Opinión Nacional

Del Foro Mundial Social al Turismo Endógeno

La sacrosanta teoría revolucionaria mesma, siempre absoluta, siempre innovadora, y siempre presente en los grandes eventos de toda naturaleza (muerta), ha incorporado ya a su extensa galería de vocablos útiles para fines inútiles, el del Turismo Endógeno. Y no conforme con ello, se ha dejado de abstracciones fangosas y elucubraciones fútiles, para llevarlo al terreno de la práctica, ya, aquí, y ahora, no vaya a ser que la CIA, Bush y Condolezza se enteren y saboteen la primicia.

La conservadora., oligarca, golpista y terrorista perspectiva económica del turismo, plantea su desarrollo y promoción por parte del Estado, como un mecanismo factible de aprovechamiento de las ventajas competitivas en términos de paisajes, bellezas naturales, sitios históricos o de descanso, e infraestructura hotelera, de países con condiciones favorables para esta actividad. La idea, claro está, es generar ingresos y divisas, atraer la inversión nacional y foránea, favorecer la creación de empleos, y promover una imagen positiva de cada nación como destino turístico, coadyuvando además con el crecimiento económico.

Nada más cochinamente capitalista, y por supuesto, golpista, consumista y terrorista (Se escuchan ideas para otras palabras que terminen en “ista”).

En la construcción del socialismo del siglo XXI, en el cual todo es de todos (y nada es de nadie), el turismo debe adquirir otro sentido, otra intención, revolucionaria, antes que nada. Evitemos caer en el capitalismo salvaje, en el neoliberalismo atroz, que promueve el individualismo, el “sálvese quién pueda”, y sobre todo el egoísmo. No.

El turismo endógeno plantea lo contrario, en una visión solidaria, hermosa y profundamente social, muy social. La revolución emboinada envía generosa y plena de bondad, miles y miles de dólares (una minucia ante el chorro del ingreso petrolero) a países hermanos, a países amigos, a grupos, organizaciones y a todos aquellos que quieran conocer los logros de la revolución bonita, para que vengan a Venezuela, y desde una visión humana, cultural, asimétrica (y por supuesto, endógena), nos ayuden a construir el nuevo modelo de desarrollo que combata (sí, otra vez) la postura capitalista, golpista, consumista y terrorista de los enemigos del proceso.

He allí lo novedoso. Un Nobel de Economía es poco para reconocer este monumento de la ideología revolucionaria. Turismo Endógeno. Mandamos los dólares para el exterior, y traemos a los turistas ideológicos a adorar…perdón…a conocer a Chávez y sus aciertos. Golilla for Export.

Así, el Foro Mundial Social contribuye a proyectar los éxitos del gobierno del Comandante, del Benevolente, compatriota Hugo Chávez. No nos ocupemos de debates, de discusión, de intercambio de ideas, no, no. No podemos distraernos en esas pequeñeces.

Y es que hacer turismo es evadirse de la realidad, huir de los problemas, alejarse del trabajo, postergar decisiones, disfrutar de la inutilidad de perder el tiempo, es decir, descansar el descanso. ¿Duda usted, a estas alturas, que el líder de la revolución es el primer turista endógeno?

Este es el momento. ¿Hablas Portugués? ¿Machucas el Alemán? ¿Sabes lo básico del Francés? ¿Quieres viajar gratis por todo el mundo? Estas hecho. Búscate una franela roja (si tiene la foto del Ché, mejor), una peluca de hippie emboinado, unas sandalias, una carpa, y prepara tu mejor cara de turista exótico y comeflor, y averigua donde es la próxima cumbre anti-imperialismo, anti-Bush, anti-Alca, anti-Capitalismo o anti-cualquier cosa. La revolución seguro te mandará con los gastos pagos. No te preocupes por CADIVI. Gracias a Dios, ya existe el Turismo Endógeno.

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