Opinión Nacional

Cuando es preciso ser joven y valiente

Ser joven no es cuestión de edad es una actitud ante la vida. Recordamos que una vez leímos una autobiografía cuyo título nos impresionó mucho: “mis primeros noventa años”.

Mientras se luche por la libertad, mientras se tengan sueños, mientras una persona mire hacia delante será joven. Cuando una persona solo se nutre de los recuerdos del pasado se pone vieja, se le acabó la juventud.

Independientemente de su edad, las personas que el pasado jueves salieron a marchar al CNE demandando libertad son jóvenes dignos que están haciendo historia; además están luchando contra una reforma constitucional que es “inmoral”; esto de acuerdo a la opinión de Conferencia Episcopal y a la nuestra.

Estos valientes emulan a los heroicos jóvenes que el 12 de Febrero de 181 salieron junto a José Félix Rivas a defender y a derramar su gloriosa sangre por la libertad, los principios, los valores y el futuro de una Venezuela que en momento llegó a ser una república en paz, un país libre, un pueblo próspero y un nación que en un momento dado gozó de un gran aprecio en el mundo.Y no como ahora que vivimos en la barbarie, en un régimen militarista-comunista, en un país regalado y entregado a Fidel Castro (esté vivo o muerto), donde a punta de listas de Tascón, fusiles y autoridades que reprimen estudiantes pacíficos.

Por otra parte, algunos (no todos) han permitido que el miedo aborte el grito de libertad que tienen dentro de su pecho ya que lamentablemente se han avenido a colaborar con “el Maligno”, pensando ingenuamente que se van a salvar, cuando la verdad histórica nos enseña que por ejemplo en La Revolución Francesa los que negociaron con Robespierre para supuestamente no ir la Guillotina, mas tarde o mas temprano también fueron guillotinados (no se salvó ninguno); el que directa o indirectamente pactó con el Robespierre Venezolano que lea la Revolución Francesa para que lean el terrorífico final que pudieran tener si el sujeto con el que indirecta o indirectamente y de manera secreta negocian sigue mandando: ojalá que no.

Y no solo esto se vio en la Francesa, también en la Revolución Bolchevique: Stalin en sus purgas pudo haber masacrado a veinte millones de rusos, no se salvó ninguno de los que le bajó la cabeza. Igual con Mao tse Tung que mató a millones de chinos, adulantes incluidos, pero que sin embargo no pudo con el Dalai Lama que tuvo la dignidad de no se habérsele arrodillado.

Hay que observar con objetividad el entreguismo y la cercanía del caudillo venezolano hacia el Régimen marxista-cubano donde s supuestos héroes y falsos profetas como el Che Guevara y Fidel Castro llevaron injustamente al Paredón a decenas de miles de cubanos, y también a los que negociaron lo innegociable con estos gobernantes-terroristas aunque hablen en manoseado “pueblo”; como que si que “el pueblo” fueron solo ellos y los que piensan como ellos, ya que según ellos los que discrepan son “traidores”; como acaba de afirmar contra los valientes y dignos diputados de PODEMOS el hombre que dijera la infeliz frase: “si Chávez dice que no hay carta, no hay carta”, en la sesión final de la Asamblea donde se acabó de aprobar la golpista “reforma”

Nunca es malo leer la historia para aprender de ella y ver como muchas conductas se repiten a lo largo del tiempo; esto ayudaría prevenir desagradables momentos.

Independientemente de su edad, han sido unos jóvenes valientes quienes corajuda y dignamente han salido a arriesgar el pellejo para defender la libertad, como primero fue en el caso del cierre de RCTV y ahora para luchar contra una “deforma”, que pretende imponernos una Constitución “inmoral” como bien lo dijera la Conferencia Episcopal Venezolana y que está basada en un sistema-marxista-militarista que ya ha probado ser ineficiente, ineficaz estéril, hambreador, criminal, opresor y triste; y con la pretensión de un emperador vitalicio tropical, al mejor estilo de la barbarie de Calígula, que nombró cónsul y sacerdote a su caballo “Incitatus” (que significa “impetuoso”), y no al estilo Napoleón, que al menos fue un emperador –civilizador, como se vio en el Código Napoleónico.

Independientemente de su edad, las autoridades que el jueves pasado reprimieron la marcha de los jóvenes valientes, son mentalmente viejos, con el cerebro anquilosado, fosilizado y esclerótico; eunucos mentales que no piensan por ellos mismos, sino que acatan como borregos órdenes sin ni siquiera discutirlas del “emperador-bárbaro” que pretende imponerle al país el “pensamiento único”…

No hay que olvidar los acuerdos internacionales suscritos por Venezuela como por ejemplo el Estatuto de Roma, que establece que los delitos de violación de los derechos humanos son imprescriptibles, de jurisdicción universal y no vale en la propia defensa el haber obedecido órdenes superiores: el soldado que cometa un crimen no podrá alegar en su defensa que masa masacró debido a las órdenes del capitán…

Tanto a Slobodan Milošević como a Augusto Pinochet les aplicaron este tipo de sanciones, a Milošević lo mandaron sus mismos compatriotas para ser juzgado en el Tribunal de La Haya donde murió, y el juez Baltasar Garzón logró detener por mas de un año a Pinochet en la ciudad de Londres; luego por acuerdos políticos entre los gobiernos de Chile e Inglaterra fue devuelto a su país.

Las represivas autoridades que canallescamente le dieron una golpiza, le sacaron dos dientes y casi le desfiguran la cara al hijo de Henry Vivas, mas tarde o más temprano tendrán que dar cuenta de lo que hicieron. Fue además una cobardía (15 rambos y robocops contra un muchacho indefenso).

¿Por qué esos represores no enfrentan a la Guerrilla, los Para-Militares, el narcotráfico y el contrabando, y lamentablemente se dedican a maltratar y a reprimir a indefensos jóvenes como Henry Vivas Jr cuyas “armas” no son otras que las ideas, los libros y el amor a un padre injustamente preso?

Ese muchacho se salvó porque las valientes cámaras de un digno canal como Globovision estaban filmando aquella borchonosa escena y los esbirros al descubrir que estaban siendo filmados, se taparon la cara con los escudos, como hacen los criminales, los que tienen la conciencia sucia y que no son capaces de mirar a los demás, ni a la cara ni mucho menos a los ojos.

Si Globovision no hubiera estado ahí, a lo mejor hubiera sido asesinado por los esbirros; y muy probablemente el Ministro que a veces se le desorbitan los ojos hubiera dicho que se suicidó para inculpar al gobierno, o que lo mató la CIA o que fue una “muerte mediática”, o algunos de los tantos disparates que vive diciendo. Este ministro fue el mismo personaje que mató a Vladimiro Montesinos y que dijo que la CIA espiaba nuestras casas a través del control remoto de Direct TV…

Como dijo Andrés Eloy Blanco: “cuando se tiene un hijo, se tienen todos los hijos del mundo”. Cuando vimos el maltrato a ese muchacho, sentimos que era como un maltrato a un hijo nuestro; en nuestro caso no lloramos pero sentimos una sensación de impotencia y de frustración por no poder hacer nada, y esta que fue tan fuerte que se nos sublevó la sangre; por lo menos sentimos que la tensión arterial se nos subió a altos niveles.

