Opinión Nacional

¿Dueño de qué? dueño de nada

Salvo la profusión de correos electrónicos que advierten sobre las implicaciones, intenciones y alcances de la resolución 082 del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, pareciera que los distintos medios de comunicación y sus opinadores, han concedido escasa importancia a la original manera que ha encontrado este régimen para privarnos del derecho de propiedad que nos confiere la Constitución más democrática del mundo. La misma que el presidente Chávez y su gobiernucho han terminado por transformar en algo menos valioso que el papel higiénico. La exposición de motivos de la mencionada resolución es un poema: “Considerando que es deber del Estado velar por la preservación, defensa y salvaguarda de las obras, conjuntos y lugares creados por el hombre, que constituyen elementos fundamentales de nuestras identidades étnicas y culturales”. Quizá los cerebros de quienes redactaron esa resolución estén afectados por el mismo cáncer revolucionario que Chávez le inoculó al alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, según confesión del afectado. ¿Es acaso el penoso rio Guaire -la gigantesca letrina en la que desembocan todas las cloacas de la ciudad- una obra creada por el hombre? En cambio si se le definiera como una obra de la naturaleza destruida por el hombre, la resolución diría al menos una verdad.

El poema termina y se transforma en la habitual mentira en el segundo considerando según el cual, cada uno de los bienes tangibles e intangibles, reflejados en los catálogos del patrimonio cultural venezolano, han sido seleccionados por las comunidades a lo largo y ancho del territorio nacional. ¿Cuáles comunidades, cuándo, cómo y dónde? Enseguida viene el veneno: el único objetivo de esa resolución mediante la cual un collage de más de mil calles, avenidas, puentes, árboles, iglesias, sinagogas, clínicas, pero sobre todos edificios y casas residenciales, es que pasan a ser bienes cuyos propietarios no pueden enajenar o gravar sin el visto bueno de la autoridad competente, en este caso el incompetente ministro del ramo tan inepto como los de todos los otros ramos y ramas.

Cualquiera que lea esto se preguntará pero ¿es que acaso puede ser objeto de venta una autopista, un puente, una avenida o la Plaza Bolívar de Caracas? Claro que no, pero declararlas patrimonio cultural mezcladas con las casas y edificios particulares apartamentos de casi todo el municipio Libertador de Caracas, es la manera de ocultar el verdadero propósito de los desvelos culturales del gobierno que más atropellos ha cometido contra el sector cultura. He bromeado con amigos que envían por correo electrónico la insólita resolución, diciéndoles que el edificio Paterdam en la avenida Victoria, uno de esos anodinos inmuebles construidos según la estética perezjimenista, fue declarado patrimonio cultural porque en el minpopopocultura se enteraron de que allí viví -como arrendataria- mis primeros tres años de casada y pasó mi hija sus primeros dos años de vida. !!!Ahhh!!! y fue allí donde un vecino me avisó, a las dos de la madrugada del 23 de enero de 1958, la caída del dictador. Además de cultural, histórico.

¿Para qué tanta simulación si al fin y al cabo la revolución chavista es hija putativa de la castro-cubano-comunista? Muy sencillo: Cuba es una isla de la que ningún cubano puede salir sin autorización del gobierno. La constitución cubana tan decorativa como la venezolana, garantiza el derecho de propiedad salvo en los casos de aquellos que abandonan el país definitivamente. ¿Cómo sabe el gobierno que la salida del país es definitiva? Porque se trata de quienes huyeron o aprovecharon un viaje autorizado, para asilarse en el exterior. Esos no pueden volver, ergo pierden sus propiedades que pasan a manos del Estado. En Venezuela, al menos por los momentos, no está prohibido salir del país. Algunos funcionarios de la Onidex destacados en el aeropuerto Simón Bolívar, cometen el abuso de preguntarles a los viajeros sobre el motivo de sus viajes cosa que ni les importa ni nadie está obligado a responder. Y si alguna vez los hijos de Stalin -también putativos- que nos gobiernan quisieran prohibirnos ir a donde nos dé la real gana, les va a resultar imposible cumplirlo porque siempre habrá una diferencia -al menos- entre Venezuela y la Cuba fidelista y es que por suerte no somos una isla.

Lo más cínico de la resolución mediante la cual todo lo que exista sobre la tierra venezolana será patrimonio cultural, es que en ninguna de sus partes se habla de la obligación del Estado de aportar recursos para el mantenimiento y conservación de todas esas calles, avenidas, puentes, autopistas, casas, edificios, iglesias, escuelas, clínicas y hasta malolientes ríos, que “constituyen elementos fundamentales de nuestras identidades étnicas y culturales”. La Ciudad Universitaria de Caracas, sede de la Universidad Central de Venezuela, fue inscrita por la UNESCO en el listado de Patrimonio Mundial. Sin embargo este gobierno, no solo le ha negado los recursos mínimos para su adecuada conservación, sino que a cada rato envía a sus pandillas de malandros asalariados para que asalten y destruyan sus instalaciones. Todas las vías públicas serán patrimonio cultural pero seguirán llenas de huecos y de basura. Y los edificios y casas particulares hoy confiscados por el gobierno mediante ese subterfugio, continuaràn padeciendo los cortes de luz y de agua y el asalto del hampa. Pero con el consuelo de ser parte de fundamental de la identidad étnica y cultural.

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba