Opinión Nacional

El complemento directo (1)

Ya vimos que, cualquiera que sea la definición del complemento directo que aceptemos, partiendo de la premisa de que ninguna es satisfactoria, lo más conveniente es aprender a reconocer dicho complemento de una manera casuística. En la oración “Busco una casa en alquiler” el complemento directo es una casa en alquiler, porque es la cosa buscada. En “Ya vendimos la finca” el complemento directo es la finca, porque es la cosa vendida. En ”Ayer trajeron varios caballos” el complemento directo es varios caballos, porque es la cosa traída. En “Un señor busca a papá” el complemento directo es papá, porque es la persona buscada.

Hay que tener cuidado al hacernos la pregunta clave para detectar el complemento directo, porque la respuesta puede confundirnos. Si ante la oración “El doctor ya llegó” nos preguntamos quién es la persona llegada, la respuesta sería “el doctor”, pero en este caso no es ese el complemento directo, sino el sujeto, por la sencilla razón de que el verbo llegar no lleva complemento directo, ni en esa ni en ninguna otra oración.

Para que haya complemento directo es necesario que el verbo sea transitivo, que es el verbo que lleva o admite complemento directo. No llevan ni admiten complemento directo los verbos intransitivos, como es el caso de llegar, venir, dormir, morir, toser, roncar, viajar… De modo que a la pregunta clave para reconocer el complemento directo la respuesta nos indicará cuál es sólo cuando el verbo sea transitivo.

El complemento directo es un sustantivo, o una frase sustantiva. Esta siempre tendrá como núcleo un sustantivo. Una de las funciones básicas y exclusivas del sustantivo es la de ser complemento directo. En la oración “El perro come carne” el complemento directo es la palabra carne; en “Trajeron la nevera nueva” el complemento directo es la frase “la nevera nueva”. De hecho se reconoce que una palabra es un sustantivo si hace el oficio de complemento directo.

También se puede reconocer el complemento directo invirtiendo la construcción de la oración, poniendo el verbo en voz pasiva: “Busco una casa en alquiler” / “Una casa en alquiler es buscada por mí”. En la primera oración, con el verbo en voz activa, el sujeto sobreentendido es “yo”, y el complemento directo (la cosa buscada) es “una casa en alquiler”. Al poner el verbo en voz pasiva, gramaticalmente el complemento directo (una casa…) pasa a ser sujeto. Igualmente, en “Ya vendimos la finca”, al poner el verbo en pasiva: “Ya la finca fue vendida”, el complemento directo de la primera oración pasa a ser sujeto gramatical en la segunda.

Se repite con frecuencia que el complemento directo puede llevar una preposición “a”, y que esta es la única capaz de hacer esa función. Eso es cierto, pero la presencia de la preposición “a” en el complemento directo no es de libre uso, pues responde a ciertas normas.

Comencemos por saber que cuando el complemento directo es nombre de persona determinada, lleva “a”, y no la lleva si es persona indeterminada. Véase la diferencia entre “Un niño busca mamá” y “Un niño busca a su mamá”. En el primer caso el sujeto busca una mamá que no tiene, una mamá indeterminada. En el segundo busca a su propia mamá, o a la de la persona a quien se habla.

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