Opinión Nacional

Consumatum Est

Este artículo, que aparece publicado hoy miércoles 30, lo escribí el lunes 28 cuando habían transcurrido ya nueve horas y media del momento en que se consumó la agresión colectiva más atroz de que hemos sido objeto los venezolanos.

Creo que ya se ha dicho todo lo que había que decir sobre el desafuero cometido contra RCTV. Con todo, como venezolano, como amigo personal de Marcel Granier y como uno más de los ciudadanos de este país vimos nacer ese canal de televisión y hemos seguido su trayectoria a lo largo de 53 años, no puedo permanecer indiferente ni callar ante este insólito acto de arbitrariedad, injusticia, desafuero y abuso del autócrata.

La naturaleza soberbia, arrogante, megalómana de Chávez ha quedado nuevamente evidenciada, pero esta vez abriendo una herida profunda en el corazón de todos los venezolanos. Y digo todos porque estoy seguro que hasta sus más incondicionales prosélitos o recalcitrantes secuaces sienten como todos los demás la pena de ver desaparecer ese icono de la venezolanidad, venerado por todos, que ha sido RCTV. Con lágrimas en los ojos millones de televidentes observaron como se apagó la señal del Canal 2.

Como ha dicho Marcel, los pecados de RCTV no han sido otros que ejercer un periodismo crítico pero con sentido democrático y venezolano, haber ofrecido visiones y opiniones distintas a las del gobierno, creer en el pluralismo y la tolerancia, rechazar el sectarismo y la exclusión, ser dignos como todos los venezolanos que luchan por la libertad.

Una de las mejores y más elocuentes caracterizaciones de lo que pensamos los venezolanos la protagonizó el personaje a quien se refirió Globovisión el sábado pasado en su sitio web:

“A las puertas de RCTV se encontraba un anciano de nombre Teófilo Araya, quien sentado con una bandera nacional sobre las piernas, dijo que quiere permanecer en el lugar ‘hasta que se cometa la felonía de cerrar el canal’. Araya dijo que se encontraba en el sitio desde el sábado y que Venezuela no ha dormido porque con la decisión del gobierno sobre la concesión de RCTV se está asesinando la democracia”.

Tomo nuevamente las palabras de Marcel Granier cuando dice que el gobierno
“le tiene miedo al pensamiento libre, le tiene miedo a la opinión, le tiene miedo a la crítica, le tiene miedo a la fiscalización y supervisión de sus ciudadanos, le tiene miedo a la inteligencia, a la capacidad, a la independencia y a la libertad. Le tiene miedo al pueblo”. Efectivamente, el silenciamiento de RCTV no es otra cosa que un es una expresión mas de cobardía.

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