Opinión Nacional

Contrasentido, otra vez


“Contrasentido”, según la Real Academia, tiene tres acepciones: “Interpretación contraria al sentido natural de las palabras o expresiones; deducción opuesta a lo que arrojan de sí los antecedentes o despropósito, disparate”.

Vivimos en medio de apabullantes contrasentidos. En épocas anteriores también los padecimos. Recordamos el “acta mata voto”, el barco que regalamos a Bolivia y las quitanieves de Maracaibo.

Las cosas están muy serias y se pondrán peor en el futuro. No sabemos que sorpresa nos van a dar a principios del 2011, ni el propio Jefe lo sabe. Improvisará a fin de año una noticia dramática de corte populista, de efectos económicos y emocionales tremendos, poco aplicable y  bastante absurda.

Pero dejemos para el futuro lo que es del futuro y ocupémonos del presente que es igualmente incomprensible. Por ejemplo: los venezolanos seguimos jugando un jueguito que entusiasma al 70% de la población, más o menos. El juego se llama “Elecciones”, no es un juego tramposo que gana el que hace trampas. No, no es así. Es un juego limpio y claro en el cual participamos todos y debemos seguir participando, tal y como lo exigen las más modestas y sólidas reglas de urbanidad. El problema es que no importa quien gane las elecciones. Si gana el oficialismo, bien. Si gana la oposición, bien también, porque, tal y como nos han dicho el Presidente de la República y el General en Jefe Rangel Silva, ese triunfo no va a ser aceptado por las fuerzas armadas y quizá tampoco por ellos. Además, ya lo vivimos cuando el referéndum para la modificación de la Constitución, que se negó, pero se está llevando cabo y también cuando, recientemente,  la oposición sacó mayoría de votos y quedó en minoría en la Asamblea.

Sugiero creer en lo que dicen las personas más empoderadas de este país. Está probado que es así. Cuando salió Ledezma electo Alcalde Metropolitano, lo relegaron y le eliminaron competencias. Otro ejemplo reciente es el letrero de bienvenida en las afueras de la Asamblea para los nuevos diputados de la oposición que, muy clara y honestamente, decía que los eliminarían.

La guinda del pastel la puso el Sr. Arias Cárdenas, quien ha jugado más papeles llenos de contrasentido que el propio General en Jefe Lucas Rincón Romero, también premiado por no haber dicho lo que dijo y haber sido mal interpretado por los medios, que “sacaron fuera de contexto” la transcripción literal y exacta de sus palabras. Bien, pues Arias Cárdenas descubre que las Fuerzas Armadas de antes no son como las de ahora, pues eran: “las que cumplían el papel de perros guardianes de la burguesía, las de la lucha contra insurgentes o del caracazo” (El Universal, 15/11/2010). Obviamente, las de ahora no son así, simplemente, son diferentes, pues a decir del General Rangel Silva: “La Fuerza Armada Nacional no tiene lealtades a medias sino completas hacia un pueblo, un proyecto de vida y un Comandante en Jefe. Nos casamos con este proyecto de país”. Además, comentó ante la pregunta sobre la hipotética victoria de la oposición en las presidenciales del 2012: “La hipótesis es difícil, sería vender al país, eso no lo va a aceptar la gente. La Fuerza Armada Nacional no y el pueblo menos.” De lo cual se deduce que si llega a ganar la oposición las elecciones del 2012, será como si hubiese perdido, nos felicitaremos por haber jugado el juego pero no valdrá de nada. ¿O sí?

El contrasentido del disparate.

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