Opinión Nacional

De otros chachullos y negocitos en este desgobierno

Como lamentablemente suele ser en nuestra Venezuela de ayer, de hoy y ojalá no lo sea en el mañana, cada vez mas afloran los negocios sucios, comisiones, chanchullos y zancadillas en todos los frentes del gobierno.

En PDVSA y sus filiales, ni se diga. Pero lo más triste es el silencio con el cual pretenden ocultarse estas cosas, en evidente burla a Juan Pueblo.

Algunas hechos se quieren hacer aparecer como que escapan del control de los políticos e involucrados, e inclusive estallan y salen a la luz pública de manera grotesca. Pero la trascendencia de los escándalos y desfalcos, impiden que los mismos puedan ser acallados ni tapados.

En otros casos pareciera que se procuran acallar los escándalos, pero los mismos toman nuevos ímpetus, haciendo aparecer que como que no le ofrecen lo suficiente a quien los descubre y quiere chantajear, y termina montando la alharaca publica en los medios.

Lo cierto es que no se puede seguir mintiendo arteramente a Juan Pueblo, ni se pueden acallar, como lo hemos visto recientemente en Televisión, los pleitos internos de los altos directivos y sus familiares y amigos para repartirse el botín, los cuales con mayor frecuencia cada vez, trascienden del ámbito mágico y secreto de los Ejecutivos de la entidad y de los politicastros que enquistados en ella para esos precisos fines, se caen a cuchillo para repartirse el botín.

Las cosas andan tan retemal, que los mismos Diputados de la flamante Asamblea que nada bueno tiene que aplaudirle, se vienen pronunciando públicamente en denuncias sobre desaguisados de ese estilo, al cual mas ruborizante, con nombres, apellidos, montos y documentación ad hoc. Pero luego de unos días, vuelve el sepulcral silencio.

Lo peculiar de estos casos además, es que el escándalo con el cual se conocen le pasa como con los Alkaseltzer, levantan el espumero cuando salen a la luz pública, pero luego misteriosamente se acallan, nadie vuelve a oír de los mismos, y como que se transan las diferencias ocultamente y quedan aquellas denuncias como gritos sin eco en cajón de montaña y al fin ni hay culpable ni se conoce la terminación de la novela.

Por supuesto que de la Contraloría General de la Republica ni del inefable Poder Ciudadano, nada que decir, como siempre, sus flamantes Directores supremos, se limitarán a decir que en tanto no tiene pruebas no hay chanchullo ni motivos para abrir averiguaciones.

Las cosas trascienden de los puros aconteceres internos en la empresa nacional de petróleos y sus filiales, y , es tal el descaro, que se comercia vulgarmente con equipos y maquinaria que son partes de sus activos, los cuales se sustraen alegremente y sin control alguno como recientemente fuere denunciado ocurre en el Lago de Maracaibo, con boyas, instalaciones eléctricas, motores, y con instalaciones altamente sofisticadas, y que la propia Guardia Nacional seria, no la ocupada precisamente en conformar las milicias pro defensa contra las invasiones del norte, a debido declarar públicamente que en tales hechos necesariamente deben y tienen que estar involucrados altos personeros, y técnicos especializados pues se tratan de equipos en funcionamiento , que trabajan gracias a estar conectados a energía de alto voltaje, imposible de suspenderse sin la anuencia y voluntad de peces grandes, definitivamente involucrados en tales marramuncias.

Igual ocurrió con la infamante denuncia de contrabando interno de combustible por los lados de Delta Amacuro, que involucra a altos oficiales de ese pobre ejército que hoy conforma nuestras Fuerzas Armadas.

En igual forma que lo acaecido con lo del Lago, curiosamente la noticia solo salio a la prensa en forma original, pero luego se la cubre con el mas absoluto disimulo y de ello no se vuelve a formular comentario alguno ni se hacen públicos los resultados de las investigaciones dizque dispuestas para esclarecer los casos.

Y fíjense que con todo y ser compinches según algunos los gobiernos de Lula y el que cacarea que nos manda, las cosas se resuelven de manera diferente en cada uno de los dos países involucrados, en torno a este tipo de vandalismo político que tanto azota nuestras tierras.

Así por ejemplo recientemente la prensa Brasilera daba cuenta cabal de cómo se le aplicó severo castigo a una manada de pillos que fueron encontrados in fraganti realizando atropellos contra la cosa pública, en el Banco Central en Rio de Janeiro (5 de abril del 2005) y con el banquero CACCIOLA y sus cómplices, ello a pesar de que eran de la misma tolda de Lula.

En cambio en Venezuela, los casos comentados, solo han provocado cacareos de asistentes a riñas de gallos, en los Alo Presidente, amenazas, dimes y diretes, pero nada se ha hecho para corregirlos ni para hacer publicas las consecuencias de lo que aparentan ser acaecimiento de graves escándalos, como fue el sonado cuento de las semillas de papa, los pleitos internos en PDVSA, y pare de contar.

Algún día tengo la esperanza junto con Juan Pueblo de ver rodar muchas cabezas de estos vagabundos, y de quienes les han permitido cometer sus fechorías, cómplices por acción o por omisión, y la del gran responsable de todos estos desaguisados, que cada vez se cree mas el dueño de la gran hacienda nacional, y dispone de los haberes públicos tal cual fueran de su bolsillo roto.

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