Opinión Nacional

Crónica de un fraude anunciado

No soy masoquista ni pretendo serlo. Pero todo el mundo en este país y fuera de él sabe que descubrí el fraude montado por el CNE y sus cómplices la empresa “sumadora de votos” aunque debería ser calificada “restadora de votos”, INDRA, la cual bien mal representa al gentilicio hispánico.

Tengo pruebas del fraude electoral cometido cuando se eligió la constituyente; este fraude fue confirmado por el propio gobernador de Aragua Didalco Bolívar en declaraciones a la prensa, y por uno de los candidatos triunfadores que manifestó que no esperaba superar los diez mil votos. Él fue tomado por sorpresa, obviamente, porque al parecer no estaba enterado del complot anti Ramírez que se escenificó en Aragua, en aquella ocasión que pasará a los anales de la historia como el hecho más vergonzoso de la ”democracia” venezolana, pues allí ocurrió de todo: se nombró candidatos a dedos, se nombró candidatos deshonestos, se tergiversó el espíritu constituyente, y se aprobó una constitución prefabricada.

Para no pillarnos de sorpresa, ahora, los directivos de INDRA (empresa española a cargo de la contabilización de votos), tres veces reunidos con el equipo chavista o chavetero en la propia España, decidieron anunciarnos y anticiparnos lo que vendrá, es decir, Fraude.

Ya en el pasado se negaron a entregar a expertos la revisión de su “software” y memoria de manejo de la base de datos y adujeron que las inconsistencias numéricas que se dieron entre el 12% y el 30% y más en otros casos, se debía a los lectores ópticos. Este infeliz argumento, de paso, significaría que todas las tiendas y supermercados que usan estos lectores son ladrones, y obviamente, ese no es el caso.

Hay que recordar que INDRA llegó nuevamente a hacerse cargo del conteo de votos no por participación en una licitación pública sino que fue designada a dedo por los miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) que a su vez había sido designado a dedo por el “Congresillo”, que también había sido designado a dedo por una subcomisión de la Asamblea Constituyente, también designada a dedo. Como se puede ver, se perfila un patrón de “total democracia” del Tercer Milenio, la cual se basa en el principio de participación popular en donde los bolivarianos designan a quienes participarán.

Dada así las cosas, se nos hace necesario recordar, pues nuestros políticos y muchos comunicadores sociales tienen muy mala memoria (El miedo es libre) y se han olvidado del fraude descubierto con las máquinas manejadas por INDRA; se han olvidado que la señora Miriam Kornblith, quien fuera Primera Vicepresidenta del CNE había denunciado que sí hubo fraude en las elecciones de los constituyentistas para retractarse casi 20 días después. ¿Cosas de mujeres…? – El Constituyentista del MVR y ex candidato a gobernador por el Estado Carabobo, quien nuevamente compite por el puesto designado por el Comandante Chávez y su partido, el abogado Manuel Vadell manifestó públicamente y lo sigue haciendo que él probó que a él se le ganó mediante el fraude electrónico hecho con las máquinas de INDRA primero y ahora, como su hermano es uno de los directivos del CNE manifiesta que el fraude se hizo en una terminal de la empresa telefónica CANTV, lo cual significaría que más gente entra al baile de este asesinato del sistema democrático. Se han olvidado que la periodista Rosana Ordoñez denunció el asesinato de un ingeniero del CNE que había denunciado el fraude; este crimen según la periodista pasó como un atraco, lo cual es muy conveniente.

El periodista José Rafael Ramírez fue candidato, con fuertes opciones a ganar un puesto en la Constituyente, todo el mundo lo daba entre los seis ganadores en Aragua, que a pesar de haber sido cuna del chavismo le permitió a la oposición hacer ganar a dos candidatos, los cuales obviamente no iban en el Kino hecho por el Presidente Chávez. Según las pruebas a Ramírez le robaron las máquinas más del 17% de los votos, los cuales fueron asignados a otros candidatos.

Cuando se efectuó el conteo manual de votos en Aragua, a 7 mesas (elegidas por el CNE), se comprobó una inconsistencia numérica del 91,6% con una diferencia de votos asentados en acta de hasta un 25% con respecto a los votos auditados en forma manual. La equivocación y el error es demasiado grande como para no pensar en un escandaloso fraude.

EL caso Ramírez fue denunciado ante la Corte Suprema de Justicia y luego con la nueva constitución pasó al Tribunal Superior de Justicia, también designado “democráticamente” a dedo, en donde el libelo ha ido pasando de sala en sala sin que se tome una decisión al respecto. Obviamente el Tribunal Supremo de Justicia aunque cuente con todos los recaudos que prueban el fraude no fallará ni en contra de INDRA, ni en contra del CNE ni menos en contra de la anterior CSJ porque estaría decretando su propia muerte. Quiero decir que si se acepta que la Asamblea nacional constituyente fue producto de un fraude electoral obviamente esta sería irrita y por lo tanto todas sus decisiones nulas y volveríamos a la “Moribunda” o constitución del 61 lo cual nos haría creer nuevamente en el Milagro de Lázaro.

