Opinión Nacional

¿Diálogo, debate, con quién?

I.-

Para dialogar al menos se necesitan dos personas: los animales no
dialogan ¿o sí?…Para que impere la justicia se requiere de un Estado
de derecho. ¿Hay Estado, hay derechos? Como defensor de los Derechos
Humanos, desde hace varias décadas, he aprendido que cuando se habla
de Estado de Derecho, todo el mundo cree que es un Estado en donde
muchas leyes están presentes; aunque ninguna sea efectiva pues son
ignoradas.

En un Estado de No Derecho lo que impera es, obviamente, el
hegemonismo. Esto es la mayor contradicción que puede existir entre la
razón y la fuerza, entre los ideales y los valores, entre la paz y la
guerra, entre el yo y el nosotros incluyéndome a mí…

Para Rigoberto Lanz, importante y afamado sociólogo gobiernista
venezolano (no gobiernero pues aún es crítico), es necesario que la
sociedad esté predispuesta al debate y que para el debate se requiere,
más bien se necesita una agenda. El problema es que para poner una
agenda de discusión sobre la mesa es imprescindible, ciertamente, que
tanto los verdes, como los rojos, como decía Cantínflas (Mario Moreno)
en «Su Excelencia» : Se pongan de acuerdo para ayudarnos «(…)
respetando nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y
nuestra personalidad … Practicando la tolerancia y la verdadera
fraternidad, que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de
tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política
… Reconózcannos como lo que somos, no solamente como ratones de
laboratorio, sino como seres humanos que sentimos, que sufrimos, que
lloramos».

II.-

Ahora bien, la cuestión es qué es debatir y para qué debatimos, cómo y
cuando y quienes… Como se ve, no es fácil la cuestión. Si aceptamos
que debate es discusión de ideas, confrontación de opiniones
diferentes, también debemos aceptar que debate es contienda y combate,
que sería o es, precisamente, lo que está haciendo el gobierno.

Los partidarios del debate no entienden o no quieren entender que
estamos frente a un gobierno militar y que los militares sólo tienen
dos ideas en la cabeza: vencer o perecer. Que es lo mismo que ganar o
rendirse. Obviamente, en la jerga militar la palabra perder, rendirse
es casi sinónimo de cobardía. Hay que recordar que cuando se rindieron
los alemanes en la II Guerra Mundial, lo hicieron porque ya estaban
completamente exhaustos y destruidos, y sin líderes, pues todos se
habían suicidado por cobardía o valentía; la verdad es que nunca
sabremos si esa decisión se toma en extremo por gran valentía o gran
cobardía. Sócrates se suicidó demostrando una gran valentía ante el
Estado omnipotente.

Hay una ecuación política que dice dialogar es rendirse y por lo tanto
los grupos que ostentan el poder jamás dialogan, ni siquiera entre
ellos. El debate y el diálogo está en la calle, dicen algunos
demagogos. ¿Debate de qué? – ¿De que Maradona es estafador,
narcotraficante, y drogadicto?… ¿Se debate sobre la subida de los
pasajes urbanos y extraurbanos? ¿Se debate sobre el kilo de tomates a
5 mil bolívares el kilo o la cebolla a 7 mil y la lechuga a 9 mil el
kilo[.1] ? – Ni siquiera sobre eso se debate en la calle. ¿Por qué?
Simplemente porque es un estadio cultural. Todo el mundo quiere
arreglárselas como pueda y le importa un comino el colectivo. ¿Cómo,
que no les importa el colectivo? ¿Y, entonces, como casi 8 millones de
venezolanos se inscribieron en el Partido Socialista Unificado de
Venezuela, que se supone propicia el colectivismo?

Como dice Lanz, la verdad es que los asuntos que verdaderamente
importan, es decir, la democracia, entre ellos, se ocultan. Los
intereses, dice Lanz, ponen en juego asuntos que les interesan a
algunos grupos de poder y a más nadie. Claro, Lanz le hecha la culpa a
la «mass media» y no a los grupos de poder político y económico. Lanz
nunca ha entendido, con toda su sabiduría social, lo que es, realmente
la «mass media» (seamos claro, el periodismo) y su labor dentro de la
sociedad. No se puede culpar a los comunicadores de tener a un
gobierno sordo y poco mudo, ignorante en ocasiones y manipulador en
otras. Las tensiones, los juegos de poder, la corrupción, las riñas
internas, no las fabrica las «mass media», no; evidentemente, no, sólo
las da a conocer (cuando puede). Esos problemas están allí, son
reales, no hay maquiavelismo en esto. Ojalá usaran a Maquiavelo, para
no cometer tantos errores y estupideces…

III.-

La Iglesia, por ejemplo, es un poder dogmático. Pero, a ella se le
acepta el dogmatismo porque es religión y quienes abrazan un culto
creen en él porque en realidad lo que más importa allí es la
preparación del Ser para el más allá, sin dejar de pensar, obviamente,
en el más acá. Por eso, la jerarquía eclesiástica está asustada y teme
que su rebaño se pierda en la vorágine del dogmatismo político y cruel
que son los partidos autoproclamados marxistas. Se teme que el rebaño
sea condenado como en el pasado lo fue en Polonia, en Hungría y otros
países católicos de Europa.

Las dictaduras, piensa la Iglesia, son contrarias al libre albedrío
predicado por San Agustín quien tomó la ciencia filosófica
aristotélica para hacerla carne de la filosofía humanista cristiana.

La Iglesia ve una realidad diferente a la que ven los políticos. Es
verdad, la Iglesia patea calle, va a los barrios, ve la miseria,
conforta a los pobres, a los sin casa, a los excluidos, a los
marginados. Los políticos, de gobierno y de oposición, no tienen idea
de dónde están parados. Bastaría, dice la Iglesia prender la mecha y
el polvorín social estalla. Los sociólogos tampoco tienen idea de los
que en realidad sucede. El cuadro que ha presentado la Iglesia en su
Asamblea Ordinaria Plenaria de la V Conferencia General del Episcopado
– CEV – (venezolana), plantea la necesidad urgente, inmediata de
dialogo y reconciliación. Dice la CEV que «urge el diálogo y la
reconciliación» pues la «patria vive los momentos más cruciales de su
historia». Esta manida frase, la he escuchado más de mil veces en mi
vida (la cual no es corta). Están asustados por una nueva Constitución
que, al final del día, nada significará. Seguramente será letra muerta
como la actual y sólo le dará sensaciones de más poder a quienes la
usan y abusan. El Poder, hoy día, es más virtual que real. Vemos, por
ejemplo, a Raúl Castro, pidiéndole agüita a los Estados Unidos, cuyos
gobernantes, en lugar de tender un salvavidas ignoraron el llamado.

Repito, la reconciliación necesita de dos. Para que se reconcilie un
matrimonio, es necesario que haya marido y mujer.

IV.-

Por ahora, pienso (y Dios quiera que me equivoque) no habrá ni
diálogo, ni reconciliación, ni debate, por una razón muy simple: no
podemos debatir con nuestro espejo. O como decía Cantínflas, «yo con
yo». El Poder quiere perpetuarse, idea que es estúpidamente ilusa. El
sistema, más bien el antisistema vigente, querrá gobernar
(¿desgobernar?) por mucho tiempo. Pero, eso es mientras quede aliento
pues hasta el más tenaz se cansa y el Poder cansa, agota, destruye
neuronas, coloca a los individuos que lo detentan en situación de
total soledad e indefensión incluso cuando se miran ante el espejo
pues terminan viendo al Moloc de su propio Ser que los devora…

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