Opinión Nacional

El cimbronazo que viene

La mayor paradoja de la Venezuela de hoy, es que en el peor momento del gobierno de la revolución pirata, no surgen todavía la fuerza y figuras que dirijan la reconstrucción nacional, ante el viraje brusco que se dibuja en el horizonte político inmediato. No nos atribulemos. Siempre surgen, sólo que por definición sus caras no son las exitosas de ayer y de hoy…

La crisis del país se reduce dramáticamente a la crisis de la dirección alternativa que no termina de aparecer con la fuerza necesaria para imponerse. Si esa dirección hubiera aparecido ya habría señales y no es así.

El concurso lastimoso por una candidatura presidencial, que transformaron en rochela de protagonismos de cuarta categoría, nos ha dado la medida de la pobreza de quienes aun se nos ofrecen desde los últimos retoños de la vieja clase política, desplazada e incapacitada por antonomasia, para pretender dirigir desde la primera línea el huracán político-militar que se avecina.

El abanico candidatural tiene de todo menos lo necesario. TODOS creen en la viabilidad de elecciones, sin que medie una ruptura y derrumbe del aparataje del régimen convulsivo que Chávez armó para eternizarse y no para rifarlo a fecha cierta el 3 de diciembre del 2006.

Como la política no es para brujos, he sostenido que la campaña electoral podía ser útil si es convertida en una oportunidad para la unidad y la movilización, que de inicio permitiera, por ejemplo, desconocer ese CNE de acólitos tramposos del poder chavista espurio.

La amarga verdad es que con los liderazgos en presencia del llamado polo opositor no llegamos ni a la esquina. No seré yo quien descalifique las notorias personalidades opositoras, sacando viejos y nuevos trapos sucios. He despreciado siempre el adjetivo fácil en política que casi nunca explica la complejidad de las conductas humanas.

Estoy convencido además que decir verdades crudas y duras, sin reparar en conveniencias conlleva pagar el precio, muchas veces, de la incomprensión o colocarse como pararrayos de los críticos de las más diversas motivaciones.

Corriendo los riesgos, lo que no puedo ocultar es mi convicción de que la gravísima falla común en todos de quienes he oído o leído de aspiraciones candidaturales es que NINGUNO dice que el atronao de Sabaneta, y este no es un adjetivo, NO sale de Miraflores por votos, por la sencilla razón que Chávez posa de demócrata pero gobierna con los objetivos de su felonía golpista del 4 de febrero de 1992.

La otra verdad elemental, y que no aparece ni siquiera en un vocablo de los candidatos, respetables unos, patéticos otros, es que la fuente de sustentación de este gobierno no es la voluntad popular, ni la legitimidad y legalidad constitucional, perdidas rotundamente desde el 11 de abril del 2002 y con el revocatorio robado del 15 de Agosto de 2004, sino la cúpula militar corrupta y la cadena de mandos medios de compinches que montó García Carneiro, con el G2 cubano, desde el contragolpe del 13 de abril de 2002.

La cadena paralela con las que compiten el General Baduel y el Almirante Maniglia al estar plagada de disminuidos frente a los de línea dura cubana no hacen mas que entretener sin destino la crisis de identidad que socavan a las FFAA al intentar cambiarles su naturaleza y desplegarlas en ofensiva para imponer la idiotez geopolítica del chavismo convertido en agencia político-militar del castrismo senil, y a nivel interno ejercitarlo como el destacamento armado de un poder ideologizado, contra la mayoría nacional que repudia esa cubanización del régimen político.

Esa impúdica parafernalia y que en contra de el imperio, en unas FFAA asesoradas y entrenadas por décadas por los yanquis, no es más que una ridícula postura de jalamecates del mecenas de Miraflores, que depara cargos, ascensos, privilegios y fortunas a quienes se presten a ese juego de gastar enormes recursos públicos para sostener una insensata carrera armamentista en la zona, por demás imposible de sostener, si se compite con la relación mil a 0,1 con USA.

La crisis que madura al interior de las FFAA como un reflejo INEVITABLE de la crisis del Estado, del régimen y del gobierno, convulsionados por la parálisis, la corrupción, la subversión interior, y el colonialismo cubano generados desde la propia presidencia de la república, apuntan al estallido de fuerzas centrifugas en los movimientos sociales y políticos afectos al gobierno y del funcionariado, incluido el militar.

