Opinión Nacional

Dinero y bienestar social

La sociedad ha logrado alcanzar el nivel de vida actual debido al desarrollo del sistema de intercambio que utiliza dinero. La idea del dinero como cualquier mercancía que puede ser empleada como medio de pago, representó el cambio del sistema de trueque (donde cambiar mercancía por mercancía exigía la doble coincidencia de necesidades y proporciones) al presente sistema de intercambio donde es posible: a) cancelar la deuda asumida por el acceso a productos que son propiedad de otros (pago); b) identificar el valor monetario de los bienes y servicios disponibles en el mercado (unidad de cuenta); c) intercambiar mercancías al mínimo costo de transacción (medio de cambio); d) resguardar el poder adquisitivo en el tiempo (depósito de valor); y e) firmar acuerdos de deuda pagaderos en el futuro (patrón de pagos diferidos). Debido a dichas funciones, el dinero es un elemento esencial en el desempeño de toda economía y constituye en el presente un instrumento de política económica.

En este sentido, la cantidad de dinero en una economía ocasiona efectos en la producción, el nivel general de precios y el bienestar social de un país. El uso excesivo de nuevas unidades monetarias como instrumento para mejorar el bienestar social de la población deviene por la incapacidad del gobierno para conseguir la eficiencia económica en términos de maximizar la producción de mercancías con una cantidad dada de recursos, corregir las fallas de mercado y optimizar la distribución de bienes y servicios. Cuando dichas razones son evidentes, los políticos insisten en la creencia de que más dinero (mayores salarios, más transferencias) implica mayor bienestar: acceso a productos, mayor felicidad social.

Considerar así el bienestar social reduce a una dimensión los factores que llevan a las personas a una existencia tranquila, minimizando todos los aspectos que inciden de forma positiva en el bienestar de la sociedad: empleos de calidad, servicios de salud, acceso a la educación y vivienda, disponibilidad de alimentos, seguridad, estabilidad económica y política. Además, amenaza con destruir el nivel de vida alcanzado, pues al monetizarse la economía para asegurar el «bienestar social soberano», aumenta la presión sobre el nivel general de precios, ocasionándose un desequilibrio que puede alcanzar niveles tan elevados como para desconfiar en el papel del dinero y retomar al sistema donde el intercambio de mercancía por mercancía garantiza la subsistencia.

@ajhurtadob

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