Opinión Nacional

El código Baduel

El domingo 5 de agosto pasado, luego de publicar nuestro artículo intitulado “El discurso de Baduel”, iniciamos la escritura de este nuevo artículo y esperamos justamente tres meses, para que el personaje se pronunciara sobre el fondo que quedó subyacente en su mente, luego de su discurso en la entrega del ministerio de la defensa. Esperamos que ocurriera una de estas acciones: que publicara Chávez los 5000 ejemplares que ofreció del discurso, o que Baduel renunciara a un nuevo cargo en el “chavismo”. Evidentemente, no ocurrió nada al respecto, por lo que siempre creímos en la sinceridad de Baduel.

Pensábamos, que parecía el efluvio mediático de un personaje que muchos tildan de gris, sin embargo, conociendo a los militares y a algunos militares, nos atrevemos a remedar a la señora Golinger, quien publicó su idolatría a Chávez, parodiando al Da Vinci en su momento de furor. En ese escrito, más que un código, consiguió su pasaporte al equipo de aduladores, que no cesan de creer que el pueblo venezolano es descerebrado y se embolsan lo suficiente como contrapartida revolucionaria. ¡Qué triste papel el de la AN, que creyó que era una persona seria! (¿y cuerda?)
Sin parodia, y sin desmeritar a los detractores, asumimos el rol de decodificador para liberar a Baduel del epíteto que había logrado de sumiso y débil sentimental, característica poco rutilante e inaceptable en un militar de alto señorío. No obstante, en su tan discutido discurso, que se corrobora con su pronunciamiento anti reforma constitucional, que en su expresión coexisten apreciaciones muy bien codificadas, que requieren seso para descifrarlos. En principio, como lo manifestamos, para el análisis había que entender: momento, lugar, destinatarios y auditorio como elementos indispensables.

En su discurso en el II Encuentro Mundial de Solidaridad con la Revolución Bolivariana en abril del 2004, Chávez había dicho: “Mi gobierno está comprometido a romper con el esquema capitalista que aquí fue sembrado y a través del cual una minoría, la oligarquía industrial y las minorías pudientes, concentró durante muchos años los recursos, los capitales y los factores de producción”. “La revolución está entrando en otra etapa, en la de la transformación socio-económica y este año va a ser clave en esa línea transformadora». Posteriormente acuñó para la “revolución” el tema: “Socialismo del Siglo XXI”, que remata luego con el canto “revolucionario” de: “patria socialismo o muerte”.
Fuera de la relación Chávez-Baduel, los miembros de la FAN, que aceptaron el “bolivarianismo”, nunca han consentido el cambio que ha dado Chávez a la motivación que se trazaron cuando se revelaron contra Carlos Andrés Pérez y no le perdonan el anunció de haberse vuelto socialista y su unilateral decisión de establecer para Venezuela el camino socialista, alejándose del “bolivarianismo puro” del juramento. (No debemos olvidar que Baduel estuvo en el juramento del Samán de Güere y no estuvo de acuerdo con el golpe del 4F).

Para estos bolivarianos, marca pauta el 8 de enero de este año, cuando fue designado el nuevo gabinete, donde prevalecen los líderes comunistas y de la liga socialista. En este gabinete, dieron mérito a Baduel, a quien consideran el único bolivariano puro, razón que nos sirve para descifrar su discurso.

Este ánimo y ambiente, se acrecientan con el menosprecio del mérito para los ascensos, el desconocimiento del tiempo máximo y mínimo para el servicio, la incentivación a ultranza del odio entre clases y grupos sociales; y el uso de la FAN como escudo y freno antidemocrático para eliminar las protestas estudiantiles por el rechazo al cierre de RCTV y hoy contra la reforma constitucional. Los cambios militares son el orden del día, que aunque parezca algo insustancial para el común, dentro de la FAN crea inestabilidad en la carrera militar, que se alimenta con proporción impensable de oficiales dados de baja o en vegetación en sus casas sin empleo, castigados por negarse al uso corrupto de la indisciplina, la disidencia y negarse a la politización. ¿Podría suponerse lo que hubiera ocurrido si Baduel, por la vía pacífica se opone directamente a Chávez, identificando sus seguidores?
En el interno, los militares que favorecían el discurso de Chávez han criticado la forma como se dirige a la jerarquía católica, cuando con lógica razonable el Arzobispo de Caracas Monseñor Urosa y otros obispos le han inquirido a que defina su propuesta de Socialismo del Siglo XXI. No ha sido de buen gusto el que éste responda que se lean los libros de Marx, Lenin y Engels, y la supuesta orden de enviarle una caja de ellos a la Conferencia Episcopal de Venezuela. Criticaron entonces, que con este hecho el presidente se declaró públicamente marxista leninista, o “en otras palabras, COMUNISTA”.