Quien niegue que el chavismo entró en una crisis irremediable, de todos contra todos, surgida por supuesto en el reparto desigual de la torta, o no vive en este país o desconoce que la ley natural de las sociedades socialmente desiguales, y la nuestra es una de las peores del mundo, impone su lógica de dentelladas, bajo normas civilizadas, en democracia donde los colmillos son disfrazados y limados por las leyes, o brutalmente, en los regimenes de espurios despotismos de camarillas o aluvionales repartos sociales desordenados y antojadizos, producto de alguna onda gubernamental populista, fascista, socialista o militarista de corta o larga duración.

Es un hecho innegable que este gobierno se lanzó, con un éxito relativo, por un par de años, a una vorágine de reparto desordenado del ahorro nacional. La mayor parte de esos condumios se convirtió en fortunas para los nuevos magnates chavistas y las migajas para el pueblo humilde en piñatas, ropa nueva, carros, neveras, cocinas, motos, aguardiente y sobre todo se fue por las pocetas.

Nadie en su sano juicio puede desconocer el hecho que muchos pobres, desde años y años, agradecen ahora la demagogia de unos reales que le llegaron sin el menor esfuerzo retributivo durante un tiempo. Eso bien vale ponerse una franela roja y hasta asistir a algunos actos proselitistas que cobran esa adhesión clientelar. La idiotez de Chávez está en creer que esos venezolanos educados en la mano extendida, durante décadas, darán la vida por mantener este gobierno mamarracho.

De nuestro lado la frivolidad de los fanáticos de la participación electoral, con cualquier escenario ventajista del gobierno, aún se empeñan en creer que puede ganársele a esa poderosa maquinaria clientelar estatal, subsidiada por miles de millones de dólares. Este despropósito es solo comparable al de creer que sólo basta abstenerse para evitar que el gobierno legalice su continuación, sobre todo dando por descontado que el gobierno haría votar, bajo chantaje, por lo menos al 50 % de los venezolanos, a los que les agregaran tres o cuatro millones de virtuales en la trampa electrónica de Smartmatic ya montada.

No hay razonamiento simple, ni propuestas simples para una situación que nuestros antecedentes históricos y los dirigentes de la oposición hicieron complejas, desde años atrás, cuando entre aventuras y cobardías nos entregaron al gobierno atados de pies y manos.

Es cierto que Chávez es un coloso derrotable, por que es fraudulento, pero también lo es, que nuestras fuerzas fueron diezmadas por los disparates de nuestros dirigentes, sin olvidarnos de este último capitulo vergonzoso de candidatos que quieren marchar en cualquier condición al patíbulo del 3 de diciembre.

Por supuesto que hay que abstenerse de convalidar el fraude de las Jorguitas y Smarmatic. Pero también creo que los abstencionistas intransigentes, deberían dejar tranquilos a quienes quieren usar la campaña electoral para exigir que tal fraude no se posibilite. Nada nos cuesta esperar tres meses. Sólo transitoriamente podemos dejar de irritarnos por la falsa polarización entre nosotros, entre abstencionistas y electoralistas. Si se mantienen las condiciones fraudulentas del CNE chavista, sólo participaran quienes quieran ser acreedores del gobierno para cobrar alguna factura futura en la cohabitación con este régimen delincuente.

La verdadera discusión tendrá su oportunidad que no es ahora, compitiendo con los goles y las trifulcas tempranas del certamen de egos exacerbados, con su pleyade de candidatos “dispuestos a sacrificarse por la patria”.

La discusión nacional es en octubre y noviembre, cuando algunos de estos candidatos honorables y los piltrafas pagados por el gobierno, pretendan llevarnos al matadero del fraude con las marramuncias impuestas por el CNE chavista. Será el gran momento de la abstención militante. O el gobierno entra en crisis y se abre una brecha que posibilite contra Chávez unas elecciones limpias—en política nunca se descarta nada—o sencillamente aquí comeremos hallacas en medio de una poderosa crisis política que inaugurará, en medio de la deslegitimación del gobierno, una etapa de graves incertidumbres.

