Opinión Nacional

Deseos NO empreñan

Ciertas reacciones casi neuróticas ante las 26 leyes que sacó del habilitante sombrero el señor de los anillos (dicen que son cinco, en su mayoría constituidos por cubanos, ya que desconfía de los venezolanos hasta para esas labores), forzosamente me llevan a recordar la increíble crisis paranoica que sufrieron decenas de miles de familias estadounidenses, cuando al joven genio Orson Welles se le ocurrió dramatizar por radio un guión que narraba demasiado verazmente una «invasión de marcianos que estaba ocurriendo en esos momentos». Eran tiempos previos a la Televisión, la credulidad en aquellos años treinta era proporcional a la limitada instrucción y la ruralidad propias de las mayorías de los radioescuchas. La narración pormenorizada de los movimientos de aquellos seres extraterrestres, sus naves y armas, con obvias intenciones de atacar y someter a los terrícolas, produjo un pánico general que llevó a evacuaciones masivas en una enorme histeria colectiva, generada por una absoluta ficción radial.

En el octavo año del tercer milenio, la población venezolana es esencialmente urbana, cuenta para su bagaje cultural con una Educación Primaria en promedio, tanto en las ciudades como en pueblos, caseríos y viviendas aisladas tienen acceso a la Televisión local y por Cable, en los lugares más apartados se obtiene mediante Antena satelital la recepción. Igualmente, no sólo la Radio y la prensa escrita llegan a las mayorías, sino que hasta la telefonía celular, que en sus inicios era limitada, hoy anda al alcance de los más humildes. En ese ambiente de comunicaciones generalizadas, uno pensaría que las mayorías están curadas de espantos y no andan creyendo en pajaritos preñados ni príncipes azules, luego de las diarias raciones de Noticieros nacionales e internacionales, documentales que explican características y avances tecno-científicos, y programas de Opinión que nos brindan diversos enfoques sobre cada posible tema (con la excepción de aquellas estaciones que «ahora son de todos», y que sólo ofrecen puntos de vista oficialistas, pero el antídoto para esta rémora está en el control remoto).

Por ello asombra que algunos, ante la información de que Maisanto elaboró 26 leyes dirigidas a imponer su voluntad absolutista sobre el país, reaccionen como si se tratara de las propias tablas con los diez mandamientos que Moises recibió (suponemos que de la superioridad, ya que testigos de la entrega no hubo). El catastrofismo muestra sus fauces desde las «conclusiones» a que arriban los profetas que ven el desastre final, afortunadamente una minoría, en la puesta en papel del disparatado trasfondo del muy obsoleto proyecto personal excesivamente ambicioso de Chávez. Así como inocentes radioescuchas huyeron despavoridos ante lo que consideraron una información que reflejaba la realidad, hasta que se enteraron de que era la dramatización de un cuento, excelentemente realizada, algunos compatriotas interpretan estos recientes desvaríos salidos de Miraflores como si estuviésemos en la Rusia zarista y el Emperador hubiese resuelto en úkases el reordenamiento de la frágil legalidad del momento.

No estamos ni en la época de los Zares a comienzos del siglo 20, ni en el apogeo del triunfo fidelista, a inicios de 1959, como tampoco somos analfabetos campesinos súbditos de un monarca, ni cubanos que jamás disfrutaron de gobiernos democráticos, ambos grupos habituados a obedecer órdenes, del Zar o de Stalin, de Batista o de Fidel. Aparte de las enormes diferencias que nos separan de aquellas situaciones, sociedades proclives a seguir sometidas al yugo de un caudillo (por razones de presunta realeza, ó predominio político-militar), la Historia nunca se repite sino como una farsa, y nosotros tenemos antecedentes de logros irreversibles en materia de Democracia que se han ido acumulando a nuestro Currículum como Pueblo, a lo cual debemos sumar el reciente y muy significativo logro de haber rechazado la Reforma inconstitucional, por la vía absolutamente democrática de la expresión de la Voluntad Popular mediante el Voto. A pesar de los nueve años que ya llevaba usufructuando abusivamente el poder, controlando las Instituciones, monopolizando medios y manejando los presupuestos nacional, estatales y municipales en sentido groseramente proselitista, manipulando los procesos eleccionarios y tratando de intimidar por diversas vías, el 2 de diciembre la mayoría le dijo NO a la pretensión totalitaria. Y ese precedente permanece, no se diluye, y muy probablemente aumentará el fervor democrático y se expresará en votos contra ese oficialismo que ha demostrado ser demasiado incapaz en lo referente a cumplir sus promesas de Cambio, de resolver los Problemas, de impedir la Corrupción, para colmo también ha demostrado hasta la saciedad que su oferta de promover un sistema Participativo y respetuoso de la Voluntad Popular ha sido hipócrita letra muerta.

