Opinión Nacional

Consultivo en 30 días

Como están de moda los términos de marinería y navegación, bien puede decirse que el referendo consultivo «está a la vista en norte franco.» Quedán sólo 30 días para su realización. No debemos perder la oportunidad.

Todos los que dentro y fuera de Venezuela luchan por una salida democrática a nuestra megacrisis, saben y les consta que a la vuelta de la esquina está el famoso referendo consultivo. Solicitado, convocado, previsto y fechado para el venidero domingo 2 de febrero.

Cerca de 500 mil nuevos votantes se acaban de inscribir en el Registro Electoral Permanente (REP), a pesar de los pocos centros habilitados, del breve lapso dispuesto, y de las maratónicas y resultantes colas. Difícil encontrar un compromiso más ejemplar con una consulta popular.

No podía esperarse menos de la sociedad venezolana, porque la revolución ciudadana que se ha enseñoreado entre nosotros, no busca la violencia, ni la anarquía, ni la dictadura definitiva. Nada de eso: aspira superar la hegemonía chavista mediante el método democrático por excelencia: el derecho al voto.

Cierto que el consultivo tiene un enemigo principal en el pánico de Chávez y su montonera «gobernante». Ya un grupo de diputados «oficialistas» solicitaron la impugnación respectiva ante el (%=Link(«http://www.tsj.gov.ve»,»TSJ»)%). Pero ello no debe debilitar, acaso fortalecer, la terquedad para llevarlo a cabo.

Hay que reiterar una y mil veces, que este referendo no es una concesión graciosa del poder público, sino una orden soberana y constitucional impartida por más de dos millones de ciudadanos.

El CNE, o el «poder electoral» de acuerdo a la nomenclatura de la Constitución de 1999, le ha dado luz verde al consultivo y está trabajando 24 por 24 para cumplir su responsabilidad legal. Las primeras escaramuzas judiciales para intentar detenerlo se han resuelto a su favor. La presión internacional, con el Dr. Gaviria a la cabeza, también se orientan en positivo.

En este contexto, tal parece que sólo la Sala Constitucional del TSJ (Delgado Ocando, mediante) podría «echar la partida para atrás». No tanto en el sentido de prohibir su celebración, sino restándole importancia jurídica o político-institucional. Veremos que pasa, pero debe advertirse que un fallo restrictivo o, peor aún, anulativo del referendo, equivaldría a un verdadero «autogolpe de Estado», si es que cabe la expresión.

De allí la necesidad, diría la urgencia, que el conjunto del país se coloque en situación de «patria o muerte» alrededor del consultivo. La Constitución lo respalda, los precedentes de tres consultivos ya efectuados bajo el actual régimen, también. Haría falta, eso sí, que el número de votos en favor de la renuncia o el «si», superaran los 3.757.773 votos obtenidos por el presidente-candidato Chávez en la reelección de julio del 2000.

De que se puede, se puede. En especial porque el REP cuenta con más de 12 millones de inscritos, y la intensa movilización ciudadana hace prever una reducción radical de la abstención (44% en la citada votación presidencial del 2000).

Vamos a defender el referendo consultivo. Tenemos delante de nuestras narices a una salida electoral. Construida por nosotros mismos. Dejar de aprovecharla sería la mejor noticia de Año Nuevo para el moribundo régimen de Chávez.

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