Sin embargo, es muy difícil que abordemos el inicio de esa crisis política sin haber saldado cuentas entre quienes hemos adversado activamente al régimen. La crisis de la oposición, que empezó hace rato, será aun mas profunda en los próximos meses. Falta la fase, todavía, en que escupirán en las calles a los ilusos que quieran ser comparsas del fraude electoral, para satisfacer ambiciones anodinas de figuración o proyectos inconfesables de cohabitación con el régimen en su fase terminal más corrupta y antinacional.

Vean los rostros de quienes dirigieron y pretenden dirigir la oposición con la apuesta electoral, a este gobierno, véanles bien las caras porque la inmensa mayoría de entre ellos serán sepultados en el olvido o en el desprecio público.

El escepticismo de las grandes mayorías, contrarias a este piltrafa de régimen autoritario, pero desconfiada al máximo respecto a los lideres de nuestra oposición oficial, tiene su origen indiscutible en que a este noble pueblo, que peleó con las armas democráticas, incluso insurreccionándose el 11 de abril de 2002 y que fue burlado con el arrebatón del 12, de los fantoches que se alzaron con el poder, para no hacer un carajo, y para saltar al vacío y provocar la vuelta del depuesto parlanchín.

A este noble pueblo se le llevó a una huelga general suicida porque fue dirigida por cobardes, que escudándose en el pacifismo natural de nuestra buena gente, convirtió aquella interminable protesta en un juego floral en las autopistas del este caraqueño.

Los famosos líderes militares de oposición resolvieron en lugar de echar tiros, echar discursos en la Plaza Altamira, descabezando el generalato y el coronelato y facilitándole, con esa aventura, la purga a Chávez dentro de las FFAA.

Año y medio más tarde, después de habernos negociado el alma a través del imbecil Carter y del apagafuegos Gaviria, nuestra inefable dirigencia opositora no tuvo mejor idea que dejarse robar el referéndum revocatorio, por andar garantizando la pureza de las Smarmatic y del árbitro cacharro que implementó ese fraude sin precedentes desde el CNE, hasta con la aquiescencia de los “nuestros”.

Que conste que sólo digo pocas verdades, no medias verdades. Mi interés no es el de prender el ventilador desde nuestro lado con algún propósito avieso. Nótese que no nombro a nadie. Me interesa, como a la inmensa mayoría de los venezolanos, arreglar cuentas con las propuestas políticas erróneas, no con las personas que son apenas instrumentos a veces ciegos o involuntarios de las astucias con que la historia va moldeando la vida de las naciones.

Puedo incluso admitir que muchas de esas conductas eran, sino inevitables por lo menos convocadas al escenario por precondicionamientos de toda nuestra historia y cultura. El pacifismo, por ejemplo, idolatrado por nuestra pueblo y fundamentalmente en las clases medias, siendo nuestra mejor virtud, constituye un verdadero obstáculo para lidiar con una bestia belicista como la que encarna este gobierno lumpem.

He estimado conveniente empezar a decir cosas graves sobre nosotros mismos porque se avecina un cambio drástico en la situación política, donde todas las fórmulas de la oposición tradicional, incluyendo las ilusas propuestas electorales van a entrar en bancarrota.

El país ya se nos fue por la tronera del desorden, las propias instituciones están estallando a manos de asaltantes de caminos, que ejercen la autoridad por encima de la ley, y lo dicen abiertamente, por si acaso alguien no se había percatado que estamos ante un régimen de forajidos.

El ritmo de este despilfarro de la riqueza a manos de depredadores e improvisados pirateando, a altísimos costos, soluciones mediocres para problemas cada vez mas graves, dejó muy atrás, con sus privaciones, desengaños y miseria a quienes prestaron sus espaldas como escalera de los rapiñadores y subversivos ahora convertidos en pequeños déspotas de las oficinas publicas y de la muy desigual repartidera de real a través de las misiones.

“Muy bien el diagnóstico pero cual es la medicina” me increpó recientemente un lector.

La medicina amigo se llama ORDEN. Este país se fue al demonio en manos de Chávez y su burguesía roja delincuencial que sacia su irrefrenable apetito de poder para convertirlo en mayores privilegios y riquezas.

No viene una victoria democrática que genere, con más libertades reconquistadas, una gran armonía nacional. Eso fuera lo ideal, pero lo inevitable ( y siempre fue así en todos los tiempos, latitudes y situaciones) es que se produzca un dramático cambio de signo político en la conducción del Estado. La armonía volverá pero no puede ser inmediata con los responsables de todo este desastre que pretenderán mantenerse incluso desatando una infernal escalada de violencia.

