Opinión Nacional

“Despliegue de maldad insolente”

La cloaca pestilente que se ha reventado con lo del ex Fiscal General, Isaías Rodríguez, es, sin lugar a dudas, un hecho repugnante, vergonzoso y muy grave para nuestra sociedad.

Si ya su ejecutoria la cuestionábamos, por parcializada, encubridora e indolente, con lo que se acaba de revelar, los venezolanos no podemos estar menos que indignados, asqueados, con este proceder desvergonzado.

Estamos frente a -nada más y nada menos- un funcionario que se valió de su alta investidura para forjar un caso en el que involucró a personas inocentes, sin tener pruebas ni indicios reales que las inculparan del asesinato del “angelito” fiscal Anderson. Mayor crueldad es inconcebible. Mayor bajeza, imposible.

Todos los venezolanos nos preguntamos hoy cómo es posible que gentuza tan despreciable haya llegado a cargos tan importantes y a cometer delitos de esa manera sin que las autoridades la condenen y persigan para sancionarla.

Quien suscribe, como la mayoría, no puede permanecer indiferente a este aberrante caso, a esta monstruosidad que clama al cielo; no sólo por ser profesional del derecho, sino, principalmente, por la condición de ciudadano alarmado con el desquiciamiento de las instituciones que estamos experimentando desde hace casi una década.

El desprecio por el Estado de derecho, las normas y los procedimientos es la regla de conducta en los que nos gobiernan. Desde el Tribunal Supremo, pasando por el gobierno central, hasta la oficina más insignificante de una gobernación la regla es la arbitrariedad, la interpretación acomodaticia (político-partidista) de las leyes, el atropello y la desidia. Todo en nombre de una locura ideológica: la revolución bolivariana.

Debemos reconocer que este gobierno ha sido muy eficiente en su labor de demolición institucional, lo que, por cierto, le ha facilitado mantenerse en el poder.

¿Cuántos otros casos habrán sido fraguados con los mismos métodos marramuncieros del ex Fiscal? ¿Cuántos, de los tantos presos políticos de este gobierno, están pagando injustamente cárcel como consecuencia de montajes realizados por políticos y funcionarios inescrupulosos y ruines?
¡Cuánta razón tiene un viejo y honorable abogado, ya entrando al retiro, que en días pasados, hablando sobre el lamentable estado en que está la justicia en Venezuela, me recordaba el Decálogo para abogados de Eduardo Couture, subrayando el hecho de que sólo uno de los “mandamientos” él confesaba no haber cumplido.

Le inquirí cuál de ellos y porqué. Y el viejo abogado me respondió: “El 10: Ama tu profesión. Trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado«. Visto lo que pasaba antes, y lo que ahora sucede, pero magnificado ¿con qué cara podría recomendarle a mi hijo o mis nietos mi carrera ?
Es doloroso observar cómo cada vez más nos acercamos a un país anómico, caótico, que muy bien describía aquel tango, Cambalache: Despliegue de maldad insolente, hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, generoso, estafador, todo es igual, nada es mejor, no hay aplazados ni escalafón, lo mismo un burro que un gran profesor, los inmorales nos han igualado.
El país tiene que reaccionar ante tamaña iniquidad. No puede ser que hayamos caído en tal depravación moral, y no hagamos nada por lograr que se castigue a los causantes de hechos tan escandalosos.

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