Opinión Nacional

El cara o cruz del 3 de diciembre

Quiérase o no aceptar, lo que se juega Venezuela el 3 de Diciembre, es más que una elección presidencial.

Chávez no significa hoy la continuidad democrática, Chávez significa la profundización de su proyecto “socialista bolivariano”: un socialismo a imagen y semejanza al de Cuba y un bolivarianismo vitalicio con derecho a dejarnos un heredero en el momento de su muerte. (¿Será Juan Barreto?)
Chávez significa la transformación de la Constitución, -la que nos dimos en el 99, la de la Democracia Participativa y Protagónica- por una que lo consagre como jefe supremo, al estilo de los emires árabes o de los reyes de Europa. Chávez significa en lo político, social y económico un salto atrás.

A todas estas, ¿qué puede significar en esa elección un hombre como Manuel Rosales? ¿Puede Manuel Rosales representar la figura de un demócrata como Rómulo Betancourt? Figura que se engrandece en estos tiempos de democracia confiscada. Betancourt en plena lucha armada y en los primeros años de consolidación democrática, sólo aspiró y fue presidente una vez.

Recordar a Manuel Rosales, dándole apoyo al “gobierno” de Carmona, es tan lamentable como el Golpe de Estado que Rómulo Betancourt le dio a Medina o el que Chávez le dio a Pérez. Lo cierto es que más allá de las elecciones del 3 de Diciembre, existen conquistas que la Nación Venezolana se ha dado y que no se puede dar el lujo perder.

La presidencia vitalicia en un país como Venezuela, está fuera de contexto. Desde el punto de vista social y cultural; a ningún venezolano le cabe en la cabeza, pensar que tendríamos un presidente para siempre. Así como la discusión entorno a la propiedad en un país moderno, de este tiempo y de este espacio. ¿Es concebible hoy en un país como Venezuela el latifundio?.. Existen una serie de instrumentos en la Constitución Nacional, que no le sirven a la izquierda retrograda ni a la derecha chavista, como tampoco a la derecha opositora. Existen conquistas que van mucho más allá del chavismo que la Nación Venezolana -insisto- no puede perder.

Chávez cumplió su ciclo. Pareciera que el momento es de Rosales. Bienvenida la alternatibilidad democrática. Bienvenida y ojala sea para siempre. Un día puede ganar la izquierda, otro la derecha. Eso es, debería ser así. Ojala que esa derecha y esa izquierda tengan como horizonte a Venezuela y su gente, no su erario público.

Desde el punto de vista democrático, Chávez no es un buen ejemplo a seguir, pero Bush o Bleir tampoco. No se puede reivindicar el Holocausto, pero tampoco la Desgracia Palestina. La democracia tiene un solo perfil y en ella no cabe el totalitarismo de izquierda o de derecha. No caben los extremismos: …si no estás conmigo, estás contra mí… o aquella máxima:…con la revolución todo, contra la revolución nada.

La democracia no es de izquierda o de derecha. No es Bush o Chávez. La democracia no tiene ideología. Ideología tienen los hombres -si es que la tienen- normalmente distorsionada. ¿Cuántos hombres se han considerado justos en su proceder? ¿Ejemplos? Innumerables. En todo caso, si tienen alguna duda de la imparcialidad de la democracia, les recomiendo buscarse a un viejo estadista llamado Pericles. Él les sabrá informar.

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