El tapón que liberó al genio de la lámpara fue la orden de crear el PSUV (eliminando el bolivarianismo y el MVR), como fórmula para la idolatría al líder único y el deseo inescrupuloso de perpetuarse en el poder, negando la posibilidad de líderes paralelos y reservándose solo para sí la nominación de “comandante”, como lo titulan sus adláteres para imitar al líder de la revolución cubana.

Ha sido difícil comprender la actitud de un militar como Baduel, quien en el ejercicio de su liderazgo como ministro de la Defensa, tenía que estar enterado de lo que ocurre y deja de ocurrir en la FAN. Siendo notoria su devoción religiosa y su sensorialidad del “mas allá” con convencimiento de su reencarnación. En este sentido, tenía que estar enterado del rechazo de la oficialidad bolivariana al marxismo, por cuanto para ellos, Karl Marx no solamente fue contrario al ideal de Bolívar, sino que lo ofendía por el hecho de haber nacido en cuna aristocrática, y en sus escritos se refería despectivamente a los pueblos latinoamericanos que sirvieron a la lucha de Bolívar, tildándolas de “pequeñas repúblicas”.

Mas grave aún, a decir de estos militares bolivarianos, Karl Marx calificó a Bolívar como el «canalla más cobarde, brutal y miserable”, y de él decía, que era el verdadero Faustín Soulouque, quien en 1849, como gobernador de Haití se proclamó emperador como Faustino I y gobernó de manera despótica durante diez años, afirmando además que Bolívar era un mito de la fantasía popular, que en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres.

Es crítica vox populi en el interno militar la insistencia enfática, vehemente y convencida de Chávez en su reelección indefinida, lo que consideran diametralmente opuesto al pensamiento del Libertador, quien se opuso a la permanencia de un solo ciudadano en el poder. Igualmente critican la soberbia del Presidente y su tendencia al maltrato de palabras a un ministro, dando “pena” ver u oír los líos que les arma, ya sea en persona o por teléfono, delante de otras personas.

Recuerdan, que ministros y otras personas le hicieron tímidas observaciones sobre su propuesta del “socialismo del siglo xxi” para que no tomara la vía ortodoxa del Marxismo-Leninismo, y “los increpó con una furia tal, que dejó a todos los que se dieron cuenta, impresionados y muy decepcionados”. Ellos son testigos de lo público y notorio de la facilidad como entra en cólera y el uso del lenguaje, algunas veces obsceno, contra quien le disiente. De mayor gravedad, su trato desconsiderado con las personas humildes que lo abordan o tratan de llegar a él, angustiados por necesidades o problemas que los aquejan.

Otro elemento que utilizamos en el análisis es la controversia Chávez- Müller-Ameliach-Podemos-PPT. En esta relación, encontramos una simbiosis conceptual, de donde se origina la controversia política en confluencia del socialismo irreal y la politización de la FAN, que evidentemente conduce a la ortodoxia comunista de Marx-Lenin y hace surgir la remembranza del socialismo de la URRS, su secuencia y su fracaso.

