Opinión Nacional

De tal palo, tal astilla

Terminamos de leer la fascinante biografía de un venezolano singular. Rafael Vegas Sánchez. Escrita por nuestro primo tercero y muy apreciado, Eduardo Casanova Sucre, dentro de la maravillosa colección de la Biblioteca Biográfica Venezolana que desarrollada por EL NACIONAL patrocina generosamente el Banco del Caribe.

       Hacer un resumen de lo que estupendamente escribió Eduardo sería un despropósito, más nos atreveremos a listar los rasgos fundamentales de un venezolano que desde la muy tierna juventud se entregó con cuerpo y alma al servicio de su país y a desarrollar ideas que, transformadas en hechos concretos, propenden a una Venezuela mejor.

       Nació Rafael Augusto Vegas Sánchez en Caracas el 4 de diciembre de 1908, séptimo hijo del matrimonio del doctor Luis Vegas Sanabria y de doña María Sánchez Navarro. Completada su educación secundaria accedió a estudiar medicina en la Universidad Central de Venezuela y cuando cursaba cuarto año tuvo actuación destacada en los sucesos de abril de 1928. Preso de la dictadora de Gómez fue a parar a las mazmorras del Castillo de Puerto Cabello, al año siguiente se alista y viene a Cumaná en la llamada invasión del Falke.

       Después de peregrinar por las tierras de Monagas, al occidente de Venezuela, viaja a Trinidad y desde allí a Europa, España y Francia, donde completa su formación profesional y se especializa en psiquiatría. A su regreso se dedica a ejercer su profesión especialmente dentro de pacientes de escasos recursos y obtiene su título de doctor en la UCV.

       Dedicado a la protección de los niños desamparados, en 1938, junto con el eminente pediatra doctor Pastor Oropeza, presentaron el llamado Plan Vegas para cumplir esos fines. Ministro de Educación dentro del gobierno del general Isaías Medina Angarita, impulsó planes y programas de fundamental importancia en la educación venezolana y desde ese ministerio concretó la compra de los terrenos de la hacienda Ibarra donde se construyó ese maravilloso patrimonio de la Humanidad, la Ciudad Universitaria de Caracas, sede de la “Casa que Vence las Sombras”, la U.C.V.

       En 1950 realiza su sueño dorado y funda con un grupo de amigos, el Colegio Santiago de León de Caracas, semillero y pilar fundamental para la instrucción y la educación de jóvenes que han ocupado posiciones importantes en el acontecer nacional.

       Rinde su cuerpo al Señor el 30 de diciembre de 1973 después de dedicar su vida a una Venezuela posible y signada por la excelencia.

       Más nos interesa destacar que ese hombre singular, hijo menor del matrimonio Vegas Sánchez, acompañado de sus hermanas Luisa Amalia, María Teresa y Sofía y de sus hermanos Martín, Luis Felipe y Armando, fueron el producto de la educación y el ejemplo del doctor Luis Vegas Sanabria y de doña María Sánchez Navarro, quienes con esos valores formaron una familia, célula fundamental de la sociedad, que llena de orgullo a nuestro gentilicio, enaltece a quienes los conocen y también obliga, como lo han demostrado, a que sus descendientes sean hombres y mujeres de honor y de valía.

       Queda pendiente la investigación y elaboración de la biografía de esa gran matrona, doña María Sánchez Navarro de Vegas.

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