Opinión Nacional

Cualquiera puede estar expuesto al virus de hepatitis B y C

Cuando alguien escucha sobre el virus de la hepatitis, por lo general, lo asocia con síntomas que corresponden al tipo A, cuya vía de contagio es por transmisión oral y fecal, mientras que la infección por hepatitis B (VHB) y hepatitis C (VHC) no son tan conocidas por la población, a pesar de ser enfermedades que están ampliamente diseminadas en el mundo y que de no ser tratadas a tiempo con una terapia eficaz pueden causar inflamación y cicatrices en el hígado (cirrosis), insuficiencia hepática y hasta cáncer de hígado.

La transmisión de ambos virus (VHB y VHC) es por vía sanguínea. En el caso del VHC el riesgo se incrementa si la persona recibió transfusiones de sangre o transplante de órganos antes de 1992, fecha en la que fue identificado este tipo de virus con pruebas diagnósticas, si ocurre una punción accidental o se produce el contacto con las mucosas y/o la sangre infectada y también al realizarse tatuajes y/o piercings, con instrumentos o tinta contaminada.

Otros datos sobre el contagio de la hepatitis C refieren el uso compartido, con una persona infectada, de artículos personales como cortaúñas, cepillos de dientes, afeitadoras; y para el caso de los toxicómanos, el intercambio de jeringas. También se puede transmitir por contacto sexual, aunque no es lo común.

En cuanto al virus de la hepatitis B hay un detalle que debe ser tomado muy en cuenta y es que se trata de un virus muy inteligente que tiene la capacidad de mutar muchas veces. Además, puede sobrevivir fuera del organismo por períodos prolongados (hasta 7 días) y los portadores de la enfermedad pueden tener grandes cantidades de partículas virales en la superficie de heridas abiertas, semen y leche materna.

Según señala, la gastroenteróloga, Merita Senior, la transmisión de ambos tipos de virus por vía materno-fetal es más común en el caso de la hepatitis B, aunque puede ocurrir en la existencia de una hepatitis C siempre y cuando el bebé haya tenido, para el momento del parto, contacto con la sangre de la mamá. Por ende, es necesario que las futuras madres siempre tengan un control sobre el curso de su embarazo y se hagan un despistaje, durante el tercer trimestre, para conocer los valores de sus transaminasas.

Ante la duda mejor descartar
Tanto el VHB como el VHC pasan de infección aguda a crónica. El problema radica en que para ambos virus hay un período de ventana en el que el paciente puede estar infectado y no saberlo, por lo que, al no recibir un tratamiento adecuado, la enfermedad sigue avanzando en su organismo e, incluso, propagándose a otras personas.

La doctora, Merita Senior explica que “en el caso del VHB la parte florida de la enfermedad puede llegar a manifestarse después de 4 semanas, con un malestar general parecido al del virus de la hepatitis A, con dolor abdominal, el color de la piel se pone amarilla, la orina se oscurece y las heces pueden aparecer blancas. Mientras esto no suceda, la persona no sabe que está infectada; y, si bien es cierto que en el 80% de los casos, el cuerpo al ponerse en contacto con el virus inicia un mecanismo de defensa que, al ser efectivo, logra eliminar la infección también existe un 20% de casos en los que eso no sucede y la enfermedad pasa de estado agudo a crónico que no tiene cura pero que puede controlarse con tratamiento”.

En el caso del VHC la situación se torna más difícil porque el individuo desconoce su condición por períodos más prolongados (8 semanas) sumado a que el 80% de las personas no eliminan el virus de su organismo y quedan crónicamente infectadas. De 10 a 20% de estos casos experimentan progresión de la enfermedad en el curso de 10 a 30 años desarrollando cirrosis hepática que cuando de ser descompensada puede sumarse a otras complicaciones y desencadenar una insuficiencia hepática.

Es importante saber que, después de la exposición al virus, el paso del tiempo no favorece para nada la condición del paciente y mucho menos si no está bajo un control médico. La ventaja con la que cuenta la población infectada es que actualmente hay muy buenas herramientas terapéuticas en el mercado, como el medicamento cuyo principio activo es el interferón pegilado, el cual ha demostrado ser muy efectivo para el tratamiento del virus de la hepatitis B y C.

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