Opinión Nacional

De amores, resentimientos y trascendencias.

Compartir con mi hija el concierto de Luis Miguel, disfrutar al unísono melodías que han formado parte de mis quereres y pesares que ahora forman parte de las suyas, fue una experiencia emocionante pero no exclusiva, era el ambiente que reinaba en el multitudinario público que sin distingo de edad deliraba con los boleros, tangos y rancheras que conocíamos de memoria. Con su excepcional calidad musical, creando y recreando ritmos que parecían olvidados, artistas como Luis Miguel, Carlos Vives, Juan Luis Guerra, Buena Vista Social Club y el particular Cigala, entre muchos otros, han logrado una de las más difíciles y hermosas misiones de la vida: Unir generaciones.

El concierto se realizó en un momento particularmente difícil de este país castigado por el odio y el abuso de poder. Antes del inicio, un grupo de valientes periodistas conmovió al público presente, al recordarle que con el cierre de RCTV son – y somos- víctimas de una medida que arremete contra nuestra libertad de información y expresión.

El día después, el seguimiento de la agonía de RCTV para ser sustituida por un experimento oficialista, eclipsó el hechizo del concierto. Curiosamente la elegida para ejecutar la orden del Teniente Coronel, y por obra y gracia de ese “privilegio” convertirse en la verduga de miles de artistas y trabajadores, es nada menos que una mujer cuyo mérito es el de ser cultora y cronista de la música popular.

No está sola en esa triste misión, a su lado colocaron a poetas, escritores y educadores de la comunicación. Qué lástima ¿Qué les pasó con sus oficios a estos señores? ¿Será que alguna vez fueron de verdad? ¿Qué les dirán ahora a sus lectores y a sus alumnos a los que seguro les hablaron de libertad? ¿Qué los condujo a tan innoble tarea? Cada quién intentará inventar su respuesta.

Se sabe que el entretenimiento revolucionario es siempre muy aburrido entre otras cosas porque se inspira en el odio, el resentimiento y la opresión. Cuando nos liberemos de esta pesadilla, los “elegidos” para complacer al comandante quedarán arrinconados en el mezquino y triste lugar que les corresponderá en la historia de la televisión venezolana. La poesía y la música con su amor y su dolor continuarán trascendiendo generaciones. No entiendo cómo a la presidenta de Teves, especialista en Salsa, se le escapó este detalle. Me permito entonces recordarle algunas estrofas de este mensaje de amor y libertad que ha contribuido a la inmortalización de Celia Cruz:

Oye mi son, mi viejo son

tiene la clave de cualquier generación

en el alma de mi gente, en el cuero del tambor

en las manos del conguero, en los pies del bailador

yo viviré, ahí estaré

Y ahora vuelvo a recordar, aquel tiempo atrás

cuando me fui buscando el cielo de la libertad

cuantos amigos yo dejé y cuantas lagrimas lloré

yo viviré, para volverlos a encontrar

y seguiré, con mi canción

Mientras pase una cumparsa con mi rumba cantaré

seré siempre lo que fuí, con mi azúcar para tí

yo viviré, yo viviré y sobreviviré.

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