Opinión Nacional

Comparaciones

 Me preguntaron, expresando sus dudas, si realmente se podía comparar a Chávez con Adolf Hitler. Señalaron que Hitler había sido un líder mucho más inescrupuloso y violento que el jefe máximo de la «Revolución Bolivariana». Vale la pena hacer algunas reflexiones al respecto.

En primer lugar, hay que reconocer que el nacionalsocialismo tuvo una base ideológica más coherente que el chavismo. En su libro Mi luchadesarrolló su «teoría» sobre las razas y la supremacía de la raza aria frente a todas las demás, pero particularmente la judía. Él no fue, desde luego, el primer antisemita de la historia europea-occidental. En realidad, el antisemitismo se remonta hasta la edad media. Sobre esta base Hitler construyó la ideología del partido nacionalsocialista.

En segundo lugar, el jurista alemán Carl Schmitt contribuyó a esa ideología con su «teoría» política desarrollada en El concepto de lo político,publicado en 1932. Según él, había solamente dos actores en la lucha política: el enemigo y el amigo. Entre esos dos grupos no podía haber ningún tipo de conciliación ni diálogo. Hitler incorporó esta tesis en la ideología del NSDAP.

Sin duda, el racismo, hasta en su máxima expresión que es el antisemitismo, también está presente en la ideología del chavismo. Una primera oportunidad para expresarla la encontró Chávez justo un 24 de diciembre en el año 2005. Allí repitió aquel viejo cliché de los judíos como asesinos de Cristo.

En años posteriores, se produjeron, como es bien sabido, ataques a instituciones de la comunidad judía. La «teoría» de Carl Schmitt es también parte de la mezcla ideológica que es el chavismo. No creo que el máximo líder o uno de sus acólitos haya leído a Schmitt, pero no cabe duda de que el binomio «amigo-enemigo» está presente, por ejemplo cuando Chávez dijo que solo los chavistas son venezolanos. Con ello, declara prácticamente que la mitad de los venezolanos no lo son.

En tercer lugar, como el mesianismo es un elemento esencial de las ideologías políticas en las que se basa el totalitarismo, podemos constatar otra similitud entre Hitler y Chávez. Pienso que todos los venezolanos nos recordamos de que entre los cinco objetivos proclamados por él para su tercera reelección es la de salvar la humanidad. Hitler también pretendía salvar la humanidad a través de la dominación de la raza aria.

Hannah Arendt ha insistido en sus escritos sobre el totalitarismo que éste necesita no solamente de la violencia sino también del apoyo de una mayoría. El hecho de la violencia ha asumido múltiples formas, una fomentada por el régimen a través de la creación de bandas armadas y de la milicia.

La violencia cotidiana que nos amenaza a todos los venezolanos diariamente tiene, a mi modo de ver, mucha relación con la impunidad. En cuanto a la mayoría, ambos totalitarismos recurren al clientelismo. Éste aspecto remite a otra semejanza entre el chavismo y el régimen hitleriano. Ambos desconocen la independencia de los tres poderes del Estado. La lucha contra el totalitarismo, en el caso de nuestro país, debe apoyarse en la unidad de todas las fuerzas. En Alemania, esta resistencia fue bastante limitada, entre otras razones porque Hitler impidió el funcionamiento de los partidos políticos antinazis e impuso un severo régimen de represión. En nuestro caso, la mayoría se ha construido vía un clientelismo desbordado. Además de la unidad, es indispensable que la alternativa democrática practique haga crecer la civilidad de los ciudadanos antes de que sea demasiado tarde porque estos ya han sido convertidos en súbditos.

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