Desciframos la actitud de Baduel, a pesar de las críticas contra su inercia y pasividad durante su ejercicio activo como militar de alto rango, ante acontecimientos alejados de una real democracia y un sistema económico fuera de la ortodoxia doctrinaria. Recordamos que expresó: “…el cargo de Ministro del Poder Popular para la Defensa, …obliga …por principio y por ley, a mostrar su pensamiento frente al ejercicio direccional de los hombres y la estrategia política del Estado, de cara al futuro para que el ciudadano de nuestra Nación, hoy en tránsito político social inédito, conozca del profesionalismo de su accionar y, en consecuencia, sienta el descanso y reposo que se merezca al comprobar la decisión de apego del jefe militar a la institucionalidad del Estado venezolano, conservando la disciplina, la obediencia y la subordinación, pilares fundamentales de nuestra institución, con el ejemplo y la preservación de los valores de nuestros integrantes”. “Cuando digo que nos encontramos en un tránsito inédito, que en los órdenes político y social está atravesando nuestra Nación, entre otras cosas, me refiero al proceso de construcción de un nuevo modelo político, económico y social al cual hemos denominado Socialismo del Siglo XXI”.
La pasividad no condujo a Baduel a la aceptación, a diferencia del discurso de los seguidores que aceptan todo lo que Chávez dice, como si fueran enunciados surgidos de la experticia, por ello expresa: “El término Socialismo lamentablemente no tiene un significado uniforme y homogéneo para todo el que de él habla y de allí quizás la incertidumbre e inquietud que se generan en algunos sectores de la vida nacional cuando siquiera se le menciona. El llamado del Señor Presidente Hugo Chávez a construir el Socialismo del Siglo XXI, implica la necesidad imperiosa y urgente de formalizar un modelo teórico propio y autóctono de Socialismo que esté acorde a nuestro contexto histórico, social, cultural y político. Hay que admitir que este modelo teórico hasta los momentos, ni existe ni ha sido formulado y estimo que mientras esto sea así, persistirá la incertidumbre en algunos de nuestros grupos sociales,…debemos “inventar” el Socialismo del Siglo XXI sí, pero no de manera desordenada y caótica, sino valiéndonos de las herramientas y el marco de referencia que nos da la ciencia. Debemos inventar nuestro modelo propio con lógica, con método, con orden, en fin con ciencia”.
Sin simbología codificadora, entendemos que Baduel esperaba el momento oportuno para descargarse de su rechazo al modelo sociopolítico diseñado empíricamente por Chávez; en contra del pensamiento general, que cree que el poder del MD o de un jefe militar puede o “debe” manifestar su rechazo a la actitud soberbia y empírica del jefe del Estado, utilizando a la FA como censor del presidente, a lo que debe preguntarse: “¿En nombre de quien y con que fundamento?” Es evidente, que todos deseábamos que fuera así, pero el código Baduel, funcionó en atención al poder del pueblo, inicialmente con su discurso en la entrega del MD y hoy con sobrada maceración de su pensamiento, que en principio vio como la legitimidad de Chávez estuviera cuestionada por sus andanzas erráticas y por la acción irresponsable acción de la Asamblea Nacional y del CNE y los demás poderes que se le subyugan.

Codifica Baduel: “Se ha escuchado a algunos teóricos que quieren aportar a la construcción de un modelo socialista propiamente venezolano, sobre lo inconveniente que sería repetir los errores cometidos en los países del llamado “socialismo realmente existente”, entre ellos, la extinta Unión Soviética. Sin embargo, estimo que estos errores se quedan en lo concerniente a las fallas de orden político del modelo soviético,…en cuanto a la relación entre el partido revolucionario y el Estado y entre el partido y el pueblo, o en el peligro de cometer los errores del Partido Comunista de la Unión Soviética, el cual se convirtió en una organización que sustituyó y desplazó a la sociedad y que al final terminó siendo manejada por el Comité Central del partido”.

Recalca que: “Los errores económicos de estos países del socialismo real como la URSS, incluyen la insuficiente generación de riqueza, ya que a pesar de haber logrado una industrialización acelerada, de tener una economía centralmente planificada y de los planes quinquenales, la economía soviética no pudo ser rentable, no pudo generar la riqueza necesaria para mantener confortablemente a su pueblo.
Luego agrega: “En el orden político, nuestro modelo de socialismo debe ser profundamente democrático. Debe dilucidar de una vez por todas que un régimen de producción socialista no es incompatible con un sistema político profundamente democrático, con contrapesos y división de poderes. …considero que deberíamos apartarnos de la ortodoxia marxista que considera que la democracia con división de poderes es solamente un instrumento de dominación burguesa. Como bien lo señaló nuestro Presidente Hugo Chávez en una entrevista concedida a Manuel Cabieses, Director de la revista Punto Final: “En la línea política uno de los factores determinantes del Socialismo del Siglo XXI debe ser la democracia participativa y protagónica. El poder popular. Hay que centrar todo en el pueblo, el partido debe estar subordinado al pueblo. No al revés”.
Salió al paso a la crítica de impulsar el socialismo en reemplazo del capitalismo como sistema o medio de producción, pero al quererse implantar un socialismo desconocido e impensado advierte: “No podemos permitir que nuestro sistema se transforme en un Capitalismo de Estado, donde sea el Estado el único dueño de los grandes medios de producción. Un país puede cometer el error de nominalmente llamarse socialista y en realidad practicar un capitalismo de Estado”.
Codifica Baduel el socialismo que quiere implantar la “revolución”, alertando con conciencia: “Uno de los atractivos que siempre ha ejercido el socialismo clásico, es la idea subyacente de que un sistema socialista debe poder realizar un reparto más equitativo y justo de la riqueza que uno capitalista, en donde las inmensas desigualdades son la orden del día. Pero no debemos olvidar algo que quizás por evidente muchas veces obviamos. Antes de repartir la riqueza hay que generarla. No se puede repartir algo que no existe. Esa fórmula no se ha inventado”.

