Opinión Nacional

Comunismo puro y sin elecciones

No quedan dudas sobre las intensiones de Hugo Chávez de imponer el comunismo en Venezuela y para ello debe ser un Presidente eterno o dictador. Precisamente, a quien le toca abrir las válvulas de alivio de presión para evitar una explosión en el país, las cierra completamente y le echa más leña al fuego, abusando insolentemente del poder, para surtirse de derechos ilimitados, quitárselo a los venezolanos y para sabotear a gobernadores de la oposición y a cualquier liderazgo opositor que se asome en el horizonte. Lo del comunismo, el totalitarismo y la dictadura, deja de ser una especulación y una conjetura y empieza a ser una cruel y espeluznante realidad.

La democracia y la libertad serán hasta nuevo aviso, mientras transitamos el salvaje camino del socialismo con destino a lo desconocido que unos chiflados llaman el nuevo mundo del hombre nuevo. En el transitar de ese calvario ya no seremos ciudadanos con derechos, sino unos seres humanos de la prehistoria que sacrificaríamos nuestro presente y futuro en procura de crear ese hombre nuevo, lleno de virtudes, estrella y verdadero ciudadano de la sociedad perfecta, según los chiflados, a la que hoy llaman utopía.

El verdadero obstáculo está en nosotros mismos; mientras muchos se empeñan en devorarnos en este sálvese quien pueda, calculando y controlando un poder que no tenemos, nos están convirtiendo y echándonos al pozo podrido de seres humanos desechables y de segunda categoría. Porque si no vemos el bosque completo a tiempo, la tragedia alcanzará por lo menos a cuatro generaciones, nuestros descendientes, más adelante.

Es terrible esto del comunismo, mucho más espantoso que lo que hoy estamos viviendo y sufriendo, mientras el presidente dictador se va coronando como el déspota benefactor o buen dominador de los chiflados, que supuestamente sacrifica su vida por esta locura.

Venezuela no merece este destino, pero todos somos Venezuela y la cobardía, el inmediatismo y el egoísmo, están coronando a Chávez mucho más que el esfuerzo de ellos mismos. Cuando seamos personas de segunda categoría, sin derechos, según el estado socialista dominador, entonces daríamos hasta nuestras propias vidas para que la misma vida nos regrese a estos días presentes.

En Venezuela nadie comparte el poder con Hugo Chávez. Nadie. Todos estamos en la otra acera o en la oposición. La ingenuidad y la estupidez de algunos de creerse poseedor de algún poder, debilita y vulnera cualquier estrategia firme y sensata para tomar el control de nuestro destino y forzar el regreso hacia la democracia. La unidad opositora no puede ser algo trivial, temporal ni superficial, como un simple slogan electoral, la unidad opositora debe ser una unidad total, con perfecta claridad sobre a lo que nos estamos enfrentando, porque seguramente ya no habrá más elecciones en esta Venezuela secuestrada por Chávez y el comunismo.

Coordinador de Formación
y Gerencia Política
COPEI Partido Popular/Zulia

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