia demócrata como del pueblo venezolano, dirigido a superar el miedo al voto (El acostumbrado abuso del régimen utilizando funcionarios y bienes públicos con fines electorales, y demás ilícitos a manos del socialismo) quedaron traducidos a lo antedicho: 65 diputados electos, por lo menos hasta la fecha.

A partir de allí cobra sentido el título de este artículo. A la fecha presente, el régimen socialista al mando, ha hecho públicas sus intenciones de radicalizar el proceso de transición hasta la consolidación del socialismo, lo que implica necesariamente a la función legislativa del parlamento nacional. Tratativas como la sanción de leyes constitutivas del llamado ¨Estado Comunal¨ e incluso la designación de nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia socialista, a contracorriente de la sensatez  esperada, por parte de un parlamento a estrenarse recién el venidero 5 de enero, señalan a las claras que el ¨método¨ Alcaldía Metropolitana será de probable aplicación, o por lo menos su tentativa.

Hacer nugatoria la actividad parlamentaria demócrata, como aconteció al Alcalde Metropolitano, despojado de sus principales competencias junto a importantes porciones de su presupuesto, a despecho de los más de 700 mil caraqueños que le brindaron su voto apenas en 2.008, es solo una entre muchas tratativas a la mano de un régimen socialista que valora la ley en la medida que le resulte útil, pues lo que llaman ¨revolución¨ nunca acepta limitantes.

Ante ese probable futuro, los recientemente electos diputados demócratas tendrán la obligación moral de activar una respuesta más eficiente que la desarrollada por el referido Alcalde Metropolitano de Caracas, e incluso superior a las tratativas llevadas a cabo por aquella recordada Asamblea Nacional electa en el año 2.000, cuando a pesar de contar con una bancada demócrata numéricamente cuasi paritaria, resultó incapaz ante los designios del teniente coronel al mando en materia legislativa.

De tal manera que siempre llegamos al punto de inflexión que el común de nuestra dirigencia demócrata no termina de asimilar: El dolor y el sacrificio implícitos, si pretendemos confrontar y vencer a un régimen socialista. Los demócratas cubanos lo continúan intentando pasados ya 50 años.

En relación a nosotros, los venezolanos, resulta plausible en este momento ejercer conforme a la Carta Magna la mayoría popular otorgada el pasado 26 de septiembre, mediante manifestaciones populares, única vía que estimo de factible contención ante la nueva arremetida legislativa del socialismo, a través de una Asamblea Nacional legal, que siempre ha sido ilegítima, más aún ante el mandato popular de los recientes comicios.

De no lograrse la precitada convocatoria popular a modo de impedir el atropello legislativo anunciado, me temo que nuestros 165 diputados, electos más por representar a la alternativa de la libertad que por méritos políticos propios, pasarían a formar parte de esa categoría política tan frecuente a estos 11 años: La de ¨Jarrones chinos¨. ORA y LABORA.

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