La libertad que queremos en la Venezuela de hoy no es la de poder hablar mas sino la de lograr, con nuestras familias, dormir tranquilos y sin que nos agobien las privaciones y la inseguridad. La unidad del país y la paz interior, surgida de los nuevos equilibrios y garantías para todos los ciudadanos, que nos permitan la gran reconciliación nacional, será el objetivo del cambio de signo en la dirección del estado.

Ya vendrán los espacios y tiempos para restituir los equilibrios de todas las instituciones, con la mayor democracia formal y en particular la de elegir y ser elegidos, sin menoscabo, por fraudes y ventajismos.

Viene un cimbronazo pendular hacia el ORDEN para restituir la seguridad de los ciudadanos contra el hampa, la protección de la propiedad, la familia, los derechos económicos, la restitución de nuestras alianzas internacionales.

Viene un parao en seco a la corrupción generalizada y un fin abrupto a la impunidad en los delitos de latrocinio de dineros públicos y devolución por confiscación de grandes fortunas estafadas al fisco.

Viene un verdadero desarme de los barrios y la liquidación de todos los grupos armados e ilegales.

Viene un acuerdo fundamental con el Estado Colombiano, para liquidar, con todos los medios posibles, a ambos lados de la frontera, a la narcoguerrilla y a los grupos irregulares, ligados al secuestro y la extorsión.

Viene el desmantelamiento de todo el aparataje ideológico cubano en la educación, FFAA, la salud, la policía, las relaciones exteriores etc.

Viene una restitución rápida de las relaciones de respeto y consideración con la Iglesia Católica y su jerarquía, de la que son fieles la inmensa mayoría de los venezolanos.

Viene una restitución inmediata de un gran acuerdo con USA y su DEA, para disminuir drásticamente el tráfico de droga por Venezuela de los mayores volúmenes conocidos. Viene un acuerdo de vigilancia aérea masiva en colaboración con los americanos para cortar de cuajo ese infernal tráfico y rescatar la confiabilidad del país en materia de lucha antidroga y antiterrorismo.

Todas esas medidas traerán automáticamente la estabilidad y prosperidad económica y la estabilidad de la moneda. Entonces podrán usarse los gigantescos recursos ahora despilfarrados y regalados a Cuba y otros gobiernos para asistir a los venezolanos sin vivienda y sin trabajo y en la pobreza.

No soy brujo para predeterminar la trama de los acontecimientos que vienen luego que nos trajeran al borde del abismo. Sólo se que antes de lanzarnos al precipicio operarán las fuerzas de la conservación social para producir el frenazo y la recomposición en seco del orden. De lo único que estoy seguro es que la inmensa mayoría quiere ORDEN y auspiciará o apoyará un cambio drástico del signo político militar del Estado Venezolano. Antes o después de diciembre.

El mayor símbolo de que esto llegó a donde tenía que llegar, lo constituye ese mitin del gran orate en el Poliedro, ante unos diez mil adolescentes, a quienes prometió, para defender a este gobierno, la próxima remesa de fusiles rusos Kalashnicov. ¿Pudo haberse escuchado en décadas algo mas irresponsable en boca de un jefe de estado, a no ser en la de este embaucador, que propone derramar la sangre de nuestros jóvenes y niños para defenderle su mierda de gobierno o la dictadura decrepita de Castro en Cuba?.

Confieso que todavía el libertador de Sabaneta me sorprende, porque es que los locos son así, te salen con una vaina que ni siquiera creerías era posible oír.

Los adolescentes de su frente estudiantil Francisco de Miranda,…pobre precursor… se levantaron como electrizados a aplaudir… los camarógrafos se solazaban en recoger las imágenes de los aplausos. A muchos les encantó la idea de recibir un fusil de manos del presidente y así lo exteriorizaban, pero también vi caritas de sorpresa, y en otros una mueca de susto y una expresión de …¿porqué estaré aquí, oyendo a este tipo que me quiere entregar un fusil, de nombre impronunciable para ir a una guerra… si yo solo vine para que a mi mama le sigan dando su beca de la Robinsón, por hacé el curso pa´ hacé tortas…?

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