Opinión Nacional

El desgobierno

Queridos hermanos y hermanas, ministraídos, presidentotas, disputadas, controladores, fiscalizadores, recaudadores, escribas y profetas, compañeros de aula y tiro al blanco, corruptos todos:

No puede ser, ya no encuentro como decirlo, estamos haciéndolo todo al revés, estamos desgobernando. Mi mayor angustia no son los escuálidos que ya están domeñados, ni los medios que ya son mis fines, son UDS camaradas que no le paran bola a nada, y tengo que inventar cuánta fecha patria se me ocurra para convocarlos y regañarlos en público y en cadena internacional.

Los traje de la nada para que me ayuden, y lo que hacen es obstaculizar todo, no terminan nada, todo está en proyecto, para todo me responden: ¡estamos en eso! Y no pasa nada pues. Así no se puede, ya no sé que hacer, estoy a punta de valeriana y toronjil y malojillo, los ansiolíticos me resbalan, cargo la tensión en 20 puntos, como le corresponde a una actuación mía mía, pero cada día estoy más arrecho y desencantado.

A los que deben estar presos los sueltan, les ponen alfombra roja para que se vayan por la puerta VIP, a los malandros y asesinos no los aprenden, la policía roba y matraquea, los Bonos en verdes se los quedan para UDS, las misiones están cada día más chucutas a pesar de tanta ayuda de la Carreño, en prestarme su nombre y teatro.

Pura escenografía, somos un gobierno de vallas, ¡vaya, caballero!, y ahora no sé que va pasar con tanta empresa del gobierno junta, la de reclamos que me van a llegar también por la luz, el teléfono, la telenovela, además del agua, de la carne, del azúcar, de los muertos. Estoy pensando hasta que vuelvan los pedevecos para que administren este desastre, con sus láminas y todo y sus grafiquitos, así tengamos que calarnos otra vez la meritocracia, pero es que con UDS revolucionarios del proceso ¡no puedo, no se puede!

Se los digo, ya no los aguanto más, de verdá verdaíta, si esto sigue así ¡lo mejor es que se vayan todos! y me quedo solo con mi familia gobernando esta vaina, como el patriarca en su otoño, sin nadie que me haga caso, sin ninguno que me atienda, siempre me queda el recurso del celular para llamar a la isla, porque el compañero del sur como el demonio del Norte, tampoco me escucha, ninguno me tiene en cuenta.

La próxima vez hablaré con el espejo. ¡Inmune a vuestra impunidad!

YOÉL

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