Ahora, aparece nuevamente el criminal en el sitio del crimen para anunciarnos que “cualquier falla que se produzca con la contabilización de los votos, deberá atribuirse a la empresa fabricante de las máquinas y no de ellos” (INDRA). En otras palabras esto quiere decir que de ahora en adelante si un malandro asesina de un tiro a un ciudadano él no será el responsable ni el culpable, sino que quien fabricó o el revólver o la bala.

Creo que se ha creado una infeliz ecuación de cerebros enfermos de antipolítica y contrarios al bien común nos entrega el resultado más peligroso de la historia republicana moderna: (D)edo+(I)ndra+(M)iquilena+CNE ÷ PP = FRAUDE = INESTABILIDAD. – Algo muy parecido a lo elaborado por “El Chino” Fujimori, quien es uno de los tiranos más sanguinarios que ha dado el continente, quien tiene una enfermedad por el poder rayana en la esquizofrenia que incluso tendría como consecuencia una terrible guerra civil en el país hermano del sur, Perú.

Un gobierno Estado democrático tiene la obligación de efectuar sus contratos en forma transparente y de cara al público. El llamado Poder Electoral no está sustentado en la Soberanía Popular pues sus miembros fueron designados a dedo por una Asamblea Nacional Provisional cuyas decisiones no son éticas pues no tienen sustentación legitima del voto popular. En otras palabras nos encontramos, nuevamente, ante instituciones que pueden ser catalogadas de fascistas pues estas no son otra cosa que meras asociaciones corporativas de individuos designadas por quien cree tener la legitimidad popular.

La Asamblea Constituyente fue legítima de acuerdo a los valores sustentados por quienes se tomaron el poder pero este no es ético cuando los valores sustentados están en contra de las mayorías pues atentan contra sus bienes y valores que no son otros que la libertad de elegir, de decidir, de controlar, de revocar, y de ser libres. En este caso nada de esto se ha dado.

Cuando el señor Juan Navarro, como director de la empresa INDRA decide públicamente adelantarse a los hechos y anunciarnos un futuro crimen en contra de la democracia, no nos queda nada más que ponernos en guardia y solicitar varias cosas:

1° – Revisión del cerebro electrónico (memoria) del programa que maneja la contabilidad del proceso de votación efectuado por una empresa extranjera ad-hoc.

2° – Pedir observadores internacionales para cada centro de votación, pero que no sean como el señor Gilberto Caniza de la OEA, enviado a la elección constituyente quien no tomó nota de los atropellos hechos por la Junta Local Electoral de Turmero, en contra de los candidatos de oposición.

3° – Exigir el inmediato recuento manual de votos en todas aquellas mesas en donde hubiere duda de los resultados arrojados por las máquinas ópticas de INDRA que ahora dice que no son de ellos pero que se supone por Contrato con la República Bolivariana de Venezuela son de su responsabilidad y no de la empresa ES & S que las fabrica.

El directivo de INDRA manifiesta que él cree que el principal problema de inconsistencia numérica “podría producirse en la elección de las autoridades regionales y municipales, pues allí están concentrados la mayoría de los candidatos, lo que produce que los símbolos que identifican a los postulados y a las organizaciones políticas sean más pequeños”. En otras palabras, lo que el señor Navarro nos quiere decir es que las máquinas sufren de daltonismo, de presbicia, de astigmatismo o de otra enfermedad ocular. Seguramente después de consumado el crimen electoral el señor Navarro le dirá a la prensa que las máquinas tenían conjuntivitis o que se habían quedado ciegas ante la avalancha de votos al MVR. Eso, por supuesto, no lo creerá ni Miquilena.

Finalmente, no hay que olvidar que la Iglesia Católica alertó sobre ciertos manejos raros por parte del CNE, y cuando habla la Iglesia es porque más de alguna confesión oyó. Tampoco hay que olvidar que la aparición de cierta oposición coherente al gobierno, en lugar de alegrarlo lo ha puesto en un estado de desesperación tal que desde allí podemos esperar cualquier tipo de reacción antidemocrática. Esto, sin embargo, sería una imbecilidad pues Chávez no tiene necesidad de eso para obtener el apoyo popular. Este se reganaría con algunos simples cambios en el gabinete, mandar al señor Miquilena a descansar, terminar con la corrupción a todo nivel, hablar menos y hacer más. No hay necesidad de liquidar a la democracia, la cual con todas sus dificultades y errores sigue siendo, por lejos, el sistema que más se parece al que desea el pueblo.

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