Opinión Nacional

Con los nuestros siempre, contra los nuestros jamás

Venezuela es un país de mayoría cristiana. Venezuela pertenece al Occidente cristiano. Venezuela se formó, desarrolló y permanece dentro de la civilización occidental y cristiana. Son estas las premisas con las cuales debemos plantear nuestra política exterior ante la cuarta guerra mundial que ha comenzado.

Efectivamente estamos en los inicios de un nuevo y violento conflicto mundial, de extensión planetaria. La última de las guerras mundiales del siglo XX, la Guerra Fría, fue una lucha ideológica entre comunismo y democracia. La primera de las guerras mundiales del siglo XXI no es ideológica, sino un choque de civilizaciones con trasfondo religioso. Las luchas ideológicas del pasado siglo han sido sustituidas por el choque entre civilizaciones.

Esta nueva guerra mundial ha sido declarada por el islamismo radical contra el occidente cristiano y contra los judíos. No participan desde luego los musulmanes moderados, que están arrinconados. El islamismo radical se ha convertido en la ideología más violenta y peligrosa desde el nazismo y el estalinismo. Al igual que éstos, el islamismo radical es absoluta y radicalmente contrario a la democracia, a la que combaten por ser una invención diabólica de los infieles cristianos que personifican el mal absoluto. A los que han pretendido implantar la democracia en los países musulmanes los llaman “satanás”. A la mayor potencia occidental la llaman el “Gran Satán”.

El islamismo radical no se conforma con rechazar la influencia occidental y cristiana en los países musulmanes. Ha pasado a la ofensiva mediante el terrorismo con la finalidad de establecer un Califato Petrolero que desestabilice al Occidente cristiano usando como arma letal el petróleo, producido mayormente por países musulmanes. Para ello el islamismo radical se ha apoderado de Irán. A continuación pretende hacerlo con Iraq. Y luego con Arabia Saudita y los emiratos del Golfo Pérsico, a los cuales viene sometiendo a un asedio terrorista. Así podrán constituir el califato petrolero que sitiaría al Occidente cristiano, para cuya existencia el petróleo es imprescindible.

El control progresivo de los países petroleros le viene proporcionando los recursos económicos necesarios. La financiación del terrorismo ha dado origen a la que algunos ya denominan “Nueva Economía del Terror” que mueve cerca de 1,5 billones de dólares. Con este capital se financia el terrorismo suicida, con la posibilidad de que adquiera pronto armas de destrucción masiva, incluyendo atómicas, en lo que será la fase superior de la guerra asimétrica.

En la segunda guerra mundial Venezuela estuvo al lado de las democracias occidentales contra el nazismo y el fascismo. En la guerra fría Venezuela estuvo al lado de las democracias occidentales contra el comunismo. En la guerra mundial que se ha iniciado Venezuela debe estar al lado de las democracias occidentales contra el islamismo radical terrorista.

Con los nuestros siempre, contra los nuestros jamás. Estemos, sin complejos y sin titubeos, al lado de nuestros hermanos, los países occidentales, en la guerra que el islamismo radical le ha declarado a la civilización cristiana.

*Publicado en La Razón

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