Opinión Nacional

De izquierda no es

En una breve gira por paises europeos, acabo de comprobar que los socialistas democraticos (es decir, aquellos que no aceptan el modelo dictatorial estalinista y no son cegados por un anti-norteamericanismo frenetico que se les sobrepone a cualquier otra consideracion) coinciden cada vez mas en la conviccion de que el presidente Hugo Chavez puede ser cualquier cosa, pero que, en todo caso “de izquierda no es”. En ese sentido se me han expresado, en Francia, profesores universitarios y periodistas de filiacion socialista y aun formalmente comunista (de posicion personal critica en el seno del PCF), que inicalmente simpatizaban con el mandatario venezolano pero que hoy lo consideran como elemento equivoco y perturbador en el escenario internacional. Los mas recientes actos y pronunciamientos de Chavez -la identificacion total con la politica de Iran, la simpatia manifestada a Corea del Norte, los apoyos a Hezbola y Hamas, y la cuasi-ruptura con Israel- son los hechos que definitivamente terminaron por convencer a estos progresistas franceses a retirarle su aprobacion.

De Paris segui viaje a Ginebra donde, de boca de dirigentes sindicales fogueados en la conduccion de Secretariados Profesionales Internacionales (SPI o ITS) y al tanto de todo lo que ocurre en los escenarios laborales del mundo, escuche la misma expresion: “!Decididamente, Chavez no es de izquierda ni representa a la clase obrera!”. Al mismo tiempo, sin que yo dijera nada, se expresaron positivamente de Manuel Rosales, cuyo historial conocen y cuya frase “ni con el imperio ni con el barbudo” coincide totalmente con su propio pensamiento.

Mis interlocutores sindicales mostraron gran interes en el crecimiento, aparentemente indetenible, del movimiento disidente del chavismo en el seno de la UNT, y la creciente posibilidad de que, de la convergencia entre los elementos sindicales clasistas e inconformes de la UNT y la CTV, nazca- no desde arriba sino desde abajo- un renovado movimiento sindical unido, preparado para enfrentar, por igual, a patronos estatales y privados, y resistir tanto al oficialismo autoritario chavista como a cualquier propuesta de retroceso social. Alguno de ellos, de inicial formacion trotskista, me refirio el intenso debate sobre Venezuela que ha surgido en el seno de esa corriente revolucionaria mundial: frente al nucleo duro, ya anquilosado y estalinoide, de la Cuarta Internacional “oficial” que apoya a Chavez, existe una corriente trotskista amplia y creciente que hoy repudia al regimen venezolano y lo califica de contrarrevolucionario y enemigo de los sectores populares.

Con exagerado pesimismo, manifeste mi impresion de que, a pesar de todo esto, la idea de un Chavez progresista y liberador de los pobres sigue teniendo fuerza en la masa socialista o socialdemocrata de paises como Espana, Alemania, Austria y Suecia. Los sindicalistas calificaron de equivocada mi apreciacion. La admiracion o aprobacion a Chavez –me dijeron- se concentra en dos sectores: elementos romanticos y todavia inexpertos de las juventudes socialistas, y algunos intelectuales, mas nacionalistas que socialistas, obsesionados por el anti-norteamericanismo. Estos son minoria –insistieron-; la mayoria de los socialistas democraticos ya no se cala ni los discursos ni las amistades internacionales del lider venezolano. Segun ellos, “ni Zapatero ni Moratinos creen ni por un momento que Chavez es de izquierda; lo que hacen es velar por el interes comercial de su pais”.

En estos intercambios de opiniones, pude clarificar y resumir mis propios argumentos para afirmar que el chavismo es una corriente de derecha autoritaria y no de izquierda. Los pensadores de la democracia social siempre ha ensenado que la historia avanza por etapas ineludibles, y que para cada pais el logro de la modernidad y la soberania economica es un prerrequisito para la eventual creacion de una nueva sociedad solidaria y equitativa. Sin previo desarrollo industrial “burgues”, los ensayos socialistas desembocan en la distribucion de la pobreza, en contraste con el socialismo democratico postcapitalista de tipo escandinavo, redistribuidor de la abundancia. El chavismo es de derecha, porque ha frenado y revertido la industrializacion y la diversidad economica de Venezuela y ahuyentado el capital y el conocimiento desarrollistas.. De ese modo ha beneficiado, mas que ningun gobierno anterior de la Republica, a los grandes intereses nortenos y transnacionales, y ha hecho retroceder nuestro pais hacia una mayor dependencia economica y tecnologica y mayor fragilidad estructural. De izquierda es el que –de hecho y no de palabra- reduce la dependencia nacional y la exclusion social, y de derecha el que nos hace mas dependientes de la renta petrolera y las importaciones, a la vez que, por efecto de la desindustializacion, agrava la tendencia al desempleo.

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