Opinión Nacional

El cambur verde mancha

Para algunos han sido tiempos atroces; para otros -los enchufados y los vampiros- han resultado harto convenientes y provechosos. Para muchos han sido destructores chaparrones y para pocos nutritivas lluvias. La gente cuenta la fiesta según le va. En las cadenas, Míster Danger grita y miente. Se cree el papá de los helados.

El país con mayor potencial de progreso y desarrollo del subcontinente es hoy un paisito con el suelo institucional escarificado, una inflación que tiñe de pobreza a las mayorías y una corrupción que da nausea.

Es vox populi quiénes son los enchufados. Por si quedara duda, el tenebroso individuo que hizo de una hojilla un misil puso el foco en los que se cogen los reales, privando a los venezolanos de hospitales, carreteras, escuelas, universidades, canchas deportivas y un abalorio de obras y servicios que de existir se traducirían en buena calidad de vida de los pobladores de esta nación saqueada. Sin terminar el primer semestre, ya Míster Danger se cepilló el presupuesto anual. Pero para eso tiene la mayoría en la AN. Le aprueban cual coro cacofónico de focas todos los créditos adicionales. Así funciona la cosa. Ya no hay real, pero los rollos de papel tualé que ya no se producen en el país los traerán por avión. El flete cuesta una y parte de otra. No importa. Viva el nuevoriquismo. Los boliburgueses viven del despilfarro.

Llegaron unos macro tanques para la FAN. No sirven para enfrentar a los azotes que matan y saquean a la población. Para usarlos tendríamos que entrar en guerra que perderíamos. Pero eso no importa. Se ven requeté bonitos e impresionan. Y alguna comisión nutrió los bolsillos de un enchufado. La estabilidad del país se ve comprometida no por las paranoicas obsesiones sobre magnicidios, sino por estornudos. Hubo plata para templetes, pero no para surtir al país de suficientes vacunas.

La compañera sentimental de Míster Danger nos recuerda a la señora Ibáñez. Como aquella, manda por debajo de la mesa. O de las sábanas. Y la gente se queda como si nada, atribuyendo a esta circunstancia borrascosa un tono de normalidad que no tiene a ninguna hora de ningún día.

Míster Danger pega gritos en la niebla. No han pasado muchas horas y se echa para atrás. Santos se ríe. Al fin y al cabo sabía que el asunto no era más que una malacrianza, un pataleo de niño cursi recién estrenado en la silla. Pasada la página del impasse, el hombre se fue a Nicaragua, chequera en mano. La fiesta continúa. Daniel Ortega se restriega las manos. Salió su número.

Arias Cárdenas anuncia un nuevo sistema de regulación de compras. Una persona sólo podrá adquirir 20 rubros regulados a la semana. Esto incluye productos como arroz, aceite, carne, lentejas, harina de maíz y de trigo, pasta regulada, pollo, caraotas, leche en polvo, azúcar, crema dental, jabón de tocador, lavaplatos, pañales y papel higiénico. ¿Cómo les parece? Suena a tarjeta de racionamiento. ¿O no?

Date con furia, Míster Danger. Vas camino a darte cuenta que el cambur verde mancha. Dale, Henrique, aunque vengan carros.

 

 

 

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