Las autoridades que felicitan a las fuerzas represoras y que hoy acusan a los jóvenes de haberse encadenado dentro del CNE, son los mismos que antes se encadenaban y se encapuchaban, eran violentos, cometieron todo tipo de tropelías, quemaron autobuses y carros, tenían armas largas que no las usaron precisamente para tocar la flauta, conspiraron en la oscuridad mas tenebrosa y como consecuencia fueron cómplices civiles de los sangrientos y terroristas golpes de estado en 1992; y que gracias a la misericordia pacifista de la mal llamada “putrefacta” Cuarta República, hoy en día viven como en mansiones como reyes, viajan y llegan a hoteles de cinco estrellas, sacaron a sus hijos del país, tienen en abundancia en su casas la leche que escasea, aparte de pollo, azúcar, huevos, caraotas etc; y todo en nombre del manoseado y manipulado “pueblo”.

Es increíble la doble moral del Régimen: resulta que antes la Policía Metropolitana (PM) de Alfredo peña, supuestamente era una policía “mala”, porque era “asesina” y “fascista” que le disparó a unas caperucitas y mansas palomas como eran los Pistoleros de Puente LLaguno, condecorados por Chávez como supuestos “héroes de la revolución”, y resulta ser que con la infame actuación del jueves pasado la PM de Barreto supuestamente es una policía “buena”, ya que supuestamente tuvieron una “actitud patriótica”; a decir del innombrable ministro antes dicho.

La represión contra los estudiantes demócratas venezolanos nos recuerda a lo que llamaron durante La Guerra Civil Española: “Unamuno y la heroica batalla del Paraninfo”. En dicha guerra existió un siniestro personaje como lo era el general fascista José Millán Astray (1879-1954). Resultó que en plena guerra, el día 12 de octubre de 1936 se celebró una gran ceremonia en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, en la presidencia estaba Don Miguel de Unamuno (1864-1936) Rector de la Universidad.

Es el caso que Millán Astray pronuncia la infame expresión “Cataluña y a las provincias vascas son cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos… ¡abajo la inteligencia, viva la muerte!

Todos los ojos estaban fijos en Unamuno, que se levantó lentamente y dijo: “Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia…

Quiero hacer algunos comentarios al discurso – por llamarlo de algún modo – del general Millán Astray que se encuentra entre nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes.

Pero ahora – continuó Unanumo – acabo de oír el necrófilo e insensato grito: ¡abajo la inteligencia, viva la muerte! Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es
preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo como se multiplican los mutilados a su alrededor…

Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”. Unamuno moría con el corazón roto de pena el último día de 1936.

En este ejemplo, su Majestad Imperial y su corte de focas que aplauden y votan, sería el equivalente al General Millán Astray y que representaba la muerte y la falta de inteligencia como el mismo lo dijo, además de la falta de la razón y el derecho, así como también la fuerza bruta como bien se lo dijera Unamuno, y como demostraron cuando salvajemente reprimieron la marcha de estudiantes demócratas que iba al CNE, y como cuando una turba se fue a causar destrozos y atacar a estudiantes demócratas que se habían devuelto a la UCV, su casa de estudios, luego que las autoridades los hubieren perseguido de vuelta a su Alma Mater.

Y como cuando vilmente allanaron la Universidad Experimental del Táchira; siendo que ahora las actuales autoridades del Régimen avalan esto, a diferencia de cuando eran estudiantes y causaban actos vandálicos, y se encapuchaban cuando por ejemplo subían un medio en el precio de la gasolina; mientras que Don Miguel de Unamuno sería el equivalente a los valientes estudiantes venezolanos que representan la dignidad, la valentía, la racionalidad, y de paso los sanos sueños.

Revisando los escritos sobre el problema de la rebeldía e inconformidad estudiantil nos encontramos con un excelente artículo de ARTURO USLAR PIETRI, titulado “LA UNIVERSIDAD Y LA REVOLUCIÓN”, 1973. Si bien son otros tiempos y otras circunstancias nos encontramos con unos párrafos que están hoy en día muy vigentes, pero al revés; es decir, USLAR PIETRI escribió para combatir la violencia de sectores estudiantiles ultrosos que dentro de la universidad causaban violencia, pero es que resulta que esos mismos sectores que antes eran ultrosos ahora son autoridades que reprimen a los valientes estudiantes.

Además está el hecho que “la reforma” acaba con la autonomía universitaria y la universalidad del pensamiento dentro de la misma universidad. “universidad” viene de “universalidad”; además la “reforma-deforma” pretende el pensamiento socialista único.

Veamos un extracto de este extraordinario ensayo:

“Todo hombre que piense con seriedad en que el mundo tiene que progresar…en que la civilización se ha hecho con gentes que han encontrado nuevas verdades o que las han buscado desesperadamente, tiene que admitir que el gran instrumento de cambio y de progreso del hombre es el saber, no es el puño, no es el grito, no es el golpe, no es el arma, es la cabeza, es el saber, es el conocimiento el que ha hecho que el mundo se transforme y es esto y no lo otro lo que ha estado detrás de todas las grandes revoluciones.

El principal instrumento de crecimiento y desarrollo que tiene un país, que es su educación superior, su capacidad de absorber ciencia y tecnología y distribuirla, se va a paralizar. Ese país que paraliza sus universidades o dentro del cual ocurre un movimiento que paraliza a sus universidades, inevitablemente se retrasa, pierde tiempo y rango, malogra sus instrumentos y armas para luchar por su independencia en escala mundial y para su reconocimiento como país soberano, es decir, fatalmente se condena a ser un país dependiente en lo más grave que tiene la dependencia, que es la dependencia mental, la dependencia de la ignorancia, la del atraso, que es la más grave de todas las dependencias, porque es la más insalvable

De modo que destruir la universidad es destruir el cable de conexión que un país tiene con el conocimiento del mundo, con el progreso científico; convertir la universidad en un campo de combate violento es sencillamente desnaturalizarla. Si alguna conspiración internacional se propusiera mantener a los países subdesarrollados en el subdesarrollo y en el atraso, esa conspiración no podría tener programa más eficaz que el de destruir las universidades en esos países.

Quien destruya la universidad de un país le destruye el cerebro, quien le destruye el cerebro a un hombre lo convierte en un autómata, lo convierte en el más infeliz de los esclavos, porque es un esclavo que no sabe que es esclavo. De modo que destruir la universidad, hacer imposible que la universidad funcione, es la actitud más antirrevolucionaria que pueda haber, más antiprogresista, es la más completa declaración de dependencia, de resignación y feliz dependencia que pudiera hacerse. Si los hombres del Tercer Mundo, si los habitantes de los países en desarrollo quieren que esos países desempeñen un papel en la historia universal, surjan de su condición limitada, atrasada o dependiente, tienen un instrumento para lograrlo y es la universidad.

El principal instrumento de crecimiento y desarrollo que tiene un país, que es su educación superior, su capacidad de absorber ciencia y tecnología y distribuirla, se va a paralizar. Ese país que paraliza sus universidades o dentro del cual ocurre un movimiento que paraliza a sus universidades, inevitablemente se retrasa, pierde tiempo y rango, malogra sus instrumentos y armas para luchar por su independencia en escala mundial y para su reconocimiento como país soberano, es decir, fatalmente se condena a ser un país dependiente en lo más grave que tiene la dependencia, que es la dependencia mental, la dependencia de la ignorancia, la del atraso, que es la más grave de todas las dependencias, porque es la más insalvable.

Hoy más que nunca saber es poder. Los pueblos no van a ser grandes en el futuro, ni poderosos, por los millones de kilómetros cuadrados que tengan, ni por los millones de habitantes, ni siquiera por el volumen de sus riquezas naturales. Con todo eso pueden pasar a ser naciones de segundo, de tercero o de cuarto orden; con todo eso pueden pasar a la más absoluta dependencia, que es la dependencia de la ignorancia. Por el contrario, en la medida en que esos países, por pequeños que sean, por limitados que sean en su extensión o en su población por escasos que sean sus recursos naturales, si se esfuerzan por formar núcleos de científicos puestos al día, por lograr que sus altos centros de enseñanza estén al nivel más exigente del mundo, esos países pueden liberarse de sus limitaciones y desempeñar un gran papel en el mundo.

