Opinión Nacional

Criminología y criminalidad

La Criminología es una ciencia que busca establecer y explicar las causas de la criminalidad. A diferencia del Derecho Penal, que se mueve en el campo del ‘Sollen’ (Deber Ser), la criminología es descriptiva y se mueve en el campo del ‘Sein’ (Ser).

Por mucho tiempo estuvo vigente la tesis: “El criminal nace”. Lombrosio hablaba del “criminal nato”. Una causalidad biológica determinaba al criminal.

Los estudios criminológicos han establecido, no obstante, que el crimen es el resultado de una conjunción de factores internos y externos. Aunque desde una perspectiva endógena el individuo puede nacer con propensión al crimen, no necesariamente tiene que convertirse en criminal. La educación “moral y cívica”, la familia y la ciencia, pueden contrarrestar estas inclinaciones. Del mismo modo, una persona sin estas tendencias innatas, en un medio adverso, puede transformarse en un criminal.

Actualmente la criminología explica como causas de la criminalidad, la concurrencia de factores sociales (exógenos) y/o factores individuales (endógenos).

Venezuela, país tradicionalmente pacífico, vive hic et nunc en un marco, no ya de ‘inmoralidad’, sino de ‘amoralidad’, de anomia, un alarmante y desbordado aumento de la criminalidad. Las cifras terroríficas hablan de 25 homicidios por día y más de once mil (11.000) en el año 2003.

¡Una verdadera Guerra Civil!

Tenemos una cosecha de niños y adolescentes asesinos

Se señala, que por cada homicidio hubo tres lesionados: En Venezuela, para decirlo con la canción, “la vida no vale nada”.

Cada 24,7 venezolanos han sido víctima de algún delito. Si Usted o algún miembro de su familia no lo ha sido, considérese un afortunado. Los barrios viven en ‘estado de sitio’, con ‘toque de queda’. Los azotes de barrio imponen su ley en su territorio.

El hampa ha logrado una cosecha fabulosa de 890 millardos de Bolívares: a) Asaltos a blindados 26 millardos; b) A bancos, 5 millardos; c) Robo y hurto de vehículos, 825 millardos; d) Fraudes, estafa y piratería 32 millardos.

Campea la corrupción: Según “Transparency International”, somos el sexto país más corrupto de América.

En estas estadísticas no se incluyen los miles de arrebatones, robos, hurtos y estafas que no se denuncian porque el pueblo conoce la ineficacia e ineptitud de los organismos de Policía Criminal e instituciones conexas.

El ajuste de cuentas, el sicariato, los grupos de exterminio y los secuestros están a la orden del día. En el Táchira, desde el 06-07-2002 hasta el 03-12-2003 se han producido una cuarentena de secuestros. Dieciocho tachirenses y sus respectivas familias padecen, desde el 2003, las consecuencias de este doloroso flagelo.

La prensa de la región denuncia, del mismo modo, que la prostitución infantil va en aumento. El Diario Los Andes (05-11-2003), nos trae la denuncia de Ramón Buitrago (Coordinador de la Red de Monitores Populares de Derechos Humanos-Táchira): “más de 400 muertos producto del sicariato”. Esto sólo en once (11) meses. Según el CICPC, los Cuerpos Policiales del Táchira están implicados en dichos hechos.

El Diario El Nacional (15-01-2004), nos trae la noticia de Grupos de Exterminio en Lara y Anzoátegui. Según Noel Azócar, delegado de la Defensoría del Pueblo en este último Estado, 30% de las personas que “mueren por las balas policiales … son en realidad asesinados por los uniformados” (Ibidem). Según el Diputado Guillermo Palacios, la masacre de las ocho personas, al parecer inocentes, en el Barrio Los Pocitos de Barquisimeto, “puede ser obra de un Escuadrón de la Muerte que estaría funcionando en el Estado Lara”. (Ibidem.)

Violándose la Constitución, se pretende legitimar la pena de muerte con el argumento de que se trata de gente con prontuario.

