Opinión Nacional

Coyuntura para organizar a la sociedad

Como promotor de la democracia directa y actor de la escena política, me veo obligado a mantener el análisis crítico de la actual situación coyuntural que vive el país. La sociedad continúa inmersa en un proceso de insatisfacción de expectativas, el cual se inició hace más de año y medio, sin que se haya materializado el beneficio para el colectivo. Período de transición lleno de inestabilidad y envuelto de incertidumbre. Solamente se evidencia el cambio en la manera de concentrar el poder presidencial. Por ejemplo, la persecución contra La Razón. Otra raya más para el gobierno. Pero no podemos mantenernos en el plano de observar, exclusivamente, la ineptitud de quienes hoy nos gobiernan. Considero que también hay que señalar las propuestas para corregir los errores y exabruptos que cometen las cúpulas que mandan, bajo parámetros desviadores del proyecto revolucionario de cambio del sistema político. Por lo tanto, en mi rol de incentivador de conceptos políticos, paso a enunciar algunas ideas acerca de la forma como debe organizarse la sociedad. Propuesta para una nueva realidad que nos tocará vivir a partir del próximo cambio de gobierno. Considero que en base a la actual coyuntura lo que procede es desarrollar tres niveles de organización: (a) el oficial estadal, (b) el autogestionario de las comunidades y (c) el de la intermediación de las nuevas organizaciones político-sociales.

La organización que debe asumir el estado es el de facilitador del proceso productivo, coordinador de las funciones básicas de la comunidad y el de la reordenación territorial. El estado debe además establecer las vías generadoras de nuevas fuentes de trabajo productivo. La creación de microempresas y de pequeñas empresas en las áreas agrícolas y de servicios. Principalmente en los sectores de telecomunicaciones, informática, recreación, deporte y turismo, fuentes generadoras de prosperidad en esta era de globalización mundial. Sectores que están destinados a la mujer y a la juventud.

Por su parte, la organización de la comunidad debe centrarse en asumir la nueva realidad de luchar en colectivo, para superar la coyuntura de transición, y así de manera secuencial, pueda alcanzar estadios superiores de su modo de vida. Siempre, alrededor de los grupos humanos, sobresale el que lo lideriza. Por lo tanto, recae en él la obligación de orientar a su grupo a desenvolverse en los nuevos roles que le corresponde desempeñar. La sumatoria de los distintos grupos constituye una comunidad. Y ésta, apoyándose en sus líderes de grupos tiene que fundar unidades de operación comunitaria, las cuales se convierten en el canal de comunicación y coordinación con el estado. A través de estas unidades fluyen los planes para desarrollar a esa comunidad. Además, las unidades de operación comunitaria tienen que convertirse en centros de enseñanza, para capacitar a su grupo en la administración cívica y social de su propia área y para administrar los recursos económicos y logísticos que le tiene que suministrar el estado. Por otro lado, la comunidad tiene que regular sus acciones por medio del establecimiento de sus propias normas de convivencia. El método a adoptar, incentivados por los mismos líderes de grupos a fin de tomar las decisiones, es la asamblea. En las asambleas de la comunidad se deciden los asuntos de competencia global y de aquellos que la involucra de manera determinante.

El tercer nivel de organización es el que le compete a las organizaciones políticas de la sociedad que surgen en este nuevo ciclo del país, para facilitarle a las comunidades su autogestión. Cito el caso concreto de nuestro Movimiento por la Democracia Directa (MDD) que tiene en su concepción ideológica materializar la tesis política de la democracia directa. Esto le lleva a incluir en su estructura orgánica, tanto a nivel nacional como regional, las comisiones operacionales de enlace con las comunidades. Por este vía, el MDD tiene que cooperar con las comunidades en la capacitación de sus líderes y en la organización administrativa para que la comunidad cumpla su rol autogestionario. El MDD no puede aún ejercer un plan de financiamiento a ninguna comunidad. Carece de recursos económicos. Eso solamente lo puede cumplir el estado por medio del gobierno. No obstante, asume desempeñar un rol de incentivador de liderazgos, de promotor comunitario, de inspirador de nuevos pensamientos para cosechar altos niveles de conciencia individual y de crear ONG´S que se relacionen con instituciones nacionales e internacionales, para obtener recursos que promuevan el desarrollo de programa sociales. Esa es básicamente la tarea del MDD que deberá comenzar a realizarla tan pronto se supere el proceso electoral, para adentrarnos en la organización estructural de la sociedad venezolana. [email protected]

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