Y en este orden socialista aconseja: “El modelo de socialismo que desarrollemos debe ser tal, que nos muestre el camino socialista hacia la producción y generación de riqueza primero y luego permita un reparto equitativo de la misma entre quienes la generaron, o como diría Marx: ‘a cada quien según su capacidad y a cada quien según su necesidad’. Para que el modelo socialista que nos planteemos tenga éxito, este debe encontrar las maneras de hacernos a los venezolanos más productivos”. Debemos admitir, que éste nuestro empeño, aderezado con la necesidad de dar oportunidad al sector privado de la economía.

Desmarca Baduel los conceptos en el entendido de socialismos y populismos, criticando la política “revolucionaria”, que en nada difiere de los populismos anteriores: “Numerosos venezolanos llegaron a depender enteramente de la ayuda oficial. En vez de enseñarle a los venezolanos cómo generar riqueza a través del trabajo y el esfuerzo, se les enseñó a pedirle ayuda al gobierno de turno”. Pareciere premonición, pero es la realidad, que cualquier venezolano racional puede pensar, con los ejemplos ocurridos en el pasado: “Cuando el boom petrolero terminó, el Estado se encontró súbitamente sin los fondos para continuar subsidiando la economía nacional. Fue entonces cuando el país se sumergió en la crisis, la peor en toda la historia venezolana”. ¿Es ésta la realidad futura que avizora? El boom del pasado permitió una estabilización en el corto plazo, pero pareciera que el del presente, nos sumirá en una infelicidad, que pudiera ser un mal que requeriría muchos años o décadas para su recuperación. Pudiera ser un trauma generacional, que impidiera a la actual generación recuperar la esperanza en su tiempo vital. Sería como el castigo de vivir por el resto de los días la cubanización después de medio siglo del martirio del pueblo cubano, sin la esperanza de un futuro, generado por el terco fracaso de un caudillo.

Queriéndolo o no Baduel critica la interpretación del llamado “árbol de tres raíces” en cuanto al binomio pueblo y riqueza. Razona que: “Para poder conseguir la meta de generar riqueza de manera diferente al modelo capitalista, nuestro socialismo debe ‘hacer pueblo’”. Invoca a Simón Rodríguez: “No puede haber República sin pueblo”, y su visión de educación social y la personalización de la autoridad: “Las costumbres que forma una Educación Social producen una autoridad pública, no una autoridad personal; una autoridad sostenida por la voluntad de todos, no la voluntad de uno solo, convertida en Autoridad o de otro modo, la autoridad se forma en la educación, porque educar es crear voluntades”.
Descodificando a Baduel intuimos de su pensamiento el anhelo de lo que para él significa socialismo y su crítica al populismo pasado y al presente: “Nuestro modelo Socialista debe romper con la mala costumbre del pasado de enseñarle derechos al pueblo, pero no deberes. Nuestro modelo Socialista debe enseñarle al pueblo lo que tiene que hacer para poder obtener lo que no tiene. Nuestro modelo socialista debe enseñarle al pueblo que las cosas no aparecen por arte de magia, sino que hay que obtenerlas a base de esfuerzo y trabajo. Esa debe ser la tarea de la verdadera educación social, que permita formar al republicano que necesitamos para conseguir todo el potencial del cual es capaz esta tierra venezolana de gracia, tan amada, tan bendecida y protegida por Dios.
Hoy Baduel, pasados tres meses de reflexión, sale al paso a sus ex colegas del malogrado intento de crear un masivo partido socialista único, para disentir de lo que él cree se trata de un fraude constitucional impulsado por el Presidente y la Asamblea Nacional.

Puede criticársele como se quiera, pero los que conocemos el manejo del mando militar, sabemos que en la FAN no prospera la demagogia como política de mando. Siempre es necesario que aparezcan secuaces mediocres con mando militar que sigan instrucciones sin razonar. Precisamente, es el don que pone de manifiesto Baduel, oír sin tolerar y mandar sin fanatismo. O es que no entienden los críticos, que habiendo sido Baduel uno de los que frustró el “error” del 12 de abril, creyó que Chávez cambiaría su pensar y forma de dirigir el país, pero lamentablemente, no se percató de la morbosidad patológica de éste su ex compañero de “revolución”, transmutado por el ansia de poder en su psicopática creencia auto insumida de mesías heredero de la obra inconclusa de Bolívar. Venezuela no puede pagar por esta desgracia.

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