En el Zulia, por su parte, se habla de 34 secuestros durante el 2003. Lamentamos profundamente el secuestro y muerte vil de Franco Giuzzeti París, en el Sur del Lago.

¡Los “Secuestros Express” (sálvese quien pueda), se han convertido en cotidianos! ¡Ahora todos, incluso los menores, son secuestrables!

Los numerosos niños de la calle, que el Presidente prometió erradicar en un año, son la reserva de una delincuencia juvenil que consterna.

Sin duda, como lo señalaba El Libertador, la asombrosa impunidad (ineficacia de los Poderes Ciudadano y Judicial) reinante en Venezuela, es un importante factor criminógeno: Los linchamientos son la respuesta popular a esta ineficacia.

Pero los otros factores son de carácter económico, jurídico, político, policial, moral y educativo.

El desempleo y el hambre, constituyen, sin duda, elementos relevantes que contribuyen causalmente al aumento de la criminalidad.

Domingo F. Maza Zavala, un académico ponderado, en el artículo “Empleo, desempleo y salario” (Diario El Nacional. A/6, 23/04/03), señala que “las estimaciones sobre el desempleo y el subempleo son diversas, pero todas inquietantes…”. Estima el desempleo en 20% y el subempleo en 55%. Según sus señalamientos, que podemos considerar conservadores, “son 3.648.000 desempleados; si el núcleo familiar consta de cinco (5) personas, puede decirse que 18.240.000 personas son afectadas por el desempleo real, 76% de la población real” (sic)… “Estamos en presencia, señala, de una crisis social de grandes proporciones”. El salario mínimo, por otra parte, no cubre ni siquiera el 50% de la canasta familiar.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), por su parte, señala que durante el 2003, el desempleo en Venezuela aumentó en 3,2 puntos respecto al 2002. Estamos, sin duda, en presencia de una verdadera catástrofe. En Venezuela desde 1990 al 2003, en vez de disminuir, la pobreza ha ido en aumento. Se considera que tardaremos 85 años para disminuir en 2% la pobreza extrema. Hemos incumplido el Acuerdo de las Metas de Desarrollo para el Milenio, en el cual nos comprometimos a reducir en un 2% la población que se encuentra en extrema pobreza, en un lapso de 15 años.

Los titulares de prensa son espeluznantes. “En el país hay más de 1.400.000 niños trabajadores” (Diario Panorama. 1-5. 11/10/2003). “Seis mil (6.000) niños viven como mendigos en Maracaibo y la Costa Oriental” (Diario El Nacional. A9. 29-10-2003).

En la Subregión Guajira el hambre y el desempleo son endémicos. Los niños indígenas, que mueren por hambre y enfermedades, son enterrados en los patios de sus casas: Son muertos anónimos … sin registro.

En Venezuela, uno de cada cuatro niños menores de 15 años padece de desnutrición. Seis de cada diez jóvenes no culminan la primaria; encontrándose el 50% de ellos a extramuros del sistema educativo. Todo en medio de una espantosa desintegración familiar.

Con estos elementos, no puede extrañarnos que los estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y del Banco Interamericano del Desarrollo (BID), ubiquen a Venezuela como el tercer país más violento de América Latina, a causa de la incidencia hamponil y la carencia de políticas preventivas. Esto explica también, por qué nuestras tenebrosas cárceles, antros de corrupción, se encuentran cada vez más abarrotadas: 18.300 presos.

Más grave aún, no vemos propuestas ético-pedagógicas y/o científicas de política criminal, ni de política económica, que nos permitan ser optimistas en la expectativa de romper este círculo vicioso infernal: Hambre-Criminalidad.

Un lector nos ha criticado porque, en su opinión, no aportamos soluciones a los problemas que planteamos. Éstas, deben ser producto de investigaciones multi e interdisciplinarias. Sin embargo, nos parece elemental poner énfasis en “la moral y las luces”, en la necesidad de generar fuentes de trabajo y finalmente, en que los venezolanos exijamos que sea gente capaz y honrada la que dirija la res publica.

* Profesor Titular Emérito de la Universidad del Zulia. Ex Director del Instituto de Filosofía del Derecho.
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