Mucho mayor papel desempeña en el mundo. Suiza, que es un pequeño país, que Ceilán, que es extenso y lleno de habitantes, y, ¿por qué?, ¿porque Suiza tiene más riquezas?, no, Suiza es un país casi sin riquezas naturales, ¿porque tiene más población?, tampoco, es un país pequeño y con poca población; lo es, ciertamente, porque ha logrado, a través de la inteligencia de sus hijos, un desarrollo científico y tecnológico que lo equipara con los países más adelantados del mundo y a nadie se le ocurre pensar que la pequeña Suiza es inferior, en significación y valor humano, a la Unión Soviética o a los inmensos Estados Unidos. Este es también el caso de otros países relativamente despoblados y pobres de recursos, como son Suecia, Noruega o Dinamarca, o como Holanda, o Bélgica.

Son países que ocupan un alto rango y desempeñan gran papel mundial gracias al nivel intelectual que han alcanzado sus pueblos, porque han comprendido desde hace mucho tiempo que la llave y el instrumento maestro del desarrollo es uno solo, es la universidad, la ciencia y la tecnología y que quien destruye la universidad cierra y bloquea, de un modo grave y casi irreparable, el camino hacia el progreso, hacia la independencia y hacia el crecimiento de cualquier pueblo del mundo.

No hay daño más grande que se le pueda hacer a una nación. Por eso es importante que nuestras gentes y particularmente nuestros jóvenes entiendan que si son revolucionarios deben llevar la universidad a la revolución, pero que si van a hacer lo contrario, que es llevar la violencia revolucionaria a la universidad, están precisamente haciendo lo que el peor enemigo de la independencia de un país podría hacer para condenarlo al atraso, a la dependencia y a la humillación nacional”.

Meditando el excelente escrito de Uslar Pietri es obvio que Venezuela no saldrá de la crisis a punta de dádivas, maletines y chequeras que han logrado prostituir la conciencias de algunos dentro y fuera de Venezuela, y misiones populistas donde no enseñan al manoseado “pueblo” a pescar para quitarle el hambre para toda la vida, sino que le regalan el pescado diario que le quitan el hambre por un día a cambio que se pongan una boina roja y griten: “uh ah, Chávez no se va”.

Es con el estudio, la preparación y el trabajo como se sale de las crisis y se labra el futuro prospero y feliz, como en el caso de Suiza, como bien lo definió Uslar Pietri; y como Japón y Alemania que hoy en día son potencias mundiales a pesar que quedaron desvastados luego de la segunda Guerra Mundial.

Y también con la libertad, como España, que luego de 30 años de democracia se ha vuelto otra potencia en todos los sentidos luego de la muerte de Franco y gracias a los excelentes oficios del Rey Juan Carlos I.

Tampoco es eliminando la autonomía universitaria como también pretende la “reforma-deforma”, con el fin de crear ciudadanos borregos y robots rojos-rojitos, que se castran mentalmente y renuncian a su facultad de pensar; como los autómatas diputados que aprobaron la reforma cual autómatas que recibían ordenes de Miraflores.

Más tarde o más temprano las luchas por la libertad contra la opresión siempre terminan venciendo. Bien lo dice nuestro himno nacional: “abajo cadenas…muera la opresión”.

Nuestros heroicos y valiosos y estudiantes son la semilla de una cosecha que mas tarde o mas temprano le devolverá a Venezuela su libertad, su verdadero progreso y su bienestar. No los dejemos solos, hay que restearse con ellos, apoyarlos y estimularlos. Ellos y ellas están haciendo historia, y son lo mejor que nos puede deparar el futuro para nuestra amada Venezuela.

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