Opinión Nacional

Desde cuando y hasta donde

De nuevo la insensatez y primitivismo de una persona que se pretende representante del pueblo priva en su conducta como ciudadano ante una serie de persona y en un lugar público para imponer a fortiori y porque le da la gana sus abusivas pretensiones de burlar limitaciones impuestas por razones de seguridad en el Aeropuerto Metropolitano de Caracas, instalaciones que en ese momento recibían a tan indeseable huésped.

En efecto a mediados de mes, y con motivo de un zafarrancho que armó la señora diputada Lina Ron, casi ocurre un lamentable hecho con resultados de daños a personas y cosas. La deslustrada representante de su pueblo ( preciso que será el de ella, pues yo a pesar de que ni soy racista ni propugno diferencias, en este caso si es verdad que no admito ni tolero que nadie de ese estilo ni modales me represente, ni individualmente ni como colectivo integrando mi pueblo venezolano) a insultos, empujones y amenazas de todo tipo, pretendía imponer una conducta contraria a normas de disciplina que imperan en el citado aeropuerto en beneficio y protección de los propietarios y de las aeronaves allí estacionadas.

Las cosas se fueron a mayores, al extremo que otra avezada representante femenina, (me imagino de la misma escuela de la que vapuleo a la luz pública y ante el impávido público de la marcha a una hermana de una periodista) peló por un revolver y se lo puso en la cabeza a un desdichado ciudadano que había procurado intervenir para que se restableciera el orden. En vista de aquello, y del irrespeto y amenazas a cuantos estaban presentes y dado el lenguaje mas de integrante de «lenocinio barato de pueblo chiquito» utilizado por la susodicha, se optó por llamar a esos pobres ciudadanos que hoy integran lo que todavía ha dado en llamarse Guardia Nacional, a cuyo cargo se supone esta el orden y resguardo de todos los habitantes de este país, lo cual permitió presenciar otro espectáculo aún mas desdichado y bochornoso, pues seguidamente la susodicha “disputada” profirió peores insultos a los respectivos integrantes de ese organismo que procuraron llamarla a la calma y sensatez, no por cierto en la forma poco amigable con que atienden situaciones similares y los participantes si son verdaderos hijos de Juan pueblo, pues a esta señora que los amenazó, les invocó el nombre de sus señoras madres y les gruño y desgarro sus uniformes, solo le proporcionaron delicadas palabras y se limitaron a invitarla a mantener la calma.

Yo viendo aquello y conociendo como conozco a mi hoy tan venida a menos patria, me acordaba del aludido caso de la hermana de la periodista, que por haber pasado cerca de una igualmente deslustrada integrante de ese cuerpo militar en una de las tantas tristes marchas de venezolanos que manifiestan su desacuerdo con el régimen, le aplicaron dos llaves de karateca, la pegaron del piso, tras una voltereta de moño con desgreño y otros varios machos vernáculos soldados en solidaridad con la pobre “militaresa”agredida de palabra y pensamiento, le apuntalaron a la susodicha incauta ciudadana sus costillas con patadas y demás aditamentos.

Recordé igualmente el descaro de un oficial de ese mismo cuerpo, que luego pomposamente justificó los hechos diciendo que la ciudadana había insultado al miembro soldado de ese cuerpo.

Dígame si a ese mismo soldado le hubiera tocado oír y padecer maledicencias , empujones y vejámenes de la Ron, segurito que no estaría ya ni vivo él, y seguramente que si hubiera sido una ciudadana cualquiera, aún con ron, cuando menos la hubieron mandado a pisar con un tanque AMX-30 con una de esas ametralladoras «punto Bush» de las que nos habló el que dice que nos manda el pasado domingo.

Uno se pregunta con Juan Pueblo, hasta cuando tendremos que seguir aguantando estos vejámenes e impertinencias de una ciudadana que puede ser todo menos representante de un pueblo. Es que acaso en el desdichado Reglamento tan vapuleado de la Asamblea Nacional, con todo y las mayorías que la Ron dice son las que valen en este país, nada se dice en cuanto a conductas éticas de los integrantes de ese desdichado órgano del Poder Público.

¿Es que en Venezuela esos integrantes de las nuevas Fuerzas Armadas están diseñados y entrenados solo para atacar a los del pueblo que no pertenecen a los grupetes de privilegiados integrantes partidos del gobierno?
Ya basta. Tanto va el cántaro a la fuente que terminará por destrozarse.

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