Opinión Nacional

El chavismo ordinario

La epidemia más mortífera del siglo XX no fue ni la gripe española ni el SIDA, sino el reduccionismo, padre del (%=Link(«/bitblioteca/roberto/stalin.asp»,»stalinismo»)%), el nazifascismo y otros fervores menores pero no menos atroces. Del terror a esos rigores nace parte de la desconfianza hacia (%=Link(«/bitblioteca/hchavez/»,»Hugo Chávez»)%).

No se puede culpar a quien se recela ante un manual de instrucción premilitar o cierto proyecto educativo, que nadie ha revocado convincentemente, que yo sepa, y en donde se declaman simplezas que en otros tiempos han tenido desenlaces horripilantes, por usar un adjetivo lánguido.

No toda oposición a Chávez es (%=Link(«/bitblioteca/venezuela/punto_fijo.asp»,»puntofijista»)%), ni fue Chávez quien inauguró la crítica a las “cúpulas podridas”. Fueron cuarenta años de reproches, sarcasmos, reflexiones y (%=Link(«/bitblioteca/venezuela/27f.asp»,»27 de Febrero»)%). Pero Chávez ha logrado asociar toda oposición con el puntofijismo, logro que automáticamente lo convierte en una nueva versión del puntofijismo en lo que tiene de hegemonía santurrona.

Este primitivismo no vive solo en los loquitos del chavismo. Nació en el discurso originario de Chávez. Recuerdo un programa de radio en 1997 ó 1998 en que algún valiente osó entrevistarlo. Le preguntaban si iba a ser candidato a la Gobernación de Barinas. Grosso modo recuerdo que aquel remoto Chávez respondió que no estaba dispuesto a lidiar con una Asamblea Legislativa de corruptos y negociar con otros poderes locales. “Yo topo a todo”, declaró. Es decir, ‘lo apuesto todo’, es decir, ‘quiero todo el poder’. Tal vez en ese entonces andaba con (%=Link(«/bitblioteca/ceresole/»,»Ceresole»)%). Esa visión totalitaria ha estado contrapesada por su rechazo a la violencia, que hemos constatado desde que se negó a enviar el ejército al estado Sucre a matar estudiantes, comenzando su gobierno.

El chavismo es más complejo que el chavismo ordinario. Ver solo su rasgo hegemonista impide advertir otro que nos es difícil a los latinoamericanos percibir en un militar: Chávez no ha reprimido manifestaciones, no ha encarcelado ni exiliado a nadie y se permite desconcertantes amplitudes: el noticiero de Radio Nacional se parece a veces a (%=Link(«http://www.globovision.com»,»Globovisión»)%) de tanto reseñar a la oposición. Desde aquel arcaico “topo a todo” hasta este Chávez complejo que designa opositores para sus (%=Link(«/bitblioteca/hchavez/decreto_seguridad.asp»,»comisiones»)%) hay una evolución vertiginosa que va del primitivismo a una visión multidimensional de la realidad, que ojalá siga prosperando en él y en todos.

Lo peor del chavismo ordinario es que alimenta una oposición ordinaria, enteriza, totalitaria, que solo ve negro donde hay mil otros matices. La (%=Link(5616422,»crítica ordinaria»)%) enceguece hasta a los más lúcidos, que no ven los peligros reales, encandilados por los ilusorios. Ver a Mussolini en Chávez nos impide ver que la hegemonía que procura ganar con ardides ha conducido al fariseísmo y este a la corrupción, desde el Cro-Magnon hasta esta desconfianza hacia todos, incluyendo al propio MVR y a las conquistas de la (%=Link(«/bitblioteca/anc/constitucion1999.asp»,»Constitución Bolivariana»)%). Y que corrupción no es solo peculado sino desnaturalización de las funciones, que lleva sucesivamente a 80% de gente pobre, a esta delincuencia desesperada y desesperante y al (%=Link(1866376,»peñismo ordinario»)%) de “plomo al hampa”.

Por eso hace falta un chavismo que no vea puntofijismo en toda crítica y (%=Link(«/bitblioteca/roberto/se_solicita_oposicion.asp»,»una oposición»)%) que no maneje mirando solo el espejo retrovisor.

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