Quienes se rasgan las vestiduras y afirman que las 26 leyes ya establecen un marco rígido e inevitable que acoraza y respalda los caprichos autoritarios del pichón de déspota, reflejan el evidente irrespeto que muestra Chávez al reciclar en este paquetazo, aunque les cambie algunos términos, buena parte de lo que pretendió imponernos con su monárquica Reforma y le fue rechazado en legítimo proceso electoral. ¿Mediante cual mecanismo piensan Chávez y sus cómplices del sanedrín chavista, que lo rechazado hace ocho meses puede serle impuesto a quienes se expresaron en contra.? Nada que vaya en contra de lo establecido en la Constitución puede ser legal y aspirar a que se le acate y cumpla, ni siquiera porque provenga de Miraflores y sea refrendado por el Tribunal Supremo de ¿Justicia?. Doblemente inconstitucionales resultan las bastardas leyes que contienen, aunque maquilladas ligeramente, contenidos rechazados el pasado 2D por la mayoría, lo que impide que sean promovidos nuevamente.

Si mediante poder habilitante el presidente pudiera implementar lo que le venga en gana, independientemente de la Constitución y los resultados del 2D, entonces habría podido introducir caprichosamente todos los mecanismos favorables a su consolidación en el poder absoluto, incluida la reelección ilimitada. Por el contrario, la redacción de estas leyes espúrias, más sus recientes y espectacularísimas ejecutorias nos sirven para auscultar al país desde su óptica, y ello nos permite saber que Chávez está consciente de que va a perder muchas e importantes Gobernaciones y Alcaldías, no sólo por favorecer los votos a los candidatos de la oposición formal, sino porque también saldrán electos algunos candidatos surgidos de la otra Oposición, del chavismo, pero no impuestos por el dedo presidencial. Esas «autoridades regionales» que pretende nombrar, son prueba de la desesperación de Maisanto ante la evidencia de que sus candidatos personales, los que le impuso a la parte del país que lo respaldaba, difícilmente tendrán apoyo, que los votos favorecerán a los candidatos que las mayorías seleccionaron en sus respectivas espacios, de la Oposición, y del oficialismo que ya no sigue ciegamente al Caudillo.

Es contradictorio sostener que los Gobernadores y Alcaldes electos por la mayoría, si no son los que Chávez impuso, no van a tener cómo ejercer sus funciones, porque desde Miraflores van a nombrar otras autoridades que montarían un gobierno paralelo. Si Chávez no tuvo éxito entre sus supuestos partidarios, tratando de imponer a sus escogidos arbitrariamente, menos éxito va a tener tratando de imponer otros escogidos, las llamadas «autoridades regionales», los cuales vendrían a contrariar la voluntad de la absoluta mayoría, chavistas y opositores. Ni el pueblo que escogió a sus candidatos naturales, en contra de los de Maisanto, y los eligió con sus votos, ni los candidatos que sean electos, que se enfrentaron a Chávez y sus imposiciones, se van a quedar de brazos cruzados aceptando que se burlen de su decisión. Fidelito desnudó sus intenciones totalitarias y su infinita ambición, ha defraudado a sus partidarios, a quienes incluso reprime cuando manifiestan en reclamo por las crecientes insuficiencias, lo que es cada vez más frecuente. Como en el fútbol, los otros equipos también juegan.

Las 26 leyes evidencian la desesperación del gorila en ciernes que dejó de ser portaviones electoral y se aferra al instrumento falsamente legal porque ya no tiene el respaldo mayoritario que refrendaría en proceso eleccionario sus propuestas. El remake de la Ley Sapo busca intimidar, habiéndose reducido sus seguidores la represión es el camino que le queda a los dictadores, y sus efectos son limitados y contraproducentes, lo pueden conducir a su final antes de lo previsto. La incorporación del injerto miliciano demuestra que lo apoya sólo una minoría de la Fuerza Armada, y la efectividad del arroz con mango del lúmpen uniformado y kalasnikoveado es francamente dudosa. Por necesidad están dispuestos a darle palos a la piñata, pero no dispuestos ni preparados para recibir palos cuando esa piñata se transforme.

El Chávez victorioso del 98 ahora es visto por sus propios partidarios de entonces como el charlatán que aburre con su repetitiva paja dominguera, el que no ha cumplido sus ofertas y mantiene las enormes deficiencias en Seguridad, Inflación, Salud, Educación, Vivienda, el que cerró la popularísima RCTV y la suplantó por el bodrio de TVES, el que exige calidad a los medios que no controla y hasta participa en la chabacanería y el sectarismo de los que sí controla, el que hizo el ridículo mundial ordenando enviar diez batallones a la frontera para días después correr a abrazar a Uribe en Santo Domingo, el que amenazó cortar el suministro petrolero a EEUU sin disminuir en un barril el puntual suministro al imperio mesmo, el que promueve invasiones a fincas y empresas, sin tocar las de sus hermanos y allegados, el que acusa de golpistas a todos los que disientan mientras simultáneamente se empeña en convertir en fecha patria su sangriento y fallido golpe militar del 4F. Despilfarra miles de millones de dólares comprando apoyos de gobiernos débiles y corruptos, mientras humilla a quien cobra por horas extras de trabajo honesto y promociona el uso del trueque y monedas surgidas de su juego mental de Monopolio rojo rojito. Tiene pendientes los juicios en EEUU, Argentina y la Corte Penal Internacional, por remesas enmaletinadas, envío de agentes para modificar testimonios, complicidad con causas terroristas, violaciones constitucionales e intromisión en asuntos ajenos. Y sus deseos ya no empreñan.

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